lunes, 24 de septiembre de 2012

Arrugas, manchas, cicatrices y canas


                                                                            (Monet: Crepúsculo en Venecia)

Muchas veces he pensado que, al nacer, nos regalan un cuerpo “perfecto”, blando, suave, limpio. Sin embargo, la vida va pasando y nuestro cuerpo se llena de marcas. Marcas que hablan justamente de eso, del paso del tiempo. Marcas en forma de cicatrices, de arrugas, de canas, de manchas. Y, por algún extraño motivo, todas esas marcas nos provocan angustia y miedo.

A mí, me gusta comparar ese "perfecto" cuerpo inicial con un prometedor lienzo en blanco. Así, las marcas en el cuerpo serían como las pinceladas en el cuadro, que, poco a poco, van haciendo aparecer la pintura final. En ella, cada trazo nos da pistas sobre el autor, sobre sus emociones, sobre su esencia. Lo mismo que las marcas. Una cicatriz nos habla de un instante vivido. Las manchas de la piel son los momentos disfrutados bajo la luz del sol. Cada cana es un proceso de cambio. Y cada arruga que se forma alrededor de los labios es el recuerdo de una sonrisa.

Por todo ello, que la pintura final que compone tu vida sea un cuadro maravilloso o sea un estropicio depende sólo de ti. Al fin y al cabo, ¿qué es más hermoso, un lienzo en blanco o una pintura terminada, llena de matices, con todas sus luces y todas sus sombras?

12 comentarios:

  1. No me cansaré de leerte NUNCA, a pesar de mi anonimato...te leo siempre. Tanto si estoy alegre como triste...haces que esboce una sonrisa y me llene de energía positiva.

    Muchas gracias, de verdad.

    Besos gigantes :)

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    1. Muchas gracias a ti, anónimo/anónima. Me acabas de alegrar la noche. Un abrazo fuerte.

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  2. Bonito, muuuuy bonito.
    Yo también te leo siempre que puedo. Cuando el dia decae y todo se empieza a tornar gris pienso en "Buenas noticias". Aterrizo en tu blog y siempre me voy con una sonrisa y una esperanza más.

    Gracias por escribir

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    1. Pues, mira, hoy me has alegrado tú la noche. Muchas gracias a ti, anónimo/a. Un abrazo fuerte.

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    2. Olvidé de decir que Alfredo, como se llama el sr. de silla de ruedas, me
      dijo un día: " Aún me queda latidos. LOS USARÉ BIEN... " Realmente un es-
      píritu intacto...No depende del estado del cuerpo, evidentemente...
      Ricardo

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    3. Me gustó la frase de Alfredo.... Gracias, de nuevo, Ricardo.

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  3. Las arrugas y cicatrices muchas vecespueden ser trofeos. Como las de aquel señor
    de nuestra ciudad que hace muchos años, cuando era bien joven, le cayó un rayo en-
    cima. Está en sillas de ruedas. No se dio por vencido. ES UN CANTO A LA VIDA.Inte-
    riormente está más que intacto...No hay adversidad que pueda con él...Ricardo

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    1. Bonita historia, Ricardo. Gracias por compartirla. Un abrazo.

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