lunes, 6 de julio de 2015

La invitación



"No me interesa lo que haces para ganarte la vida. Quiero saber cuál es tu dolor, y si te atreves a soñar que te permites encontrar lo que tu corazón añora.

No me interesa cuántos años tienes. Quiero saber si te arriesgarías a parecer un loco por amor, por tus sueños, por la aventura de estar vivo.

No me interesa qué planetas están en cuadratura con tu luna. Quiero saber si has llegado al centro de tu propia tristeza, si las traiciones de la vida te han abierto o si te has marchitado y cerrado por miedo a nuevos dolores.
Quiero saber si puedes sentarte con el dolor, el mío o el tuyo, sin tratar de esconderlo, disimularlo o remediarlo.

Quiero saber si puedes experimentar la alegría, la mía o la tuya, si puedes danzar salvajemente y dejar que el éxtasis te penetre hasta la punta de los dedos de las manos y de los pies, sin que la prudencia nos llame a ser cuidadosos, realistas, a recordar las limitaciones propias de la condición humana.

No me interesa saber si lo que me cuentas es verdadero. Quiero saber si puedes decepcionar a otra persona para ser fiel a ti mismo; si puedes soportar la acusación de traición y no traicionar a tu propia alma. Quiero saber si puedes ser impío y por lo tanto digno de confianza.

Quiero saber si puedes ver la Belleza, aun cuando no todos los días sean bonitos, y si puedes encontrar la fuente de tu vida en su presencia.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y a pesar de ello pararte a la orilla del lago y gritar "¡Sí!" a la plateada luna llena.

No me interesa saber dónde vives, ni cuánto dinero tienes. Quiero saber si puedes ponerte de pie, tras una noche de dolor y desesperanza, agotado y magullado hasta los huesos, y hacer lo que sea necesario para alimentar a tus hijos.

No me interesa saber a quién conoces ni cómo llegaste hasta aquí. Quiero saber si permanecerías conmigo en el centro del fuego sin echarte atrás.

No me interesa saber dónde, qué o con quién has estudiado. Quiero saber qué es lo que te sostiene, desde el interior, cuando todo lo demás se derrumba.

Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo y si en verdad aprecias tu propia compañía en momentos de vacío."

Oriah Mountain Dreamer
Anciano Indio



domingo, 28 de junio de 2015

Te deseo felicidad



"Hay un poderoso ejercicio, muy simple, que empecé a practicar hace algunos años: Cada vez que me cruzo con alguien en el camino, sea una persona o un insecto, el primer pensamiento que tengo es: “Te deseo felicidad”. Eso transforma completamente lo que sucede entre tú y esa persona. Y lo digo desde mi experiencia personal.

A veces es muy difícil: cuando te encuentras con un enemigo o estás en una situación que inesperadamente se complica. A mí, me ayuda mucho la meditación, que enseña a evitar las emociones negativas.

En este momento, tienes la oportunidad de crear más espacio alrededor. Ves cómo desaparece esa emoción negativa antes de que te domine, y tienes tiempo de transformarla.

Ves las cosas como son, te das cuenta de que se trata de simple y evidente ignorancia, ira, temor - no de los otros, sino ignorancia por mi parte, por su parte...

Transforma el ego, déjalo ir, regresa al amor.

¡TE DESEO FELICIDAD!

Prueba a hacerlo y observa todo lo que cambia en tu vida."


(Richard Gere)

lunes, 22 de junio de 2015

Lo que nos impide amar



Últimamente vengo pensando en que nosotros mismos nos impedimos, muchas veces, ver la belleza o sentir el amor. Creo que tenemos unas ideas preconcebidas sobre dónde está la belleza o cómo se debe sentir el amor. Y nunca nos permitimos explorar más allá de dichos límites autoimpuestos.

El invierno pasado viajé a Roma con un grupo de estudiantes y me llamó muchísimo la atención que no tuvieran ningún interés por entrar en la iglesia de San Pietro in Vincoli, que alberga la famosa escultura de Moisés de Miguel Ángel. “Es que no somos cristianos y no lo entendemos”, me dijeron. Y yo, entonces, me pregunté, ¿hay que entender o simplemente hay que mirar, descubrir y sentir? Es cierto que si conoces el contexto o sabes lo que intenta expresar el autor, el arte se vuelve más cercano pero también es verdad –creo- que hay obras que tienen fuerza y sentido independientemente de lo que sepas de ellas. El impresionante Moisés, con su mirada profunda, su perfecta anatomía y esos rayos de luz que presiden su cabeza no necesita demasiadas explicaciones. Quizás sólo hay que tener la mirada dispuesta, el corazón abierto.


Algo similar sucedió un día que colgué un texto firmado por el Papa. El texto era maravilloso pero hubo una amiga que me dijo “Vaya mierda de texto” y me di cuenta de que lo que le molestaba era la firma, porque tiempo antes había colgado uno similar del Dalai Lama y le había encantado.

Creo que con el amor pasa algo parecido. Están los que buscan pareja desesperadamente, los que tienen miedo al compromiso, los que ponen barreras, los que tienen el corazón cerrado. Hay mil excusas diferentes para no permitirse sentir, disfrutar, amar. De hecho, recuerdo que alguien me dijo una vez que lo contrario del amor no es el odio, sino el miedo…

Y, tras pensar todo esto, me digo a mí misma: Elena, revisa tus excusas. Limpia tu mirada. Abre tu corazón. Permítete ver, sentir, disfrutar. Permítete amar. Lo que venga, como venga, cuando venga.

domingo, 14 de junio de 2015

El miedo es el asesino del corazón humano



ENTREVISTA A LAMA TULKU LOBSANG, MEDICO TIBETANO

--Cuando un paciente viene a su consulta, ¿cómo descubre cuál es su enfermedad?
--Mirando cómo se mueve, su postura, la forma de mirar. No hace falta que me hable ni me explique qué le pasa. Un doctor de medicina tibetana experimentado, solo con que el paciente se le acerque a unos 10 metros, puede saber qué dolencia sufre.

--Pero también escucha los pulsos.
--Así obtengo la información que necesito de la salud del enfermo. Con la lectura del ritmo de los pulsos se pueden diagnosticar un 95% de las enfermedades, incluso psicológicas. La información que dan es rigurosa como la de un ordenador. Pero leerlos requiere mucha experiencia.

--Y después, ¿cómo cura?
--Con las manos, la mirada, y preparados de plantas y minerales.

--Según la medicina tibetana, ¿cuál es el origen de las enfermedades?
--Nuestra ignorancia.

--Pues perdone la mía, pero, ¿qué entiende usted por ignorancia?
--No saber que no sabes. No ver con claridad. Cuando ves con claridad, no tienes que pensar. Cuando no ves claramente, pones en marcha el pensamiento. Y cuanto más pensamos, más ignorantes somos y más confusión creamos.

--¿Cómo puedo serlo menos?
--Le daré un método muy simple: practicando la compasión. Es la manera más fácil de reducir tus pensamientos. Y el amor. Si quieres a una persona de verdad, es decir, si no la quieres solo para ti, aumenta tu compasión.

--¿Qué problemas ve en Occidente?
--El miedo. El miedo es el asesino del corazón humano.

--¿Por qué?
--Porque con miedo es imposible ser feliz, y hacer felices a los otros.

--¿Cómo afrontar el miedo?
--Con aceptación. El miedo es resistencia a lo desconocido.

--Y como médico, ¿en qué parte del cuerpo ve más problemas?
--En la columna, en la parte baja de la columna: os sentáis demasiado tiempo en la misma postura. Vitalmente, tenéis demasiada rigidez.

--Tenemos muchos problemas.
--Creemos que tenemos muchos problemas, pero en realidad nuestro problema es que no los tenemos.

--¿Qué quiere decir?
--Que nos hemos acostumbrado a un nivel de necesidades básicas cubiertas, de modo que cualquier pequeña contrariedad nos parece un problema. Entonces, activamos la mente y empezamos a darle vueltas y más vueltas sin solucionarlo.

--¿Alguna recomendación?
--Si el problema tiene solución, ya no es un problema. Si no, tampoco.

--¿Y para el estrés?
--Para evitarlo, lo mejor es estar loco.

--¿...?
--Es una broma. No, no tan broma. Me refiero a ser o parecer normal por fuera, y por dentro estar loco: es la mejor manera de vivir.

--¿Qué relación tiene usted con su mente?
--Soy una persona normal, o sea que a menudo pienso. Pero tengo entrenada la mente. Eso quiere decir que no sigo a mis pensamientos. Ellos vienen, pero no afectan ni a mi mente ni a mi corazón.

--Usted se ríe a menudo.
--Cuando alguien ríe, nos abre su corazón. Si no abres tu corazón, es imposible tener sentido del humor. Cuando reímos, todo es claro. Es el lenguaje más poderoso: nos conecta a unos con otros directamente.

--También acaba de editar un CD de Mantras con una base electrónica, para el público occidental.
--La música, los Mantras y la energía del cuerpo son lo mismo. Como la risa, la música es un gran canal para conectar con el otro. A través de ella, podemos abrirnos y transformarnos: así la usamos en nuestra tradición.

--¿Qué le gustaría ser de mayor?
--Me gustaría estar preparado para la muerte.

--¿Y nada más?
--El resto no importa. La muerte es lo más importante de la vida. Creo que ya estoy preparado. Pero antes de la muerte, debemos ocuparnos de la vida. Cada momento es único. Si damos sentido a nuestra vida, llegaremos a la muerte con paz interior.

--Aquí vivimos de espaldas a la muerte.
--Mantenéis la muerte en secreto. Hasta que llegará un día de vuestra vida en que ya no será un secreto: no os podréis esconder.

--Y la vida, ¿qué sentido tiene?
--La vida tiene sentido, y no. Depende de quién seas. Si realmente vives tu vida, entonces la vida tiene sentido. Todos tenemos vida, pero no todo el mundo la vive. Todos tenemos derecho a ser felices, pero tenemos que ejercer ese derecho sino la vida no tendría sentido.


(Muchas gracias a Marta)