sábado, 23 de agosto de 2014

Un Buda



Hoy quiero compartir una entrada que mi hermano Juan escribió en su interesante blog, El Círculo de la Sabiduría:

Conozco un tipo que le dice a su mujer: "soy un Buda", y esta le mira con escepticismo, cuando no con cara de enfado. Y, sin embargo, es realmente un Buda. Bueno, es una persona que ha tomado los votos para serlo y está en camino... no tiene una mente pura y cristalina como el diamante, donde solo se refleja Luz, pero está trabajando para llegar a ello, y algún día, con toda seguridad, alcanzará este objetivo. Por tanto, no está engañando a su mujer, le dice la verdad, él ya es un Buda. Y tú, lector, ¡también lo eres! La mente cristalina o diamantina no se tiene que crear, solo pulir. Basta con decirte a ti mismo, no hace falta que nadie más lo sepa:

"Por el beneficio de todos los seres, voy a generar la mente de la iluminación y a realizar todas las etapas del camino del Bodhisattva".

Este es el propósito y el compromiso que adquiere todo aquel que quiere llegar a iluminar su mente, este es el compromiso de todos los Budas. ¿Y cuales son las etapas del camino del Bodhisattva?

Son solo seis perfecciones: la generosidad, el cultivo de la virtud, la paciencia, el esfuerzo en el progreso espiritual, la meditación y la sabiduría. Por este orden. Pues la generosidad debe ser la principal motivación, nuestro deseo de pureza mental tiene que venir generado por el profundo deseo de hacer felices a los demás. El cultivo de la virtud, la paciencia y el esfuerzo son las claves de la pureza mental.

Meditar, ¿con qué fin? La meditación es un arte. Cada uno puede trabajar la meditación de diferente manera, pues cada uno es único, y por tanto tiene un camino determinado por recorrer que solo él mismo sabe. La meditación también es una práctica higiénica, que nos ayudará a desapegar nuestra mente de los sentidos y del mundo exterior, y la limpiará de sus impurezas.

Finalmente, la Sabiduría es el conocimiento verdadero de que el mundo, nuestra mente y nuestro yo son como las olas del mar, que llegan, rompen y desaparecen, un flujo constante, en el que no hay nada estable e imperecedero, esta es la verdadera Sabiduría (prañjâ pâramitâ).

No hay maestros, no hay discípulos, no hay caminos, todo son pequeñas impurezas, miserias de una mente empañada. Se da la paradoja de que pensar que eres un Buda es una ilusión, pero pensar que no lo eres también lo es. Limpia las impurezas con las seis perfecciones y te darás cuenta de que, en realidad, ya eres un Buda, de que siempre lo has sido.

Om gate gate pâragate pârasamgate bodhi svâhâ
(vamos, vamos, vamos más allá, vamos mucho más allá, hasta la iluminación)

viernes, 15 de agosto de 2014

Me declaro en huelga


(Imagen de Pane Andov)


Hoy quiero compartir un texto de mi nuevo amigo Miguel Benavent e invitaros a visitar su blog Contigo mismo.


Me declaro en huelga

Me declaro en huelga contra...

los que deciden por mí si debo o no vivir o trabajar,
los que hablan por mí sin escucharme,
los que piensan por mí sin pensar ellos mismos,
los que opinan por mí sin tener su propia opinión,
los que dicen ayudarme y solo se ayudan a ellos mismos.

Me declaro en huelga contra…

los que me dicen por qué, cuándo, cómo y por quién he de sufrir,
los que me contaron de qué iba la vida sin antes haber aprendido a vivir,
los que intentan provocarme miedo en vez de animarme a amar,
los que buscan a cualquier precio la compañía sin atreverse a disfrutar de la soledad,
los que llaman amor a cualquier cosa,
los que no tienen valor de ser ellos mismos y sentir,
los que hablan de mi verdad sin conocerme,
los que hacen que este mundo nuestro sea incómodo, injusto e insolidario,
los que en aras del progreso esclavizan a las personas y destruyen la Naturaleza que nos acoge,
los que imponen a la fuerza su propia opinión,
los que se atreven a juzgar a los demás por no ser como ellos,
los que hacen discursos sin creérselos ni aplicárselos a ellos mismos,
los que intentan aplacar mi rebeldía,
los que viven una vida ajena y complaciente sin siquiera cuestionársela ni mejorarla,
los que ríen solo desde fuera sin sentirse alegres en su interior,
los que dicen ser felices resignados a su infelicidad,
los que no ven en mis fortalezas y debilidades las suyas propias,
los que delegan su responsabilidad en los demás con la coartada de amarles,
los que ni siquiera se dejan ayudar,
los que solo dicen palabras sin tener el valor de callar,
los que dicen quererte sin siquiera quererse ellos mismos antes,
los que tienen miedo ante mi manera personal de pensar, sentir o vivir porque les recuerda lo que ellos no han tenido el valor de lograr,
los que aman a gritos y con ostentación porque aún no saben amar de verdad, para siempre y en silencio.

Me declaro a favor...

de mí y de mi derecho inapelable a pensar, sentir y hacer por mí mismo sin renunciar,
de mi singular manera de respetar, entender y amar sin imponerlo a los demás,
de un mundo nuevo que debe cambiar para ser más justo, solidario y humano,
de mi oportunidad única de aprender a vivir aunque para ello a ratos tenga que sufrir,
de la Naturaleza que nos enseña a cada instante cómo vivir más y mejor,
de sentir alegría y pena a ratos aunque ya siempre sea con sentido,
de mi derecho a vivir y a morir en paz,
de mi firme propósito conmigo mismo, con mi Alma y contigo, 
de vivir, amar y compartir para siempre mis momentos de felicidad y de infelicidad, con amor.

(Miguel Benavent)

sábado, 2 de agosto de 2014

Testigo de la felicidad



Todos buscamos la felicidad.
Pero algunos, 
por lo que hacen,
por lo que dicen,
por cómo actúan,
son testigos de la felicidad
y fabricantes de felicidad.
Día a día.
Momento a momento.



Feliz verano.
¡Buenas vacaciones!


lunes, 28 de julio de 2014

A mí no se me ha muerto la esperanza


(Imagen a través de Xaxor)


A mí no se me ha muerto la esperanza


Amor, a mí no se me ha muerto la esperanza,

no lo digo vencedor, no lo digo poderoso,

no lo digo como un conjuro,

como falso testimonio o como estandarte,

tampoco lo digo

como un malabarista en la carpa del circo,

como el centro del universo al margen de sus rutas

o como el intocado por las dentelladas de la vida,

no lo digo acaso en un instante de júbilo,

ni siquiera lo digo

con el optimismo necesario a los comienzos.


A mí no se me ha muerto la esperanza,

lo digo como quien afirma

una elemental condición del ser humano,

lo digo con la tristeza y el miedo a las espaldas,

lo digo con la incertidumbre

del que sabe

que aún no han sido derrotados

la insatisfacción y el hastío,

lo digo con la madurez

del que no ignora

que el fracaso, la frustración

y la amargura

le tocarán la puerta todavía

como insepultos guerreros de un tiempo sepultado.


A mí no se me ha muerto la esperanza,

ni una sola de las tantas veces

en que muero vivo,

cuando alguno

con mi propio rostro

me abandona,

cuando alguno al que sostuve

me niega el apoyo de su brazo,

cuando el más cercano

me injuria, me desconoce o me deshace.


A mí no se me ha muerto la esperanza,

la justicia mayor está presente

aunque coexistan en su prado mezquinas injusticias,

éste es el tiempo del amor,

y el amor

va haciendo ronda a ronda

su fiel cosecha.


A mí no se me ha muerto la esperanza,

la esperanza soy yo,

porque la esperanza es mi pueblo

y yo le pertenezco,

yo que también

tropiezo,

asumo errores,

rectifico,

y para limpiarme

los pulmones

respiro hondo

y sigo hacia adelante porque sé,

que en este mundo

poco a poco más limpio,

hay que tener corazón

para el desgarramiento inevitable

y corazón roturado

para la siembra de confianza

y alegría.


A mí no se me ha muerto la esperanza,

porque la muerte no es mi vocación,

porque no le conozco un rostro definitivo

a no ser el rostro múltiple de nuestras multitudes,

porque no acepto más voluntad

que mi terca voluntad de alzar junto a otras manos

voluntariosamente tercas,

la tierra fecunda,

todopoderosa,

irrenunciable

del amor.


Francisco Garzón Céspedes



(A través del blog Con el verso en la voz)