lunes, 24 de febrero de 2014

Autenticidad

(Imagen de Amnartk)


Mi amigo Joan escribió ayer una entrada, en su blog PolíticaEcológica, que me ha dado mucho que pensar. En ella, llamaba la atención sobre las múltiples capas que se interponen entre una persona y la autenticidad, y nos recordaba la necesidad urgente de decapar. Algunos ejemplos: “Capas de tecnología entre mis amigos y yo; capas de informativos entre lo que sucede y lo que me entero; capas de hipocresía entre lo que dicen y lo que hacen; capas de mandos entre los que dictan y los que matan; capas de conformismo entre lo que se quiere y lo que hay…”

Como el tema me pareció muy interesante, me puse a buscar definiciones de la palabra “Autenticidad” y quizás la que más me convenció fue la siguiente: “la autenticidad no puede ser otra cosa que obrar conforme al propio ser”.
Ahí empieza entonces, a mi modo de ver, el verdadero problema. En el desconocimiento que tenemos de quiénes somos en realidad. Escuchamos tanto lo que nos dicen fuera que nos olvidamos de mirar hacia dentro. Y perdemos la perspectiva, la verdad y la realidad propia para encajar en perspectivas, verdades y realidades ajenas. Detrás de todo ello está, también en mi opinión, el miedo. El miedo a no encajar, el miedo a ser señalado y rechazado, el miedo, en definitiva, a no ser amado.

Con esta entrada quiero sumarme a la llamada de Joan. Quiero recalcar la necesidad URGENTE de empezar a ser auténticos.

Una persona auténtica es alguien que te mira de frente, que dice lo que piensa y lo que siente sin miedo, es quien acepta la responsabilidad de sus sentimientos y de sus actos tanto como las consecuencias de los mismos; una persona auténtica es sincera consigo misma y con los otros, es fiel y es coherente; es la que intenta descubrirse a sí misma, trata de no juzgarse y de aceptar lo que lleva dentro. Una persona auténtica es, en definitiva, la que conoce y es capaz de expresar sus verdaderas necesidades, emociones e intereses y la que actúa en base a ellos. Sin capas de por medio, sin intermediarios de ningún tipo.

Sé que no siempre es fácil. Se que estamos todos muy condicionados y tenemos muchos miedos. Sé que la presión exterior de una sociedad consumista y materialista nos lo pone muy difícil. Pero también sé que es la única forma de conectar con lo que verdaderamente se es. Y, por lo tanto, es la única manera de poder ser realmente feliz. Una vez más, la decisión es tuya. ¿Qué vas a hacer?

14 comentarios:

  1. Buscando buenas noticias, (la malas noticias siempre llegan solas) me encontré con este artículo y me encantó, es muy original. los felicito por esta bella y buena noticia.

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  2. Un texto muy hermoso y auténtico, Elena.
    ¡Gracias!

    Efectivamente los grandes problemas del mundo se deben principalmente a la desconexión de nuestra propia esencia, lo cual nos aleja de la paz interior y la felicidad. Es un trabajo constante y de mucha perseverancia el reconectarse con el auténtico ser, conseguir calmar la mente en circunstancias adversas y alcanzar la felicidad. Pero es posible. Y cuando nos ponemos manos a la obra, los frutos no tardan mucho en llegar. Desde hace años trabajo para cultivar y contagiar la auténtica alegría, los pensamientos positivos y la risa más sanadora. Os invito a echar un vistazo en este link :

    http://www.ri-yendoporelmundo.com/

    y a uniros a una comunidad de risueños alegres que creen posible resolver los problemas desde la alegría :

    https://www.facebook.com/pages/Ri-yendo-por-el-mundo-en-tiempos-inciertos/371833222956300

    Cuantos más nos conectemos con nuestro ser y elijamos vivir desde la alegría más fácil será resolver los múltiples conflictos de este planeta.

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    1. Muchas gracias, Yolanda. Yo también creo que es importante conectar con la propia esencia y que el sentido del humor es una de las claves importantes. Un abrazo.

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  3. Totalmente de acuerdo contigo y con (también somos amigos) Joan Bähr.
    Joan es un gran filósofo, práctico, contemporáneo y evidentemente ecológico. Su blog no tiene desperdicio. Que bueno que los links, relaciones, encuentros...se crucen.

    Un comentario: Creo que face-Book es el mayor ejemplo de CAPAS, de EGOS en busca de reconocimiento propio o ajeno...un disfraz digital, para algunos muy necesario y vital. Para mí una GRAN MÁSCARA de infinitas capas... Y ahora con un dedo más, whasap.

    Vaya FACE!

    Tu fan y seguidor...

    Sergio

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    1. Siiii, yo también estoy muy cansada de facebooks, whatsapps y demás. El otro día pasé una tarde maravillosa paseando con un amigo, tomando un café y sencillamente charlando y realmente me di cuenta de cuánto echo de menos el contacto real con los amigos. Lo estamos perdiendo y no nos lo podemos permitir. No deberíamos hacerlo… Muchas gracias, Sergio. Un abrazo fuerte fuerte.

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  4. En lo personal, creo que la autenticidad se encuentra al final de camino de la búsqueda del Yo, y no es un camino fácil ni despejado. Sin embargo (continuando con la información de los comentarios XD) no creo que la culpa este fuera, quiero decir, no creo que facebook o demás herramientas tecnológicas tengan mayor protagonismo que el queremos darles, quiero decir, si facebook nos aleja de las amistades, no es porque sea un ente con el poder de hacerlo, nos aleja porque nosotros damos un paso atrás y cerramos la mano. Para ser autenticos, debemos mirar aquellas cosas que nos encantan de nosotros mismos, pero también las partes que no nos gustan e incluso que nos dan miedo y abrazar a todas sin preferencias, porque somos eso, un conjunto.
    Un beso Elena, siempre son buenas noticias XD

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    1. Tienes toda la razón, Lilyth, cuando dices que debemos mirar tanto lo que nos gusta como lo que no, en nosotros mismos. En definitiva, conocernos y saber qué queremos, qué nos interesa y qué es lo que nos hace felices. E ir a por ello. Sin embargo, al menos en mi caso, a veces facebooks y demás pueden llegar a ser un despiste. Vamos rápido, tenemos poco tiempo y nos dan la sensación de que así estamos conectados con el mundo. Pero, luego, como comentaba más arriba, pasas la tarde paseando y charlando con un amigo y recuerdas lo que es verdaderamente importante. El contacto real, la mirada, el abrazo, un beso. Nada como eso. Lo auténtico. Un abrazo virtual para ti, hasta que pueda darte uno real. ;-)

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  5. Creo que es cierto y que muchas veces nos quedamos en la superficie.
    Somos nosotros los que decidimos hasta qué punto queremos estar influenciados por nuevas tecnologías etc...
    Es difícil sí, por lo que tú bien dices que estamos "bombardeados" por ese tipo de cosas. Pero no imposible :)

    Gracias por el link del blog de Joan. No lo conocía y me ha gustado lo que he visto.
    Un beso enorme.

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    1. Es cierto que no es imposible, Marrubi, pero hay que hacer un esfuerzo y eso siempre cuesta un montón!!!! (Al menos a mí…) ;-)
      Me alegra que te haya gustado el link, Joan es un amigo y su blog es muy interesante.
      Un abrazo.

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  6. Lamentablemente siendo sinceros uno no puede decir siempre lo que piensa o dar su opinión en todos los casos y circunstancias, ser autentico y sincero con uno mismo no es abrir lo boca cada ves que se nos pegue la gana, mas bien es nunca ir, nunca hace, nunca participar en algo en lo que no estemos desacuerdo.

    Muchas gracias por esta página, creo que es algo que hacia falta.

    Oscar Nahum

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    1. Muchas gracias por tus palabras sobre la página, Oscar. Bienvenido…

      En cuanto a lo que tú dices sobre decir siempre lo que uno piensa o dar la opinión, creo que hay que ser muy prudente con eso porque, a veces, nuestra opinión es sólo eso, nuestra opinión, y la defendemos como si fuera una verdad universal. Y, a veces, herimos a otras personas. Creo que hay que tener en cuenta también quién está delante y cómo está su ánimo. Hablar con amor y desde el amor. Hace unos días estuve en un monasterio y justamente una monjita contó una historia en relación a este tema que me clarificó mucho. Ella era la superiora del monasterio y sabía que una de las hermanas estaba actuando erróneamente en un tema concreto. Ella se lo hizo ver pero la hermana no estaba preparada para verlo y, cuando escuchó lo que le decía la superiora, se quedó hecha polvo. La conclusión de la superiora fue que uno no puede ir esgrimiendo la verdad como una bandera, que siempre hay que tener en cuenta a la/las personas que están delante y cómo ellas están. Si realmente amas, te das cuenta de que hay momentos para hablar y opinar, y hay momentos para callar. Al fin y al cabo, ¿quién tiene la verdad?
      Un abrazo grande y, de nuevo, gracias por tus palabras.

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