
Después de unos meses de convivencia circunstancial, mi madre está empezando a confirmar sus eternas sospechas de que estoy completamente turuleta. Y, quizás, tenga razón. Como todo tiene un motivo, pasaré a explicaros la historia porque, además, me gustaría pediros (a los que queráis) vuestra colaboración.
He decidido coserme una "colcha de los deseos". Sí, lo sé, nunca pensé que la palabra "coser" y la palabra "yo" estarían juntas en una frase pero.... ayer descubrí, en el blog de Bet, una historia que me encantó. Se trata de la tradición del Bai Jia Bei. Viene de China y, normalmente, se relaciona con la celebración del nacimiento de un niño y de la felicidad por una nueva vida. Un Bai Jia Bei es una “colcha de los 100 deseos” (más abajo tenéis la leyenda). Y se realiza con 100 retales de telas diferentes (patchwork) que son aportadas por 100 personas, entre familiares, amigos y conocidos. Cada uno de estos retales viene acompañado con un deseo, poesía, proverbio, cita, etc., escrito en una hoja, tarjeta o postal, en la que también aparece un trocito menor de esa misma tela, que identifica el cuadradito de la colcha con el deseo y la persona que lo pidió. Estos deseos se recopilan, posteriormente, en un álbum. Es una colcha que guarda la suerte, la energía y los buenos deseos de todos los familiares y amigos que contribuyen con el retal. (La historia me hizo recordar una peli cursi, pero que me encantó, en la que un grupo de mujeres maduras hacían una colcha para la nieta de una de ellas: "Donde reside el amor").
Por circunstancias que muchos conocéis y otros desconocéis, estoy a punto de iniciar una nueva vida. En una nueva casa. Y he pensado que me gustaría que, ya que se me da la oportunidad de comenzar de nuevo, mi nueva casa tenga solamente cosas que me gusten muchísimo, cosas que signifiquen algo, cosas que toquen, de alguna forma, mi corazón. Porque la vida me ha enseñado que las únicas cosas importantes son las que salen del corazón. Así que pensé que, para mi nueva cama, voy a intentar coserme una colcha de los deseos que me abrigue muchísimo cuando fuera (o dentro) haga frío.
Y, aunque supongo que os lo estabais temiendo... aquí viene vuestra colaboración (insisto, a los que queráis). Esta colcha se fabrica, como ya he comentado, cosiendo los retales de tela que te envían tus familiares, amigos y conocidos, con sus buenos deseos. Así que si tenéis ganas, os invito a que me enviéis un retal de tela para mi colcha del buen rollito, de mi nueva y super brillante vida ;-)
Lo que necesito recibir es:
- Un trozo de tela de algodón (finita) de 25x25 cm., que os de muy buen rollo.
- Una tarjeta, carta, nota, con un deseo, poema, proverbio o lo que queráis, con vuestro nombre, la cual deberá tener pegada en alguna parte un trozo pequeñito de la misma tela.
Si os animáis, enviadme un mail a buenas_noticias@hotmail.es y os paso mi dirección. La idea es recibir 100 retales (madre mía!!!!). Sería genial pero si sólo recibo 10 estaré contenta igualmente y me haré una mantita de buen rollo para los pies, je je je
¿Cómo lo veis? ¿Me he "chiflao"?
“La última emperatriz de la dinastía Quing fue una simple concubina hasta el día que tuvo la suerte de dar a luz al único hijo varón del emperador. Durante un tiempo se vio forzada a dejar solo a su hijo y concibió un plan para protegerle de las viejas esposas del emperador y obligar a las poderosas familias Manchúes a cesar en su empeño de reclamar el trono. A cada uno de los jefes de los cien clanes más poderosos del Imperio les pidió una bobina de la mejor seda. Encargó a los costureros del palacio que cortaran estas piezas en pedacitos más pequeños y con estos trozos hicieran un traje para su hijo. Así, simbólicamente, pertenecería a cada una de estas cien nobles y poderosas familias. Y bajo su protección los dioses no osarían hacerle daño.”