Para Eli.
"Defender la alegría como un principio... defender la alegría como una bandera... defender la alegría como un destino... defender la alegría como una certeza... defender la alegría como un derecho" (Mario Benedetti)
lunes, 19 de abril de 2010
domingo, 11 de abril de 2010
La impecabilidad

Llevo unos días pensando sobre la impecabilidad, un concepto del que -lo reconozco- no me había preocupado demasiado hasta ahora. Para intentar explicar -explicarme- lo que es exactamente la impecabilidad, he buscado en google alguna definición que me resultara convincente y me he encontrado, cómo no, con el gran Castaneda. Para él, una de las características del guerrero es la búsqueda de la impecabilidad en cada una de sus acciones, tanto en las más grandes como en las más pequeñas. Y la entiende, justamente, como el hecho de dar lo mejor de uno mismo en cada cosa que se hace.
“Yo le narré el modo en que don Juan logró hacerme entender en qué consistía la impecabilidad. Atravesábamos un día un barranco de paredes muy escarpadas; un enorme peñasco se desprendió de su sostén rocoso y cayó con fuerza formidable al fondo del cañón, a veinte o treinta metros de nosotros. El tamaño de la piedra hizo que su caída resultara impresionante. Dijo que la fuerza que rige nuestros destinos está fuera de nosotros y nada tiene que ver con nuestros actos ni con nuestra voluntad. En ocasiones, esa fuerza nos lleva a detenernos en el camino para inclinarnos a atar los cordones sueltos de los zapatos, como yo acababa de hacer, y ganar así un momento precioso. De seguir adelante, era indudable que el inmenso trozo de roca nos hubiese aplastado. No obstante, otro día, en otro desfiladero, era probable que la misma decisiva fuerza exterior nos obligara a anudarnos los cordones en el preciso lugar sobre el cual descendiera un canto rodado de iguales dimensiones. En ese caso, nos hubiese hecho perder un momento precioso, de continuar caminando, nos habríamos salvado. Don Juan concluyó que, dada mi total falta de control sobre las fuerzas que decidían mi destino, el único acto de libertad posible consistía en atarme los cordones impecablemente” (Carlos Castaneda, El segundo anillo de poder)
El otro día, el sembrador de estrellas me llevó a pensar en la importancia de la acción por la acción misma. Hoy, Castaneda me lleva a recordar la importancia de la impecabilidad por la impecabilidad misma, de nuevo, con independencia del resultado.
En realidad, supongo que la impecabilidad estaría relacionada con el hecho de vivir en el presente y de actuar poniendo toda la atención –y la energía- en la acción, en el instante mismo en que la estamos realizando. En cualquier momento. En cualquier lugar. Sea cual sea la acción. La buena noticia es que existen dos formas de hacer las cosas: con indolencia y apatía o con impecabilidad, dando lo mejor de uno mismo. ¿El resultado? Como siempre, es lo de menos…
“Yo le narré el modo en que don Juan logró hacerme entender en qué consistía la impecabilidad. Atravesábamos un día un barranco de paredes muy escarpadas; un enorme peñasco se desprendió de su sostén rocoso y cayó con fuerza formidable al fondo del cañón, a veinte o treinta metros de nosotros. El tamaño de la piedra hizo que su caída resultara impresionante. Dijo que la fuerza que rige nuestros destinos está fuera de nosotros y nada tiene que ver con nuestros actos ni con nuestra voluntad. En ocasiones, esa fuerza nos lleva a detenernos en el camino para inclinarnos a atar los cordones sueltos de los zapatos, como yo acababa de hacer, y ganar así un momento precioso. De seguir adelante, era indudable que el inmenso trozo de roca nos hubiese aplastado. No obstante, otro día, en otro desfiladero, era probable que la misma decisiva fuerza exterior nos obligara a anudarnos los cordones en el preciso lugar sobre el cual descendiera un canto rodado de iguales dimensiones. En ese caso, nos hubiese hecho perder un momento precioso, de continuar caminando, nos habríamos salvado. Don Juan concluyó que, dada mi total falta de control sobre las fuerzas que decidían mi destino, el único acto de libertad posible consistía en atarme los cordones impecablemente” (Carlos Castaneda, El segundo anillo de poder)
El otro día, el sembrador de estrellas me llevó a pensar en la importancia de la acción por la acción misma. Hoy, Castaneda me lleva a recordar la importancia de la impecabilidad por la impecabilidad misma, de nuevo, con independencia del resultado.
En realidad, supongo que la impecabilidad estaría relacionada con el hecho de vivir en el presente y de actuar poniendo toda la atención –y la energía- en la acción, en el instante mismo en que la estamos realizando. En cualquier momento. En cualquier lugar. Sea cual sea la acción. La buena noticia es que existen dos formas de hacer las cosas: con indolencia y apatía o con impecabilidad, dando lo mejor de uno mismo. ¿El resultado? Como siempre, es lo de menos…
¿Cómo haces, tú, las cosas que haces?
lunes, 5 de abril de 2010
H.H. Swami Vijayananda
"A yogi who has reached the supreme state is not scared of death anymore, not being identified with his body and knowing when he will die. He is also free of the most subtle fears, like fear of failing to accomplish fully his own religious duty, or of doing something wrong spiritually. He is fully identified with the Divine, and when the time comes his body will just fall, like a leave falls from the tree: the tree (the divine Conscience) is not affected by it.Before you reach that state, remember what Ma used to say: death is like going from a room to another, or like changing your clothes. In reality, we are usually more afraid of suffering than of dying. Usually we imagine how death might be according to what we saw or heard about other people's death. So we often think that it might be terrible, although it is often just like falling asleep! Anyway, death is just the end of your "envelope", the body; the Being that is the real you is Eternal, and can never be damaged in any way."
Buen viaje, queridísimo Swamiji.
Om Anandamayi Namah
May your LOVE beat in my heart.
lunes, 29 de marzo de 2010
No dejes de sembrar estrellas...
Marina me envía (mil gracias!!!) una imagen que me ha enamorado: el sembrador de estrellas. El texto que la acompaña dice: “El sembrador de estrellas es una estatua que está en Kaunas (Lituania). Durante el día puede pasar desapercibida, como muestra la foto. Un bronce más, herencia de la época soviética. Pero cuando llega la noche, la estatua justifica su título y su nombre pasa a tener sentido…”
Dice el texto que debemos aprender a ver en las sombras tanto como en la luz. Y su recomendación final es: “No dejes de sembrar estrellas, aunque a simple vista no se vean”.
La sabiduría popular nos recuerda que “quien siembra vientos, recoge tempestades” y nos aconseja plantar buenas semillas para recoger cosechas hermosas. Pero lo que me llama la atención es que siempre exista una contrapartida. Me explico, parece que si no fuera porque luego recogeremos una buena cosecha, no valdría la pena sembrar dichas semillas. Y me pregunto, ¿es qué el ser humano siempre necesita una “recompensa” para que le “salga a cuenta” actuar desde el corazón?
Por eso me ha encantado este sembrador de estrellas. Porque parece que, en un acto de generosidad suprema, se siente feliz sencillamente por sembrar estrellas, por crear un camino luminoso en la noche oscura, por brindar claridad a los corazones en tinieblas. Y no se plantea qué será lo que recibirá a cambio o si valdrá la pena hacerlo. Es más, siembra también durante el día, a pesar de que nadie lo vea, aunque pueda parecer un loco. Sencillamente… siembra estrellas.
La sabiduría popular nos recuerda que “quien siembra vientos, recoge tempestades” y nos aconseja plantar buenas semillas para recoger cosechas hermosas. Pero lo que me llama la atención es que siempre exista una contrapartida. Me explico, parece que si no fuera porque luego recogeremos una buena cosecha, no valdría la pena sembrar dichas semillas. Y me pregunto, ¿es qué el ser humano siempre necesita una “recompensa” para que le “salga a cuenta” actuar desde el corazón?
Por eso me ha encantado este sembrador de estrellas. Porque parece que, en un acto de generosidad suprema, se siente feliz sencillamente por sembrar estrellas, por crear un camino luminoso en la noche oscura, por brindar claridad a los corazones en tinieblas. Y no se plantea qué será lo que recibirá a cambio o si valdrá la pena hacerlo. Es más, siembra también durante el día, a pesar de que nadie lo vea, aunque pueda parecer un loco. Sencillamente… siembra estrellas.
Me ha gustado. Porque, a veces, se me olvida lo hermosa que es la generosidad por la generosidad. El valor de la acción, con un total y absoluto desapego por los frutos de la misma.
Starwalker

lunes, 22 de marzo de 2010
Puertas abiertas para el diálogo
“En el umbral de una nueva era, distintas religiones y filosofías, pensando más en lo que las une que en lo que las separa, deciden abrir su puertas ofreciendo, 24 horas al día durante todo un año, un espacio permanente de oración y meditación en silencio”.
Es este año. Y es en Valencia. Bajo el título de “Espacio de Encuentro Interreligioso”, durante 12 meses, 12 templos y 12 religiones abrirán sus puertas a todo el que quiera entrar. Un espacio para el diálogo, para la comunión, para encontrar aquello que es universal a los diferentes credos.
En un momento en el que parece que los seres humanos nos empeñemos en poner fronteras, en remarcar diferencias, en desconfiar unos de los otros, me parece una muy buena noticia que representantes de las distintas religiones se reúnan para realizar el camino contrario e ir en busca de lo que nos une, y para recordarnos que “la fuente de bondad fundamental del ser humano está al alcance de todos, basta con parar un momento y buscar en el interior”.
Porque, como dice el Rev. Swami Rameshwarananda Giri Maharaj, “hay una sola religión, el amor. Hay una sola raza, la humanidad. Hay un solo lenguaje, el del corazón. Hay un solo Dios y está en todas partes.”
Es este año. Y es en Valencia. Bajo el título de “Espacio de Encuentro Interreligioso”, durante 12 meses, 12 templos y 12 religiones abrirán sus puertas a todo el que quiera entrar. Un espacio para el diálogo, para la comunión, para encontrar aquello que es universal a los diferentes credos.
En un momento en el que parece que los seres humanos nos empeñemos en poner fronteras, en remarcar diferencias, en desconfiar unos de los otros, me parece una muy buena noticia que representantes de las distintas religiones se reúnan para realizar el camino contrario e ir en busca de lo que nos une, y para recordarnos que “la fuente de bondad fundamental del ser humano está al alcance de todos, basta con parar un momento y buscar en el interior”.
Porque, como dice el Rev. Swami Rameshwarananda Giri Maharaj, “hay una sola religión, el amor. Hay una sola raza, la humanidad. Hay un solo lenguaje, el del corazón. Hay un solo Dios y está en todas partes.”
Si quieres saber más:
lunes, 15 de marzo de 2010
Gafas para VER
“Recibe servicio” es la historia de un hombre que vive en la pura queja, todo le parece mal, todo le enerva, los otros le resultan idiotas, pesados, cargantes o molestos. Hasta que, un día, un desconocido le regala unas gafas. Al principio se asusta porque, desde el momento en que se las pone, las gafas le muestran los problemas, el dolor o las aflicciones de las personas con las que se va cruzando. Pero, luego, comprende…
Es capaz de comprender porque, por primera vez, se apea de su ego que le hace vivirlo todo como un ataque o una afrenta personal, para ver lo que está pasando en las vidas ajenas. Y no es que aquella mujer ni siquiera le mire –a él-, sino que está de duelo y no consigue ver más allá de su dolor; y no es que aquel hombre le grite –a él-, sino que está frustrado porque se siente solo y necesita un abrazo. Y no es que… sino que…
Evidentemente, el vídeo presenta un caso exagerado pero me ha hecho reflexionar. ¿Cuántas veces, al mirar a los otros y al relacionarnos con ellos, lo hacemos desde nuestro ego, desde lo que nos hacen sentir –A NOSOTROS-, olvidándonos por completo de lo que les pueda estar pasando a ellos? Los miramos, sí, pero somos incapaces de verlos. Las barreras del ego nos lo impiden. Vemos el dolor y las molestias que ellos nos causan pero no vemos la tristeza de sus ojos, las necesidades de su corazón, los miedos de su alma. Si pudiéramos verlos –VERLOS-, ¿cambiaría nuestro acercamiento o nuestro pensamiento sobre las personas que se cruzan en nuestro camino?
“No se ve sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”, decía El Principito. Y es cierto. La buena noticia es que tenemos unas gafas mejores que los ojos, las gafas del corazón. Sólo que, a veces, olvidamos utilizarlas.
Evidentemente, el vídeo presenta un caso exagerado pero me ha hecho reflexionar. ¿Cuántas veces, al mirar a los otros y al relacionarnos con ellos, lo hacemos desde nuestro ego, desde lo que nos hacen sentir –A NOSOTROS-, olvidándonos por completo de lo que les pueda estar pasando a ellos? Los miramos, sí, pero somos incapaces de verlos. Las barreras del ego nos lo impiden. Vemos el dolor y las molestias que ellos nos causan pero no vemos la tristeza de sus ojos, las necesidades de su corazón, los miedos de su alma. Si pudiéramos verlos –VERLOS-, ¿cambiaría nuestro acercamiento o nuestro pensamiento sobre las personas que se cruzan en nuestro camino?
“No se ve sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”, decía El Principito. Y es cierto. La buena noticia es que tenemos unas gafas mejores que los ojos, las gafas del corazón. Sólo que, a veces, olvidamos utilizarlas.
¿Y tú?, ¿qué gafas utilizas?
sábado, 13 de marzo de 2010
Buen viaje, maestro Delibes

"El hombre puede cambiarlo todo -me decía-, transformarse hasta físicamente, enmendar su vida, sus instintos, sus costumbres, pero jamás podrá modificar la luz que porta dentro de sí y a cuya claridad examina la mesmedad de su paso..." (La sombra del ciprés es alargada)
“Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Daniel, el Mochuelo, desde el fondo de sus once años, lamentaba el curso de los acontecimientos, aunque lo acatara como una realidad inevitable y fatal. Después de todo, que su padre aspirara a hacer de él algo más que un quesero era un hecho que honraba a su padre. Pero por lo que a él afectaba…” (El camino)
"Es lo mismo que tú, Mario que me hiciste reír, palabra, la seriedad con que dijiste en la entrevista aquella que hoy en España no se lee, que te crees que porque no te lean a ti a los demás les va a suceder lo mismo, que estoy cansada de decirte que tú, escribir, sabes escribir, que escribes con soltura y eso, pero, hijo mío, de unas cosas tan aburridas y de unos tipos tan poco apetecibles que tus libros se caen de las manos, la verdad." (Cinco horas con Mario)
"Sus ideas sobre lo bello y lo feo eran categóricas. Había en ella una predisposición contra lo preparado, lo obvio, lo pretencioso... Amaba los espacios libres, los muebles desnudos, el brillo espartano de una mesa de nogal. Y aborrecía, en cambio, las vitrinas, la exhibición, los bibelots, los libros en piel, los cuadros demasiado altos. En la naturaleza no era el orden natural sino el desorden lo que admiraba: el caos profundo de una noche estrellada o la frondosidad impenetrable del bosque... Le conmovía la belleza de un macizo de flores iguales en el rincón más humilde e imprevisto de un jardín, y, detestaba, por contra, las glorietas de recibo, los arriates ostentosos, la miscelánea de los parterres. Esta faramalla le producía la misma ingrata impresión que una flor en una maceta o un pájaro enjaulado. Para ella las flores eran la imagen de lo espontáneo, de lo libre, lo más opuesto a la organización. Y todo lo que supusiera constreñir su libertad, hacer geometría con ellas, constituía un contrasentido." (Señora de rojo sobre fondo gris)
“Por la noche, en la posada, Cipriano padeció angustias de muerte, no consiguió dormir. Sentía su espíritu turbado, afligido. Ya en el tollo había experimentado un tirón violento, como una amputación. Ahora advertía que su mundo se había visto alterado de raíz con las palabras de Cazalla. Y, entre el cúmulo de ideas que se mezclaban en su cabeza, solamente una veía clara: la necesidad de modificar su pensamiento, poner todo patas arriba para luego ordenar serenamente las bases de su creencia.” (El hereje)
"Cuando sonó la campana del camposanto, el viejo Eloy levantó la cabeza y dio dos vueltas sobre sí mismo antes de incorporarse a la realidad. Saltando de tumba en tumba, de recuerdo en recuerdo, le había sorprendido la puesta del sol." (La hoja roja)
"Es lo mismo que tú, Mario que me hiciste reír, palabra, la seriedad con que dijiste en la entrevista aquella que hoy en España no se lee, que te crees que porque no te lean a ti a los demás les va a suceder lo mismo, que estoy cansada de decirte que tú, escribir, sabes escribir, que escribes con soltura y eso, pero, hijo mío, de unas cosas tan aburridas y de unos tipos tan poco apetecibles que tus libros se caen de las manos, la verdad." (Cinco horas con Mario)
"Sus ideas sobre lo bello y lo feo eran categóricas. Había en ella una predisposición contra lo preparado, lo obvio, lo pretencioso... Amaba los espacios libres, los muebles desnudos, el brillo espartano de una mesa de nogal. Y aborrecía, en cambio, las vitrinas, la exhibición, los bibelots, los libros en piel, los cuadros demasiado altos. En la naturaleza no era el orden natural sino el desorden lo que admiraba: el caos profundo de una noche estrellada o la frondosidad impenetrable del bosque... Le conmovía la belleza de un macizo de flores iguales en el rincón más humilde e imprevisto de un jardín, y, detestaba, por contra, las glorietas de recibo, los arriates ostentosos, la miscelánea de los parterres. Esta faramalla le producía la misma ingrata impresión que una flor en una maceta o un pájaro enjaulado. Para ella las flores eran la imagen de lo espontáneo, de lo libre, lo más opuesto a la organización. Y todo lo que supusiera constreñir su libertad, hacer geometría con ellas, constituía un contrasentido." (Señora de rojo sobre fondo gris)
“Por la noche, en la posada, Cipriano padeció angustias de muerte, no consiguió dormir. Sentía su espíritu turbado, afligido. Ya en el tollo había experimentado un tirón violento, como una amputación. Ahora advertía que su mundo se había visto alterado de raíz con las palabras de Cazalla. Y, entre el cúmulo de ideas que se mezclaban en su cabeza, solamente una veía clara: la necesidad de modificar su pensamiento, poner todo patas arriba para luego ordenar serenamente las bases de su creencia.” (El hereje)
"Cuando sonó la campana del camposanto, el viejo Eloy levantó la cabeza y dio dos vueltas sobre sí mismo antes de incorporarse a la realidad. Saltando de tumba en tumba, de recuerdo en recuerdo, le había sorprendido la puesta del sol." (La hoja roja)
Buen viaje, maestro Delibes.
Gracias por las horas y horas de felicidad
que me han proporcionado sus novelas.
lunes, 8 de marzo de 2010
A la velocidad de las mariposas

La semana pasada asistí a una actividad muy interesante: la presentación de “Biciclown, el documental. A la velocidad de las mariposas” (Filmina), que cuenta la historia de Álvaro Neil. Álvaro es un asturiano que se cansó de trabajar en una notaría y decidió marcharse a cumplir su sueño: recorrer el mundo en bicicleta, con su proyecto M.O.S.A.W. (Miles Of Smiles Around the World), un espectáculo de clown, que va ofreciendo a las poblaciones más humildes de los países por los que pasa. Su historia es increíble, os recomiendo que le echéis un vistazo: http://www.biciclowneldocumental.com/
Viajar en bicicleta para recaudar dinero, con el objetivo de construir una escuela en Costa de Marfil, es la meta de mi amigo Juan Díaz. Su proyecto se llama “Más allá del Dakar” y, a partir de noviembre, recorrerá -también a la velocidad de las mariposas- los 7.000 kilómetros que separan Tánger de la pequeña aldea de Bodouakro, en Costa de Marfil. La idea es que cada kilómetro esté patrocinado por alguien, y el precio son 5 euros. Conozco a Juan desde hace muchos años y es un fenómeno, estoy segura de que conseguirá su objetivo. Si queréis colaborar o saber más, podéis encontrar información en la página http://www.masalladeldakar.org/
Ya sabéis que me encanta la gente que se atreve a vivir sus sueños y, claro, me han fascinado estos dos proyectos. Me gustan estas dos personas que viajan pedaleando, que se mueven con suavidad, que caminan por la vida… a la velocidad de las mariposas.
Viajar en bicicleta para recaudar dinero, con el objetivo de construir una escuela en Costa de Marfil, es la meta de mi amigo Juan Díaz. Su proyecto se llama “Más allá del Dakar” y, a partir de noviembre, recorrerá -también a la velocidad de las mariposas- los 7.000 kilómetros que separan Tánger de la pequeña aldea de Bodouakro, en Costa de Marfil. La idea es que cada kilómetro esté patrocinado por alguien, y el precio son 5 euros. Conozco a Juan desde hace muchos años y es un fenómeno, estoy segura de que conseguirá su objetivo. Si queréis colaborar o saber más, podéis encontrar información en la página http://www.masalladeldakar.org/
Ya sabéis que me encanta la gente que se atreve a vivir sus sueños y, claro, me han fascinado estos dos proyectos. Me gustan estas dos personas que viajan pedaleando, que se mueven con suavidad, que caminan por la vida… a la velocidad de las mariposas.
viernes, 5 de marzo de 2010
Recomponer las alas
a Roberto, Joaquín, Marta e Irene.
Hace unos días recibí un mail firmado por un desconocido, llamado Roberto, que me enviaba una buena noticia, muy buena. Sin embargo, llevo una semana tan a tope que no pude subirla. Días después tenía otro mail. Esta vez de mi amigo Joaquín, que me enviaba la misma noticia. Ayer la recibí también de parte de Marta y esta noche, he abierto mi correo y otra persona desconocida, en este caso, Irene, volvía a enviarme la noticia. Incluso mi amiga Ina habló del tema en su blog. Cuestión: que tengo que hablar sobre ello. No sólo porque he paseado por su web y me ha parecido muy interesante, sino también porque el proyecto viene acompañado de tanta ilusión y entusiasmo que creo que es necesario difundirlo.
Se trata de una campaña, estosololoarreglamosentretodos.org, que incluso está saliendo por televisión. No sé muy bien quién está detrás del tema pero lo que es evidente es que está consiguiendo reunir a muchas, muchísimas personas que tienen ganas de dejar ya de hablar del tema de la crisis y focalizarse en las posibles soluciones, en los pequeños detalles que cada uno de nosotros puede hacer para empezar a pensar en positivo, cambiar su visión de las cosas y, a partir de ahí, comenzar a arreglarlas. Poco a poco. Pero entre todos. Alguna vez lo he comentado en el blog: yo creo que uno solo puede hacer mucho, pero si nos unimos, podemos ser invencibles.
Una web inspiradora, llena de pequeñas historias sobre personas -conocidas y desconocidas- que decidieron cambiar el rumbo de sus vidas. Vale la pena echarle un vistazo. Que todos estamos deseando recuperar el optimismo lo demuestra el hecho de que más de 50.000 personas se han sumado ya a un manifiesto que habla de valores, de creer en las personas, de soñar que todo es posible, de volver -en definitiva- a volar tan alto como sólo nosotros podemos hacerlo.
La crisis trató de cortarnos las alas.
La ilusión y el entusiasmo volverán a recomponerlas.
domingo, 21 de febrero de 2010
Segundo cumpleaños feliz
Acabo de encender dos velas. Ahora voy a pedir un deseo, escribiré un post y, cuando termine, soplaré las velas. Porque hoy -justo hoy- hace dos años que empecé a escribir este blog.
Y, una vez hecho esto, me voy a poner a celebrar. Y celebraré que encontré una llave y que descubrí una puerta. Celebraré que se abrió un camino y que empecé a recorrerlo. Celebraré que aprendí, que fui, que viví, que amé. Y celebraré que sigo haciéndolo. Celebraré que me caí y que alguien me tendió su mano, que dejé que me levantara y que fue, entonces, cuando comprendí la amistad. Celebraré que el orgullo, el miedo, los celos, la ira, la angustia y la tristeza se cruzaron en mi camino. Y que me enseñaron la humildad, el valor, la confianza, la paciencia, la serenidad y la alegría. Celebraré que me perdonaron y que, gracias a ello, mi corazón aprendió a olvidar. Celebraré que, en algunos momentos, perdí la fe pero encontré la esperanza. Celebraré que me creí débil hasta que descubrí mi fuerza – ¡cuánta fuerza tenía dentro!-. Celebraré que existe un espacio para mí. Y que sólo tengo que ocuparlo. Suavemente. Celebraré que, en la oscuridad de mis batallas, se encendió la luz de la paz. Que el amor, que un día creí perdido, palpita firmemente en mi interior. Y, por último, celebraré que la vida es movimiento, que todo cambia y que si dejo abiertos mi corazón, mi mente y mis manos podré sonreír -y agradecer- tanto a lo que viene como a lo que se va.
Y, una vez hecho esto, me voy a poner a celebrar. Y celebraré que encontré una llave y que descubrí una puerta. Celebraré que se abrió un camino y que empecé a recorrerlo. Celebraré que aprendí, que fui, que viví, que amé. Y celebraré que sigo haciéndolo. Celebraré que me caí y que alguien me tendió su mano, que dejé que me levantara y que fue, entonces, cuando comprendí la amistad. Celebraré que el orgullo, el miedo, los celos, la ira, la angustia y la tristeza se cruzaron en mi camino. Y que me enseñaron la humildad, el valor, la confianza, la paciencia, la serenidad y la alegría. Celebraré que me perdonaron y que, gracias a ello, mi corazón aprendió a olvidar. Celebraré que, en algunos momentos, perdí la fe pero encontré la esperanza. Celebraré que me creí débil hasta que descubrí mi fuerza – ¡cuánta fuerza tenía dentro!-. Celebraré que existe un espacio para mí. Y que sólo tengo que ocuparlo. Suavemente. Celebraré que, en la oscuridad de mis batallas, se encendió la luz de la paz. Que el amor, que un día creí perdido, palpita firmemente en mi interior. Y, por último, celebraré que la vida es movimiento, que todo cambia y que si dejo abiertos mi corazón, mi mente y mis manos podré sonreír -y agradecer- tanto a lo que viene como a lo que se va.
Gracias a los que estáis a mi lado.
Y gracias a los que estuvisteis.
Sois parte de lo que sé y de lo que soy.
GRACIAS.
Elena
Y gracias a los que estuvisteis.
Sois parte de lo que sé y de lo que soy.
GRACIAS.
Elena
miércoles, 17 de febrero de 2010
Tu propio reflejo
Vengo pensando, últimamente, en cómo nuestra actitud configura, de alguna manera, lo que recibimos de las personas con las que nos vamos cruzando. En relación a esta idea, recientemente, me contaron una pequeña pero interesante historia que me gustaría compartir:
"El maestro entra en una habitación con espejos. Se sienta en silencio. Mira a su alrededor y se ve reflejado en todas partes. Se siente en paz.
El perro entra en la misma habitación. Mira a su alrededor y ve miles de perros. Se pone nervioso y les enseña los dientes. Observa que los otros perros también están enseñándole los dientes. Se siente agredido y decide atacar".
Lo curioso de esta historia es que, tanto uno como otro, todo lo que ven es su propio reflejo.
¿Qué ves tú, cuando miras alrededor?
domingo, 14 de febrero de 2010
martes, 9 de febrero de 2010
Los colores olvidados

El libro empieza con una cita de "El Principito": Y yo puedo llegar a ser como las personas mayores, que sólo se interesan por las cifras. Para evitar esto he comprado una caja de lápices de colores. "Los colores olvidados y otros relatos ilustrados", así se llama el libro que la agencia de comunicación Play Creatividad acaba de publicar. Un 10% de los beneficios de su venta se destinarán a la ong Educación Sin Fronteras.
Y es que Play Creatividad es una agencia diferente que ha creado una filosofía propia: la "frescología" o hacer de tu trabajo algo original y fresco pero también comprometido con la sociedad y el mundo actual. En este sentido, otro de sus proyectos se llama "Camisetas con causa" y consiste en una colección de camisetas, fabricadas con respeto al medio ambiente y bajo valores de comercio justo, de cuyas ventas se benefician también diferentes ongs como Sonrisas de Bombay, Veterinarios Sin Fronteras o la Fundación Vicente Ferrer, entre otras.
Los encontré por casualidad, saltando de blog en blog y navegando por la web, pero me flipó tanto su propuesta que hoy mismo he ido a comprar un par de ejemplares de su libro. Lo primero: me ha encantado descubrir que el marketing y la comunicación no están reñidos con la solidaridad y el compromiso con un mundo más justo. Lo segundo: me ha chiflado conocer a Carmesina, la niña que vive en un mundo gris y que, gracias al gato negro, consigue recuperar todos los colores. Porque, al final, no estaban tan lejos. Sólo tenía que mirar en su interior, dentro de su alma. Maravilloso. Os lo recomiendo.
jueves, 4 de febrero de 2010
Deja que llueva

La noticia de hoy la encontré en el blog de mi querida CMQ, es una de esas historias que me enamoran y me ha gustado tanto que quiero poner mi granito de arena para que vuele. Y ojalá que vuele muy muy alto.
El protagonista se llama Carlos, vive en Huelva, tiene 32 años y acaba de superar un cáncer. Sin embargo, en este último año, mientras luchaba contra su enfermedad, se le ocurrió una idea: iba a montar una fundación para enfermos y familiares de cáncer. Un lugar para compartir, para luchar, para reír y para llorar unidos pero, sobre todo, sobre todo, para ayudar. Ayudar a comprender, a enfrentar el miedo, a saltar obstáculos. Ayudar a luchar.
Es así, hay gente que hasta en los momentos más duros de su vida, es capaz de pensar en los demás.
La fundación ya está en marcha y se llama "Deja que llueva". Precioso nombre. Que llueva. Para que la lluvia limpie, para que se lleve la contaminación, para que, cuando vuelva a salir el sol, nos encuentre a todos empapados de esperanza.
Felicidades a Carlos por el proyecto
y muchísima suerte para el camino.
viernes, 29 de enero de 2010
Yo quiero a Pepe
Hace un tiempo escribí un post sobre una historia que me encantó. Se titulaba "¿Dónde está Pepe?" y me pareció super romántica. Un padre y un hijo habían encontrado en la calle una alianza que llevaba grabado un nombre (Pepe) y una fecha (la supuesta fecha de matrimonio de Pepe). Decidieron mover cielo y tierra para encontrar a la mujer de Pepe que, supuestamente, habría perdido el anillo y, para ello, contactaron con diferentes medios y abrieron un blog llamado "Quién quiere a Pepe".
Ahora, un año después y tras una búsqueda infructuosa, han decidido que ya no encontrarán a la dueña del anillo pero, para que no quede todo en una bonita anécdota, han pensado en una historia alternativa: la mujer de Pepe perdió su anillo y no recuerda dónde podría estar porque tiene Alzheimer. Así, el anillo adquiere ahora un nuevo reto: se destinará a recaudar fondos para la Fundación Alzheimer Catalunya. La campaña terminará el día 11 de febrero con una fiesta en la que se subastará el anillo (en el casinet d'Hostafranchs de 19.00 a 21.00 horas). Se puede ayudar de varias maneras: haciendo un donativo a una cuenta corriente, aportando joyas (relojes, pulseras, anillos...) que hayáis encontrado o que ya no utilicéis, o pasando la voz para que la campaña vaya creciendo. Toda la información, en su blog: http://quienquiereapepe.blogspot.com/
No puedo ni imaginar lo que debe ser que tus recuerdos se evaporen, que día a día una nube de olvido se vaya tragando tu vida, vaciándote de todo aquello que fuiste o que conociste; lo desorientada que se debe sentir una persona que, de pronto, ya ni siquiera recuerda que, tiempo atrás, en su dedo anular llevaba -feliz- un anillo con el nombre de Pepe.
He querido volver a hablar de esta historia porque me emociona ver que hay personas a las que no les asustan los grandes objetivos/retos, pero me emociona aún más ver que no se rinden si no consiguen alcanzar dichos objetivos, y que, en lugar de tirar la toalla, buscan soluciones alternativas, igual o más generosas. Además, porque me gusta reafirmarme en la certeza de que hay gente que sueña, que cree en sus sueños y que se atreve a luchar por ellos. Y, por último, porque me recuerda que el ser humano siempre -SIEMPRE- me acaba conmoviendo por su grandeza.
Gracias, muchísimas gracias,
a los buscadores de Pepe...
lunes, 25 de enero de 2010
Enamórate

En todo momento.
De todo. De todos.
Del sol. De la luna. De la risa y del llanto.
Del lunes. Del martes y del miércoles.
De las flores. De todas las flores.
De lo que está por venir y de lo que pasó.
De hoy. Enamórate de hoy.
De lo que tienes que hacer.
Y de lo que quieres hacer.
De tus sueños. Sí, sobre todo, de tus sueños.
Del que te dice lo que quieres oír
y de quien escuchas justo lo contrario.
De quien te quiere y de quien no lo hace.
De la mañana. De la tarde. De la noche.
De los abrazos. De los besos.
De esa sonrisa tan grande.
Es lunes: ENAMÓRATE
domingo, 17 de enero de 2010
Personas que cambian el mundo. Y una colcha mágica...
Buscando nuevas ideas para el blog, encontré una página que se llama “Personas que cambian el mundo”, escrita por una periodista de origen mexicano llamada Laura Müller. La web me ha encantado, sobre todo porque no habla de personajes famosos sino de gente cercana que pone un granito de arena, en la medida de sus posibilidades, para hacer del mundo un lugar más habitable, más justo, más solidario y más –mucho más- brillante. Así, habla de Manuel Terrazas Guerrero, activista por la paz a sus 86 años; de Ryan que, a la edad de seis, empezó a buscar la forma de conseguir dinero para construir un pozo en África; o de Jennifer que, con 28 años, ha creado Takingitglobal.org, una página de internet que mantiene viva una comunidad de más de 200 mil jóvenes activistas de 261 países.
Y es así. Sólo tienes que indagar un poco para descubrir que la mayoría de las personas que te rodean hacen -a veces, incluso, sin darse cuenta- muchas cosas (grandes y pequeñas cosas), que vuelven al mundo más luminoso. El ser humano siempre me fascina…
A mi alrededor, entre otros ejemplos (hay muchísimos más...), tengo a X que envía, cada viernes, un mail a sus amigos para recordarnos que “la vita é bella” y que, además, tiene una red social tan grande como su corazón y siempre que alguien busca algo, vende algo o compra algo, la pone en movimiento para intentar echar un cable.
También está G, que organiza, cada año, una gran fiesta, con subasta incluida, para recaudar dinero con fines benéficos. Y se deja la piel.
P, que va cada lunes a Cotolengo para ayudar a las monjas que atienden a personas con síndrome de down.
ML, que cuida a su marido enfermo y me cuenta qué todavía lo quiere tanto como cuando eran jóvenes y se besaban a escondidas en el umbral de su puerta.
Y, claro, G, que, con más de 90 años, casi no puede caminar, pero ha acogido en su casa a su hija y a su yerno. Y cada noche les prepara la cena.
Ellas están, día a día, cambiando mi mundo y el de todas (TODAS) las personas que las rodean. ¿No es una super buena noticia? Para mí, lo es. Y se lo agradezco de corazón.
Y es así. Sólo tienes que indagar un poco para descubrir que la mayoría de las personas que te rodean hacen -a veces, incluso, sin darse cuenta- muchas cosas (grandes y pequeñas cosas), que vuelven al mundo más luminoso. El ser humano siempre me fascina…
A mi alrededor, entre otros ejemplos (hay muchísimos más...), tengo a X que envía, cada viernes, un mail a sus amigos para recordarnos que “la vita é bella” y que, además, tiene una red social tan grande como su corazón y siempre que alguien busca algo, vende algo o compra algo, la pone en movimiento para intentar echar un cable.
También está G, que organiza, cada año, una gran fiesta, con subasta incluida, para recaudar dinero con fines benéficos. Y se deja la piel.
P, que va cada lunes a Cotolengo para ayudar a las monjas que atienden a personas con síndrome de down.
ML, que cuida a su marido enfermo y me cuenta qué todavía lo quiere tanto como cuando eran jóvenes y se besaban a escondidas en el umbral de su puerta.
Y, claro, G, que, con más de 90 años, casi no puede caminar, pero ha acogido en su casa a su hija y a su yerno. Y cada noche les prepara la cena.
Ellas están, día a día, cambiando mi mundo y el de todas (TODAS) las personas que las rodean. ¿No es una super buena noticia? Para mí, lo es. Y se lo agradezco de corazón.
***************
Y sobre la colcha… (1) + (2)
Hace días que debo, a las personas que me van enviando retales para la colcha, una entrada con fotos incluidas. Pero como ya he subido dos posts sobre el tema, y no quiero repetirme, añadiré aquí solamente unas líneas.
He recibido ya el retal número 53, lo que significa que, en unos seis meses, llevo la mitad de la colcha. Lo más destacado de estos meses es que estoy aprendiendo a fluir con la costura. Sin expectativas. Me he dado cuenta de que, como tantas otras cosas en la vida, el resultado final no depende sólo de mí. Así que yo hago mi parte lo mejor que puedo y espero, con toda la paciencia de la que soy capaz, poder -algún día- terminar la colcha.
También he aprendido (o me he reafirmado en la creencia de) que todo llega en el momento justo. Si el primer mes me hubieran llegado 100 retales, el agobio hubiera sido tal que aún estaría pensando por dónde empezar a coser. Y, en cambio -mira por dónde- tengo ya 50 retales cosidos (eso sí, los que me rodean aún están flipando).
Hace días que debo, a las personas que me van enviando retales para la colcha, una entrada con fotos incluidas. Pero como ya he subido dos posts sobre el tema, y no quiero repetirme, añadiré aquí solamente unas líneas.
He recibido ya el retal número 53, lo que significa que, en unos seis meses, llevo la mitad de la colcha. Lo más destacado de estos meses es que estoy aprendiendo a fluir con la costura. Sin expectativas. Me he dado cuenta de que, como tantas otras cosas en la vida, el resultado final no depende sólo de mí. Así que yo hago mi parte lo mejor que puedo y espero, con toda la paciencia de la que soy capaz, poder -algún día- terminar la colcha.
También he aprendido (o me he reafirmado en la creencia de) que todo llega en el momento justo. Si el primer mes me hubieran llegado 100 retales, el agobio hubiera sido tal que aún estaría pensando por dónde empezar a coser. Y, en cambio -mira por dónde- tengo ya 50 retales cosidos (eso sí, los que me rodean aún están flipando).
Con cada retal que llega, mi corazón se expande y me siento absolutamente feliz. Así que, gracias –MIL GRACIAS- a todos los que estáis participando, por hacer posible que este pequeño proyecto siga adelante. Y por recordarme que yo sola puedo hacer muchas cosas pero acompañada soy invencible.
Elena
(Flying and Dreaming)


lunes, 11 de enero de 2010
Con sentido del humor

Siempre he pensado que el sentido del humor es un signo de inteligencia. Y ser capaz de hablar de cosas serias y profundas con sentido del humor es todo un reto. Los seres humanos hemos creado, dentro de una misma lengua, lenguajes específicos y alternativos que, a menudo, sólo son captados por un grupo selecto. Uno de los ejemplos más claros es el lenguaje médico, ¿quién entiende lo que dicen hasta que no lo traducen a un lenguaje normal?
Cuando éramos pequeños, alguien nos enseñó a hablar con la "p". Y los que conocíamos ese lenguaje, nos sentíamos privilegiados y especiales. Cuando no querías que te entendieran, hablabas con la "p". Pero, eso sí, cuando querías -o necesitabas- que te entendieran volvías a hablar normal. Una "snobada", claro. De niños, claro.
Muchas veces he comentado la necesidad que tiene el ser humano de sentirse diferente y especial. Y todos los trucos que crea para hacerlo. El lenguaje es uno de ellos.
Por eso, me parece doblemente valioso, un poeta que utiliza palabras comprensibles, un médico al que se le entiende sin traductor o un filósofo que habla de temas profundos con gran sentido del humor. Para que llegue a todos. Para no excluir sino incluir.
El otro día llegó a mi correo del blog un mail curioso. Me invitaban a ver un espectáculo llamado "Optimismo Global". Y fui. Claro. Y me encantó. Por varias cosas: primero, porque me di cuenta de la necesidad de hablar del optimismo con sentido del humor (te entiende -llegas a- muchísima más gente); segundo, porque me hizo reflexionar sobre algunos conceptos (¿por qué es más fácil ser pesimista que optimista?, ¿por qué sólo son noticia las malas noticias?...); y, tercero, porque salí de él mucho más optimista. ¿Se puede pedir más?
Así pues, os recomiendo que, si podéis, vayáis a ver el espectáculo que propone Eduard Biosca, todos los domingos por la tarde en el Teatreneu, seguro que os aportará algo nuevo y, si no, saldréis un poco más optimistas y cantando la genial canción de "La vida de Brian"...
¡¡Moltes gràcies, Eduard!!
martes, 5 de enero de 2010
¿Más? o ¿menos "válidos"?
Gracias a Natalia y Ricard por los vídeos,
y a Lucía por la información
Ya he comentado, en otras ocasiones, que hay palabras que no me gustan. Palabras que utilizamos a menudo y sin pensar realmente su significado profundo. Una de estas palabras es "minusválido". ¿Minus-válido? ¿Qué se supone que significa eso?
La semana pasada, Lucía me recomendaba el documental "Capacitados", del Programa Por Talento, en el que tres prestigiosos directivos se enfrentan durante un día a sus tareas profesionales habituales como si tuvieran una discapacidad. Vale la pena verlo. Y vale la pena pensarlo. ¿Cómo vivirías tú el hecho de no poder caminar, no poder escuchar, no poder ver? Yo reconozco que no tengo ni idea de cómo me enfrentaría a ello.
Sin embargo, en mi camino se han cruzado algunas personas que han significado verdaderos ejemplos de fuerza, coraje y corazón. Si alguna vez me encuentro en su situación, me gustaría parecerme a ellos porque sé que, para muchas cosas, son más válidos que yo. Mucho más válidos.
Conocí a S. en Katmandú. Era su viaje número tropecientos a India y Nepal. Iba en silla de ruedas pero viajaba sola. Siempre siempre llevaba una sonrisa en el rostro y me contaba que, en todas partes, encontraba gente dispuesta a ayudarla.
Con F. coincidí en clase de yoga. Tenía esclerosis múltiple pero eso no le impedía realizar su práctica. La movilidad limitada de su cuerpo contrastaba con la movilidad ilimitada de su alma.
S. es uno de mis alumnos de este año. Un accidente cuando era pequeño le dejó sin dedos. Es el primero en levantar la mano cuando pregunto algo en clase. Y nunca he visto a nadie con más ganas de aprender y de crecer.
Y también quiero hablar de P., que camina con muletas pero sabe que no existen límites para sus sueños.
Es curioso, todos ellos brillan...
Son personas que he tenido la suerte de conocer y que me han ayudado a comprender que lo importante no son las piernas, los ojos o la cara. Lo único verdaderamente importante es el corazón. La buena noticia es que todos somos válidos para algunas cosas e inválidos para otras. Pero nada importa mientras nuestra "invalidez" no resida en el corazón.
jueves, 31 de diciembre de 2009
Pon las manos...
Diálogo
Están cayendo las estrellas...
- ¿Qué estás diciendo, hermano?
Son estrellas fugaces.
-¡Están cayendo estrellas!...
- Qué pensamiento extraño...
-¡Cómo del cielo claro
se desprenden estrellas!...
Pon tus manos abiertas
para que en ellas caigan...
-¿Qué estás diciendo, hermano?
Son estrellas fugaces,
ni caen ni se recogen.
- No importa. Pon las manos...
- ¿Qué estás diciendo, hermano?
Son estrellas fugaces.
-¡Están cayendo estrellas!...
- Qué pensamiento extraño...
-¡Cómo del cielo claro
se desprenden estrellas!...
Pon tus manos abiertas
para que en ellas caigan...
-¿Qué estás diciendo, hermano?
Son estrellas fugaces,
ni caen ni se recogen.
- No importa. Pon las manos...
(Dulce María Loynaz)
¡¡¡ FELIZ 2010 !!!
lunes, 21 de diciembre de 2009
Querida M, no estás deprimida, estás distraída
La imagen me la envió Marina y viene de esta web Mi amiga M no está pasando un buen momento. Para ella y para todas las personas que están "de bajón", quiero subir hoy una reflexión de Facundo Cabral que quizás -sólo quizás- os ayude a ver las cosas de otro color. Aunque sea por un pequeño instante...
No estás deprimido, estás distraído
No estás deprimido, estás distraído, distraído de la vida que te puebla. Distraído de la vida que te rodea: delfines, bosques, mares, montañas, ríos. No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay 6,000 millones. Además no es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer, y gracias a la soledad me conozco, algo fundamental para vivir. No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubinstein interpretaba como nadie Chopin a los 90 -sólo por citar dos casos conocidos-.
No estás deprimido, estás distraído, por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita cosas, la vida te libera de cosas. Te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones. No perdiste a nadie, el que murió simplemente, se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. ¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte: hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas, y nos aleja por que nos hace desconfiados.
Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible. Y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida.
Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Recuerda a Jesús: Amarás al prójimo como a ti mismo. Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios; y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición.
Además, la felicidad no es un derecho sino un deber, porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio. Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó a matar seis millones de hermanos judíos.
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven, las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.
Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas; si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto: tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas.... Y si le ganas, serás humilde y más agradecido, por lo tanto fácilmente feliz. Libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad, y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente. Como debe ser.
No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. El servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medida. Ama hasta convertirte en lo amado, más aún hasta convertirte en el mismísimo amor. Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que la destruye hay millones de caricias que alimentan a la vida. Vale la pena, ¿verdad?
Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por la cuales sonreír. No, no estás deprimido, estás distraído.
No estás deprimido, estás distraído, por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita cosas, la vida te libera de cosas. Te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones. No perdiste a nadie, el que murió simplemente, se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. ¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte: hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas, y nos aleja por que nos hace desconfiados.
Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible. Y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida.
Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Recuerda a Jesús: Amarás al prójimo como a ti mismo. Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios; y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición.
Además, la felicidad no es un derecho sino un deber, porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio. Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó a matar seis millones de hermanos judíos.
Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven, las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.
Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas; si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto: tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas.... Y si le ganas, serás humilde y más agradecido, por lo tanto fácilmente feliz. Libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad, y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente. Como debe ser.
No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. El servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medida. Ama hasta convertirte en lo amado, más aún hasta convertirte en el mismísimo amor. Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que la destruye hay millones de caricias que alimentan a la vida. Vale la pena, ¿verdad?
Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por la cuales sonreír. No, no estás deprimido, estás distraído.
domingo, 13 de diciembre de 2009
¿Regalos navideños?

Faltan unos días para la Navidad. No pensaba hablar de ella porque no estoy segura de que sea una buena noticia, al menos, no para todo el mundo. Pero, de pronto, he recibido una información que me ha encantado y he decidido hablar del tema.
El año pasado pasé estos días en India y tuve una de las mejores Navidades de mi vida. Estuvo llena de Luz y de Amor. Justo lo que pienso que debería ser la Navidad.
La Navidad está relacionada con la fiesta pagana del solsticio de invierno. El 21 de diciembre es la noche más larga, después de la cual, el sol –la luz- “renace”, empieza su crecimiento que seguirá imparable hasta junio, cuando celebraremos el solsticio de verano. En las mismas fechas, los cristianos celebran el nacimiento de Jesucristo, que simboliza el Amor, el regreso del Amor –y de la Luz- a un mundo en tinieblas. “Ego sum lux mundi” dice el Pantocrátor de Tahull, “Yo soy la Luz del mundo”.
Luz y Amor
Como sucede con otros muchos símbolos y ritos, en Occidente hemos perdido el verdadero sentido de la Navidad. Y, casi sin ser conscientes de ello, en el siglo XXI hemos cambiado la Luz y el Amor por la hipocresía y el consumo. Quizás ha llegado el momento de volver a transformar las cosas, quizás ha llegado el momento de dejar que la Luz y el Amor renazcan en nuestros corazones.
No me gusta comprar regalos en Navidad. Pero este año voy a hacer una excepción. Vane, Susana y Sofía coinciden en enviarme (¡¡¡muchísimas gracias!!!) la noticia de la que hablaba al principio: la creación, en Barcelona, de una tienda que vende besos y abrazos para recaudar fondos para el programa benéfico “Cuídame”, del Hospital de Sant Joan de Déu. Así, el establecimiento vende cajas de diez besos, un kilo de amor, 365 abrazos, 1.039 caricias y un millón de mimos, a precios que van desde los 5 hasta los 30 euros. La iniciativa forma parte de una campaña cuyo lema es Todo lo demás es prestado (“Llegué al mundo sin nada, me iré del mundo sin nada. Excepto amor. Todo lo demás es prestado”). Más información aquí.
Cuántas veces nos hemos gastado un dineral comprando un regalo para las personas que tenemos alrededor cuando, éstas, en realidad, sólo quieren que les digamos “te quiero”, sólo necesitan un abrazo que les arrope el corazón, sólo sueñan con un beso que les robe el sueño…
Repartamos Amor y Luz. Es lo único que -curiosamente- cuanto más lo damos, más crece.
No me gusta comprar regalos en Navidad. Pero este año voy a hacer una excepción. Vane, Susana y Sofía coinciden en enviarme (¡¡¡muchísimas gracias!!!) la noticia de la que hablaba al principio: la creación, en Barcelona, de una tienda que vende besos y abrazos para recaudar fondos para el programa benéfico “Cuídame”, del Hospital de Sant Joan de Déu. Así, el establecimiento vende cajas de diez besos, un kilo de amor, 365 abrazos, 1.039 caricias y un millón de mimos, a precios que van desde los 5 hasta los 30 euros. La iniciativa forma parte de una campaña cuyo lema es Todo lo demás es prestado (“Llegué al mundo sin nada, me iré del mundo sin nada. Excepto amor. Todo lo demás es prestado”). Más información aquí.
Cuántas veces nos hemos gastado un dineral comprando un regalo para las personas que tenemos alrededor cuando, éstas, en realidad, sólo quieren que les digamos “te quiero”, sólo necesitan un abrazo que les arrope el corazón, sólo sueñan con un beso que les robe el sueño…
Repartamos Amor y Luz. Es lo único que -curiosamente- cuanto más lo damos, más crece.
martes, 8 de diciembre de 2009
El miedo
(Paestum, Italia)
Hace unos años, Martín Descalzo escribió un artículo con el que estuve completamente de acuerdo. Se titulaba “Las cadenas del miedo” y hablaba de que “el miedoso es alguien que apuesta siempre por el no en caso de duda”, que se rodea de prohibiciones y murallas para intentar evitar el cambio y el sufrimiento. El artículo terminaba diciendo que “no hay que tener miedo. Nunca. A nada. Salvo a nuestro propio miedo”.
Pero, actualmente, ya no estoy de acuerdo con este final. ¿Por qué? Porque he descubierto que tampoco hay que tener miedo al propio miedo. He aprendido que el miedo puede llegar a ser un gran regalo, una buena noticia. Decía Martín Descalzo que se trata de una reacción espontánea y casi inevitable. Lo suscribo. Todos tenemos miedo en algún momento. El miedo es un mecanismo de autodefensa que aparece cuando menos lo esperamos y sin que nos demos cuenta, pero no hay nada malo en él. Lo malo –o lo bueno- es lo que nosotros decidimos hacer con ese miedo.
El miedo no es un veneno que se cuela bajo la piel y lo vuelve todo oscuro. El miedo no es más que una puerta que podemos –o no- atravesar. El miedo surge ante una situación, ante una persona, ante el futuro, pero no es algo tangible. En realidad, no es más que un pensamiento que, si no conseguimos descodificar, puede acabar convirtiéndose en una obsesión, paralizarnos y dejarnos –entonces sí- en la más oscura tiniebla.
Pero, ¿cómo abrir la puerta?, ¿cómo atravesarlo? Dicen que, para vencer el miedo, hay que ser valiente. Pero yo creo que eso no es suficiente. La valentía no siempre sirve. La valentía, en ocasiones, puede ser solamente una pura inconsciencia. Para vencer al miedo hay que mirarlo cara a cara y descubrir qué es lo que está tratando de enseñarnos. Para vencer al miedo sólo existe un arma posible: la luz del conocimiento.
Así pues, cuando llegue el miedo, no lo rehúyas. Acéptalo, míralo a los ojos, trata de comprenderlo, de escuchar lo que viene a contarte. Cuando lo hayas observado bajo la luz del conocimiento –ya lo verás- desaparecerá sin dejar rastro.
Pero, actualmente, ya no estoy de acuerdo con este final. ¿Por qué? Porque he descubierto que tampoco hay que tener miedo al propio miedo. He aprendido que el miedo puede llegar a ser un gran regalo, una buena noticia. Decía Martín Descalzo que se trata de una reacción espontánea y casi inevitable. Lo suscribo. Todos tenemos miedo en algún momento. El miedo es un mecanismo de autodefensa que aparece cuando menos lo esperamos y sin que nos demos cuenta, pero no hay nada malo en él. Lo malo –o lo bueno- es lo que nosotros decidimos hacer con ese miedo.
El miedo no es un veneno que se cuela bajo la piel y lo vuelve todo oscuro. El miedo no es más que una puerta que podemos –o no- atravesar. El miedo surge ante una situación, ante una persona, ante el futuro, pero no es algo tangible. En realidad, no es más que un pensamiento que, si no conseguimos descodificar, puede acabar convirtiéndose en una obsesión, paralizarnos y dejarnos –entonces sí- en la más oscura tiniebla.
Pero, ¿cómo abrir la puerta?, ¿cómo atravesarlo? Dicen que, para vencer el miedo, hay que ser valiente. Pero yo creo que eso no es suficiente. La valentía no siempre sirve. La valentía, en ocasiones, puede ser solamente una pura inconsciencia. Para vencer al miedo hay que mirarlo cara a cara y descubrir qué es lo que está tratando de enseñarnos. Para vencer al miedo sólo existe un arma posible: la luz del conocimiento.
Así pues, cuando llegue el miedo, no lo rehúyas. Acéptalo, míralo a los ojos, trata de comprenderlo, de escuchar lo que viene a contarte. Cuando lo hayas observado bajo la luz del conocimiento –ya lo verás- desaparecerá sin dejar rastro.
viernes, 4 de diciembre de 2009
La felicidad interior bruta

Me manda María (muchísimas gracias!!!) un reportaje que apareció el pasado domingo en elpais.com y que me ha encantado. Había oído hablar del tema de refilón, pero leerlo me ha fascinado. Se trata de un artículo sobre Bután, un pequeño reino situado en el Himalaya cuyo rey dictaminó, hace 35 años, que el verdadero desarrollo de una sociedad tiene lugar cuando los avances en lo material y en lo espiritual se complementan y se refuerzan uno a otro, y que cada paso de una sociedad debe valorarse en función no sólo de su rendimiento económico, sino de si conduce o no a la felicidad. Sorprendente, ¿verdad?
Jigme Singye Wangchuck, cuarto rey de Bután, vivía en una cabaña modesta y cuando la gente se ofreció a construirle un castillo dijo que no, que era mejor utilizar el dinero y el tiempo en levantar escuelas y hospitales. El 2 de junio de 1974, con 18 años, se convirtió, tras la repentina muerte de su padre, en el monarca más joven del mundo y, en su discurso de coronación, dijo: "La felicidad interior bruta es mucho más importante que el producto interior bruto".
En Bután, cuentan que la felicidad interior bruta se basa en dos principios budistas:
1) Que todas las criaturas vivas persiguen la felicidad. El budismo habla de una felicidad individual. En un plano nacional, corresponde al Gobierno crear un entorno que facilite a los ciudadanos individuales encontrar esa felicidad.
2) El otro es el principio budista del camino intermedio. Como explica Lyonpo Thinley Gyamtso, ex ministro del Interior y de Educación: "Están los países modernos, y luego está lo que era Bután hasta los años setenta. Medieval, sin carreteras, sin escuelas, con la religión como única guía. Son dos extremos y la FIB busca el camino intermedio".
El artículo lo firma Pablo Guimón y las fotos son de Ana Nance. Lo podéis encontrar entero aquí.
lunes, 30 de noviembre de 2009
¿Profunda o frívola?
Helena estudiante / Helena princesa / Helena esquiadora (De la serie La melena de Helena, regalo de mi amiga artistaza Marta)
En escultura se diferencian dos tipos de trabajos, la escultura de bulto redondo y el relieve. La escultura de bulto redondo es aquélla en la que la piedra está trabajada por completo, que se puede contemplar desde cualquier punto a su alrededor. En cambio, el relieve es la escultura que se realiza sobre una superficie y, por lo tanto, el único punto de vista que tiene es el frontal.
Con las personas sucede lo mismo, se pueden contemplar sólo frontalmente o hacerlo desde sus múltiples facetas. A veces, pensamos que con el relieve nos basta para conocer a alguien pero, en realidad, a una persona hay que darle unas cuantas vueltas antes de empezar a saber quién es.
He hablado, en otras ocasiones, de cuán a menudo ponemos -a los demás y a nosotros mismos- etiquetas y límites que nos hacen sentir protegidos o seguros pero que acaban siendo barreras que solamente nos condicionan y nos recortan. Y es que el ser humano puede ser muchísimas cosas. Yo puedo ser absolutamente profunda pero, también, puedo ser absolutamente frívola. Puedo comprometerme seriamente con las causas más peregrinas, si creo en ellas desde la piel, pero también puedo ser divertida y simpática e, incluso, aburrida cuando no tengo ganas de currarme una conversación que no fluye. Puedo ser todo lo que me atreva a soñar. Alguien me dijo una vez "the sky is the limit", y he descubierto que, si no te pones barreras, si exploras todas tus caras, te atreves a ser tu "yo" más luminoso y abandonas el miedo al rechazo, puedes llegar a volar muy muy alto.
Jill y Kevin lo hicieron, decidieron que su faceta seria y comprometida no estaba reñida con su cara más divertida, así que se casaron, montaron una boda surrealista con el baile de entrada más kitsch del mundo mundial y lo colgaron en internet para recaudar dinero contra la violencia de género. Jamás se imaginaron que recogerían más de 20.000 dólares. Me parece una forma absolutamente generosa de empezar un matrimonio. La buena noticia es que cuando abres tu corazón y te atreves a entregarte, olvidando prejuicios, traspasando límites y rompiendo barreras, la vida te recompensa. Siempre lo hace. No os perdáis el vídeo, cada vez que lo veo me troncho (mil gracias, Luis!!!!). Si un día me vuelvo a casar (je), mi boda será así….
Con las personas sucede lo mismo, se pueden contemplar sólo frontalmente o hacerlo desde sus múltiples facetas. A veces, pensamos que con el relieve nos basta para conocer a alguien pero, en realidad, a una persona hay que darle unas cuantas vueltas antes de empezar a saber quién es.
He hablado, en otras ocasiones, de cuán a menudo ponemos -a los demás y a nosotros mismos- etiquetas y límites que nos hacen sentir protegidos o seguros pero que acaban siendo barreras que solamente nos condicionan y nos recortan. Y es que el ser humano puede ser muchísimas cosas. Yo puedo ser absolutamente profunda pero, también, puedo ser absolutamente frívola. Puedo comprometerme seriamente con las causas más peregrinas, si creo en ellas desde la piel, pero también puedo ser divertida y simpática e, incluso, aburrida cuando no tengo ganas de currarme una conversación que no fluye. Puedo ser todo lo que me atreva a soñar. Alguien me dijo una vez "the sky is the limit", y he descubierto que, si no te pones barreras, si exploras todas tus caras, te atreves a ser tu "yo" más luminoso y abandonas el miedo al rechazo, puedes llegar a volar muy muy alto.
Jill y Kevin lo hicieron, decidieron que su faceta seria y comprometida no estaba reñida con su cara más divertida, así que se casaron, montaron una boda surrealista con el baile de entrada más kitsch del mundo mundial y lo colgaron en internet para recaudar dinero contra la violencia de género. Jamás se imaginaron que recogerían más de 20.000 dólares. Me parece una forma absolutamente generosa de empezar un matrimonio. La buena noticia es que cuando abres tu corazón y te atreves a entregarte, olvidando prejuicios, traspasando límites y rompiendo barreras, la vida te recompensa. Siempre lo hace. No os perdáis el vídeo, cada vez que lo veo me troncho (mil gracias, Luis!!!!). Si un día me vuelvo a casar (je), mi boda será así….
Y, como lo serio no tiene porqué ser aburrido, si un día tengo un hijo, me encantaría que fuera tan divertido como este (mil gracias, Gloria!!!!)…
Esta entrada la dedico a mis amigos, la Reina de la Miel y Neo, que esta semana vinieron a Barcelona y cambiamos el punto de vista del relieve por el de bulto redondo. Todo un descubrimiento que, mira, fue genial…
domingo, 22 de noviembre de 2009
El tipo de amor que quiero en mi vida
(La foto es de mi amigo Dani, cuyo blog os recomiendo)
Hoy estaba pensando sobre el blog y sobre el hecho de que, a veces, siento que estoy hablando siempre de lo mismo. Y, bueno, en el fondo, supongo que sí, que siempre estoy hablando del mismo tema. Pero es que es un tema que da muuuuuuuuuuucho de sí. Ya sabéis, el AMOR. Y es que las buenas noticias -lo he comprobado- siempre siempre están relacionadas con el amor.
Y, por eso, hoy la buena noticia es una historia que me envió Mari Ángeles (mil gracias!!!) y que quiero compartir porque me ha parecido chulísima. El que la cuenta es un médico y el protagonista es un señor de 80 años. Ahí va:
Eran las 8:30 de una mañana agitada, cuando un señor mayor, de unos 80 años, llegó al hospital para que le sacaran los puntos del pulgar. El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00. Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo. Lo vi mirando su reloj y decidí que, ya que no estaba ocupado con otro paciente, podía examinar su herida. Durante el examen, comprobé que estaba curado, entonces le pedí a uno de los doctores, algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida. Mientras le realizaba las curas, le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado. El señor me dijo que no, que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa. Le pregunté sobre la salud de ella. El me respondió que ella hacía tiempo que estaba allí, ya que padecía de Alzheimer. Le pregunté si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde. Me respondió que hacía tiempo que ella no sabía quién era él, que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo. Me sorprendió, y entonces le pregunté: "¿Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quien es usted?" El sonrió y me dijo: "Ella no sabe quién soy pero yo aún sé quien es ella". Yo me emocioné y sólo pude pensar: "Este es el tipo de amor que quiero en mi vida".
La historia me pareció preciosa, claro, y lo primero que pensé fue justo eso mismo, "este es el tipo de amor que quiero en mi vida". Pero, luego, seguí pensando... Sí, este es el tipo de amor que quiero recibir pero ¿es también el tipo de amor que estoy dispuesta a dar?
Y, por eso, hoy la buena noticia es una historia que me envió Mari Ángeles (mil gracias!!!) y que quiero compartir porque me ha parecido chulísima. El que la cuenta es un médico y el protagonista es un señor de 80 años. Ahí va:
Eran las 8:30 de una mañana agitada, cuando un señor mayor, de unos 80 años, llegó al hospital para que le sacaran los puntos del pulgar. El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00. Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo. Lo vi mirando su reloj y decidí que, ya que no estaba ocupado con otro paciente, podía examinar su herida. Durante el examen, comprobé que estaba curado, entonces le pedí a uno de los doctores, algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida. Mientras le realizaba las curas, le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado. El señor me dijo que no, que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa. Le pregunté sobre la salud de ella. El me respondió que ella hacía tiempo que estaba allí, ya que padecía de Alzheimer. Le pregunté si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde. Me respondió que hacía tiempo que ella no sabía quién era él, que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo. Me sorprendió, y entonces le pregunté: "¿Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quien es usted?" El sonrió y me dijo: "Ella no sabe quién soy pero yo aún sé quien es ella". Yo me emocioné y sólo pude pensar: "Este es el tipo de amor que quiero en mi vida".
La historia me pareció preciosa, claro, y lo primero que pensé fue justo eso mismo, "este es el tipo de amor que quiero en mi vida". Pero, luego, seguí pensando... Sí, este es el tipo de amor que quiero recibir pero ¿es también el tipo de amor que estoy dispuesta a dar?
(Si no la habéis visto, os recomiendo la película
"El diario de Noa")
miércoles, 18 de noviembre de 2009
Directora de orquesta
Tengo que confesar que nunca he entendido muy bien el papel del director/a de una orquesta. Dicen que es fundamental, importantísimo, pero yo los veo ahí, en medio de todos los músicos, con o sin batuta, y no acabo de comprender en qué consiste ese movimiento de su mano que parece -a mí me lo parece- una preciosa pluma flotando en el aire.
Sin embargo, hoy estoy conmocionada. Llevo dos días asistiendo a los ensayos de Maria Schneider, dirigiendo a los alumnos del Esmuc (Escola Superior de Música de Catalunya), y tengo que reconocer que, por fin, he comprendido. Un poco...
Maria Schneider es una referencia en el mundo del jazz. Ganadora de numerosos premios entre los que se incluyen los grammy, no sólo es compositora y arreglista sino que, además, en 1993, creó su propia orquesta. Verla dirigir es pura magia. Por fin he podido entender en qué consiste "conducir" a un grupo de músicos (en este caso, me gusta más la palabra inglesa, "conduct", que la española "dirigir"). María tiene la música dentro y sabe EXACTAMENTE cómo tiene que sonar cada instrumento para que el conjunto haga vibrar. Es increíble verla, de verdad. Se diría que es una pequeña diosa que, en un acto de suprema generosidad, extiende su mano ante cada uno de los instrumentos, y éstos, al ser tan sutilmente invitados, van cobrando vida, van despertando de un eterno letargo. Con la complicidad de los músicos, evidentemente. Pero ella es quien señala cuándo alargar una nota, cuándo elevar un tono. La melodía entera está en su cabeza, el sonido de cada instrumento; llega incluso a distinguir si aquí o allá debe tocar la trompeta uno o la trompeta dos. Y yo la miro, fascinada, pensando que sí, que es una pequeña y generosa diosa, y que ha venido a regalarnos su música a los privilegiados que tenemos la suerte de poder escucharla.
La buena noticia de hoy es que gracias al Festival Internacional de Jazz de Barcelona, este fin de semana María Schneider dirigirá al Esmuc en dos conciertos: el sábado en el Atrium de Viladecans y el domingo en el Teatre-Auditori de Sant Cugat. Si estáis en Barcelona este fin de semana, no os lo perdáis, pocas veces tenemos el privilegio de ser visitados por los dioses.
domingo, 15 de noviembre de 2009
Abrazar, abrazar y seguir abrazando...

Natalia me envió un power point que hablaba de la necesidad de abrazar. El abrazo, decía el documento, te brinda protección, seguridad, confianza, fortaleza, salud, autovaloración. Los abrazos, continuaba, son necesarios para sobrevivir y para crecer como personas.
Me gusta el concepto de abrazar. Abrazar personas sí, pero también abrazar nuevas ideas, abrazar los cambios, abrazar la vida. Abrazar, dice la RAE, es "ceñir con los brazos", pero lo bueno del abrazo es que, cuando es sincero y real, es espacioso. Se abraza dejando lugar para la diferencia. Un abrazo no constriñe, no limita, no oprime ni reduce. Un abrazo respeta y expande. El corazón. Las sonrisas. El amor.
¿Existe un antónimo para la palabra "abrazo"?
Creo que no. ¿No es genial?
Hace un tiempo apareció un artículo en Selecciones del Reader Digest que se llamaba "El abrazo salvador". Hablaba de dos mellizas que nacieron muy pequeñas y fueron puestas en diferentes incubadoras pero una de ellas no tenía demasiada esperanza de vida. A la jefa de enfermeras del hospital se le ocurrió, a pesar de que las reglas hospitalarias lo prohibían, ponerlas juntas. Al hacerlo, la que estaba bien abrazó a la que no lo estaba, regulando, con el calor de su cuerpo, la temperatura y el pulso de su hermanita y logrando, así, estabilizar su ritmo cardíaco.
Un abrazo puede cambiar una vida.
Un abrazo puede llegar a salvarla.
Os deseo una semana llena -MUY LLENA- de abrazos.
sábado, 7 de noviembre de 2009
¿Quién soy yo?
Hace unos años, en mi primer viaje a India, tuve la suerte de que me llevaran a Arunachala, la colina sagrada, para visitar el ashram de Ramana Maharshi. En aquella época, yo no conocía demasiado el Hinduismo ni el Vedanta, y tampoco había oído hablar nunca de Ramana Maharshi. Pero en aquel lugar santo, tuve una experiencia inolvidable y, antes de marcharme, decidí comprar el pequeño librito que había escrito el sabio, ¿Quién soy yo?, acerca de la liberación, de la felicidad, de la sabiduría...
El libro es corto y se lee bastante rápido. Pero su enseñanza es larga. Y se asimila bastante despacio.
Desde entonces, la pregunta me persigue: "¿Quién soy yo?" Hace un par de días pensaba de nuevo en ella, empezando por lo más superficial y terminando en lo más profundo: ¿Quién soy yo?, ¿soy estos ojos, estos brazos, este cuerpo?, ¿soy la alegría de hoy o la tristeza de ayer?, ¿soy este carácter que muchos me adjudican o soy el que yo misma me he inventado?, ¿soy esta conversación o, acaso, este silencio? ¿Quién soy yo?
En nuestra oscuridad, constantemente nos identificamos con sombras y olvidamos que nada de eso somos. El miedo al rechazo y el desconocimiento de nuestra esencia verdadera nos hace sentir que necesitamos crearnos un personaje, un carácter, una película. Nada de eso somos. Si borras tu personaje, ¿quién eres? Si eliminas tu carácter, ¿dejas de ser? Si se acaba tu película, ¿qué queda de ti?
El libro es corto y se lee bastante rápido. Pero su enseñanza es larga. Y se asimila bastante despacio.
Desde entonces, la pregunta me persigue: "¿Quién soy yo?" Hace un par de días pensaba de nuevo en ella, empezando por lo más superficial y terminando en lo más profundo: ¿Quién soy yo?, ¿soy estos ojos, estos brazos, este cuerpo?, ¿soy la alegría de hoy o la tristeza de ayer?, ¿soy este carácter que muchos me adjudican o soy el que yo misma me he inventado?, ¿soy esta conversación o, acaso, este silencio? ¿Quién soy yo?
En nuestra oscuridad, constantemente nos identificamos con sombras y olvidamos que nada de eso somos. El miedo al rechazo y el desconocimiento de nuestra esencia verdadera nos hace sentir que necesitamos crearnos un personaje, un carácter, una película. Nada de eso somos. Si borras tu personaje, ¿quién eres? Si eliminas tu carácter, ¿dejas de ser? Si se acaba tu película, ¿qué queda de ti?
La buena noticia es la respuesta.
Pero... debes encontrarla tú.
Una pista: quédate en silencio y busca en tu interior.
Pero... debes encontrarla tú.
Una pista: quédate en silencio y busca en tu interior.
domingo, 1 de noviembre de 2009
Proveedores de buen rollo
Gloria, Eva, Adriana, Mari Ángeles y Ascen,
proveedores de buen rollo y de buenas noticias...
Hay veces que recibo un montón de buenas noticias para el blog. Ni os imagináis la ilusión que, cada una de ellas, me hace. Sobre todo, porque siento que cada vez hay más gente que quiere no sólo leer cosas que le den buen rollo sino, también, compartir las que han leído. Y la generosidad sigue creciendo. Al mismo ritmo que mi alegría.
Os contaré algunas de las que han llegado recientemente:
* Natalia me cuenta que la empresa Kiwi (que fabrica betún para zapatos) ha creado el proyecto Shoe Aid for Africa, con el que se propone recoger zapatos sobrantes en Europa y repartirlos entre las personas necesitadas de África: http://www.kiwishoeaid4africa.com/es/index.html. También me ha hablado sobre The Adventurists, una empresa que organiza originales aventuras como dos semanas en rickshaw por India, y que dedica parte del dinero recogido con dichas aventuras a proyectos de ayuda al Tercer Mundo: http://www.theadventurists.com/index.php.
* L'Esbarzer me habló hace un tiempo de la empresa Kona, fabricante de bicis de montaña que, por cada bicicleta vendida, regala otra a África. Su programa se llama Kona Basic Needs y ésta es su dirección: http://www.konaafricabike.com/.
* Deray también me contaba, el otro día, que descubrió, en el blog de Cazadora de Historias, el Plan Ceibal, un proyecto educativo que se ha creado en Uruguay para que todos los niños y todos los maestros puedan tener un ordenador. Recientemente, se han entregado, además, ordenadores a los niños ciegos del sistema educativo público, con el fin de hacer efectiva su integración. Más información en: http://www.ceibal.edu.uy/.
*CMQ me habla de la campaña de Tap Project, en apoyo a UNICEF, para concienciar a los neoyorkinos acerca de la importancia de la potabilidad del agua. Para saber más: http://www.tapproject.org/.
* Martita me habla de la campaña de recogida de juguetes para Navidad que están organizando, conjuntamente, Imaginarium, Mensajeros de la Paz y Antena 3. Del 1 al 14 de noviembre, se recogerán los regalos en las tiendas Imaginarium. Para instrucciones: http://www.imaginarium.es/solidarity.
* Gloria me explica la historia de Juan Mann, creador de Free Hugs, una organización que se dedica a dar abrazos gratuitos por la calle. Porque, ¿quién no necesita, de vez en cuando, un fuerte abrazo? Juan Mann creó esta iniciativa hace ya cinco años. Todo empezó una tarde en la que se sentía solo y agobiado por cantidad de problemas personales. Si quieres conocer su historia, ésta es su dirección: http://www.freehugscampaign.org/.
* Evita dinamita me comenta que ha leído en elmundo.es (http://www.elmundo.es/elmundo/2009/08/31/solidaridad/1251705466.html), la historia de un discapacitado que, inmovilizado desde los 19 años, decidió recorrer el Camino de Santiago en triciclo.
* Adriana me cuenta que el movimiento Help Me para el desarrollo sostenible tiene, actualmente, el proyecto de plantar 500 árboles en Santander. Aquí está la noticia: http://www.tecnogarden.es/es/node/459.
* Mari Ángeles y Ascen coincidieron en enviarme una entrevista al tuareg Moussa Ag Assarid, que apareció en La Contra de La Vanguardia, firmada por Víctor Amela. Acaba de publicar un libro que se titula En el desierto no hay atascos y una de las cosas que más me llamó la atención es que afirma: "Tú tienes reloj, yo tengo tiempo". Da que pensar, ¿verdad?
Podéis leer la entrevista aquí: http://hemeroteca.lavanguardia.es/preview/2007/02/01/pagina-68/54981401/pdf.html.
Y, bueno, después de ver todo esto, ¿hay alguien que siga pensando que el mundo está fatal, que el ser humano es egoísta y que nadie hace nada por los demás?
Que tengáis una buena semana. Positiva y feliz.
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