lunes, 16 de abril de 2012

Se necesitan soñadores


Georgia O'Keeffe: "Escalera a la luna"

Necesitamos gente que tenga ilusión. Necesitamos gente que se atreva a luchar. Necesitamos gente que no se dé por vencida. Gente alegre, que baile, que cante, que comparta. Gente que quiera ser feliz. Necesitamos soñadores.
Por que, a veces, el mundo parece hostil, el camino se hace cuesta arriba y los fantasmas (internos o externos) nos atropellan. Siempre son necesarios pero es, en estos momentos, cuando los soñadores son indispensables.

Hace ya un tiempo descubrí una web que me encantó, La Tierra de los Sueños, un magnífico lugar donde tienen cabida los sueños de todos y donde nos cuentan historias de personas que han hecho realidad los suyos o están camino de hacerlo. No os podéis perder su página. Entre otras muchas historias interesantes, allí encontré este precioso vídeo, titulado “Vendedor de sueños”.


Es importante soñar. Es imprescindible tener sueños. Como dice Eduardo Galeano, “el derecho de soñar no figura entre los 30 derechos humanos proclamados por las Naciones Unidas pero si no fuera por él, por el derecho de soñar y por las aguas que da de beber, los demás derechos se morirían de sed”.


Y, para terminar, quiero compartir la historia de Emmanuel Kelly que soñaba con ser cantante profesional y cuya vida es un ejemplo de superación que me emociona cada vez que vuelvo a escucharla.



La buena noticia es que los soñadores somos muchos. “Puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único. Espero que algún día te unas a nosotros y el mundo vivirá como uno solo”. Necesitamos soñadores, sí. Y necesitamos estar unidos.

lunes, 9 de abril de 2012

¿Fracasos?




A causa de una conversación que tuve esta semana y después de que cayera en mis manos, justamente esta semana, una frase de Samuel Beckett sobre el tema, llevo varios días pensando acerca del fracaso.

“Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”, dice Beckett. La cita me encantó y empecé a preguntarme: ¿existe realmente el fracaso?, ¿qué es el fracaso?

Según la RAE, es el “resultado adverso de una empresa o negocio, la caída o ruina de algo, un suceso lastimoso”. Siendo así, yo podría decir que he pasado por muchos -muchísimos- fracasos en mi vida. Fracasos laborales, escolares, fracasos en la amistad, fracasos -¡cómo no!- en el amor…

Pero dándole vueltas al tema, resulta que no estoy muy convencida de que todo eso hayan sido realmente fracasos. Y, entonces, sigo preguntándome, ¿qué es realmente un fracaso? O, ¿qué es, para mí, fracasar?

Yo creo que fracasar es quedarse aterrorizado cuando las cosas no salieron como esperabas, esconderse, asustarse, dejar de intentarlo. Por miedo, por orgullo, por negligencia. Eso es, para mí, fracasar. Dejar de luchar por tus sueños, conformarte con menos de lo que te mereces, resignarte, rendirte. Eso es el fracaso. Todo lo demás son intentos, más o menos brillantes, por alcanzar el infinito. ¿Que un intento no salió como esperabas? Insiste, insiste y sigue insistiendo. Si tus sueños, si lo que buscas alcanzar está al nivel de tu corazón, por mucho que te pierdas en el camino, por muchas caídas, por muchos tropiezos, acabarás llegando a casa. Así pues, no te rindas. Sabes que no hay fracaso… sigue adelante.

domingo, 1 de abril de 2012

Cómo hacerte saber



Esta semana me tomo un descansito, pero os dejo un maravilloso poema de Benedetti. 

¡¡Feliz semana!!


Cómo hacerte saber – Mario Benedetti

¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno sólo tiene que buscarlo y dárselo.
Que nadie establece normas salvo la vida.
Que la vida sin ciertas normas pierde forma.
Que la forma no se pierde con abrirnos.
Que abrirnos no es amar indiscriminadamente.
Que no está prohibido amar.
Que también se puede odiar.
Cómo hacerte saber que nadie establece normas salvo la vida.
Que el odio y el amor son afectos.
Que la agresión porque sí, hiere mucho.
Que las heridas se cierran.
Que las puertas no deben cerrarse.
Que la mayor puerta es el afecto.
Que los afectos nos definen.
Que definirse no es remar contra la corriente.
Que no cuanto más fuerte se hace el trazo más se dibuja.
Que buscar un equilibrio no implica ser tibio.
Que negar palabras implica abrir distancias.
Que encontrarse es muy hermoso.
Que el sexo forma parte de lo hermoso de la vida.
Que la vida parte del sexo.
Que el por qué de los niños tiene un porqué.
Que querer saber de alguien no solo es curiosidad.
Que querer saber todo de todos es curiosidad malsana.
Que nunca está de más agradecer.
Que la autodeterminación no es hacer las cosas solo.
Que nadie quiere estar solo.
Que para no estar solo hay que dar.
Que para dar debimos recibir antes.
Que para que nos den también hay que saber cómo pedir.
Que saber pedir no es regalarse.
Que regalarse es en definitiva no quererse.
Que para que nos quieran debemos mostrar quienes somos.
Que para que alguien sea hay que ayudarlo.
Que ayudar es poder alentar y apoyar.
Que adular no es ayudar.
Que adular es tan pernicioso como dar vuelta la cara.
Que las cosas cara a cara son honestas.
Que nadie es honesto porque no roba.
Que el que roba no es ladrón por placer.
Que cuando no hay placer en hacer las cosas, no se está viviendo.
Que para sentir la vida no hay que olvidarse que existe la muerte.
Que se puede estar muerto en vida.
Que se siente con el cuerpo y la mente.
Que con los oídos se escucha.
Que cuesta ser sensible y no herirse.
Que herirse no es desangrarse.
Que para no ser heridos levantamos muros.
Que quien siembra muros no recoge nada.
Que casi todos somos albañiles de muros.
Que sería mucho mejor construir puentes.
Que sobre ellos se va a la otra orilla y también se vuelve.
Que volver no implica retroceder.
Que retroceder puede ser también avanzar.
Que no por mucho avanzar se amanece más cerca del sol.
Cómo hacerte saber, que nadie establece normas, salvo la vida…



lunes, 26 de marzo de 2012

¿Qué ves?




El otro día recibí un mail de mi amiga Enriqueta (¡¡mil gracias!!) que contenía una imagen, una pregunta y una reflexión. La imagen era la que acompaña esta entrada, la pregunta era “¿Qué ves?” y la reflexión analizaba las diferentes posibilidades de respuestas ante dicha pregunta. Habrá quien vea antes que nada un cielo tormentoso, quizás un sol resplandeciente, un camino laaaaargo, la hierba seca, los árboles verdes…

La imagen y la pregunta me hicieron reflexionar y darme cuenta de que, en realidad, como dice el Talmud, “no vemos las cosas como son sino que las vemos como nosotros somos.”

¿Por qué una misma tarde de tormenta a unos les encanta y a otros les deprime? Es más, ¿por qué una misma tarde de tormenta, a veces, me encanta y, otras  veces, me deprime? No tiene nada que ver con la tormenta, sólo tiene que ver conmigo, con mi estado de ánimo, con mis pensamientos sobre ella. Y así sucede con todo. Por lo tanto, a partir de ahora, cuando una situación te moleste, cuando te enfades con alguien, cuando lo encuentres todo horrible… y también, claro, cuando te sientas feliz, cuando todos te caigan bien, cuando veas la vida de color rosa… pregúntate, ¿qué hay en tu interior que hace que ésta, y no otra, sea –hoy- tu realidad?

Cuando miras a tu alrededor… ¿qué ves?
Cuando exploras tu interior… ¿qué encuentras?

jueves, 22 de marzo de 2012

Tarea para el jueves


¡¡¡¡¡Y para el viernes, el sábado, el domingo, 
el lunes, el martes y el miércoles!!!!!

(Gracias, Yolanda)

lunes, 19 de marzo de 2012

Al menos, sed felices...



En la entrada número 300 quiero regalaros un cuento que me envió Carmen (¡¡Mil gracias!!) hace unos meses. Se titula “El hombre de la flor” y va dedicado a todos aquellos que deciden encontrar luz en la oscuridad, pintar de colores la vida cuando todo parece gris y cantar, reír y bailar aunque llueva, truene o caigan “chuzos de punta” (tanto fuera como dentro).

El hombre de la flor es un viejito encantador con una misión personal: pintar la vida de colores. Y, así, viaja de pueblo en pueblo con su pequeña maleta llena de flores, escoge una casa en ruinas, la pinta y empieza repartir la enorme alegría que guarda en su corazón. 

Porque el hombre de la flor conoce un secreto. El hombre de la flor sabe que la felicidad es una elección, una decisión personal. Y nos recuerda que, cuando se comparte, la felicidad crece, se multiplica, se expande y puede llegar incluso a hacer milagros, a transformar un pueblo gris en un oasis de color.

“Sed felices”, dice alguien a quien aprecio muchísimo, “al menos, sed felices”.


lunes, 12 de marzo de 2012

La paz interior


Utagawa Kunisada: "Retrato póstumo a la memoria de Hiroshige"

Érase una vez un gran samurái que vivía cerca de Tokio. Aunque era anciano, se dedicaba a enseñar el arte del zen a los jóvenes y, a pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario.
Cierta tarde, un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos apareció por allí. Quería derrotar al samurái para aumentar su fama. En cuanto el anciano aceptó el desafío, el joven comenzó a insultarlo,
 pateó algunas piedras hacia él, escupió en su rostro, gritó insultos, ofendió a sus ancestros, etc… Durante horas hizo todo para provocarlo, pero el anciano permaneció impasible. Al final del día, sintiéndose ya exhausto y humillado, el guerrero se retiró.
Poco después, sus sorprendidos alumnos preguntaron al maestro cómo pudo soportar tanta indignación.
Su respuesta fue: “Si alguien llega hasta ustedes con un presente, y ustedes no lo aceptan, ¿a quién pertenece el presente?”
- “A quien intentó entregarlo”, respondió uno de los discípulos.
- “Lo mismo vale para la injuria, la rabia, la calumnia y  los insultos. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los traía consigo”, finalizó el maestro.

Tu paz interior depende exclusivamente de ti.
 
Nadie puede quitarte la calma, a menos que tú lo permitas.

domingo, 11 de marzo de 2012

sábado, 10 de marzo de 2012

Medio pan y un libro




Alocución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931:

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión. "Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada." No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social. "Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?"¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida." Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz".

lunes, 5 de marzo de 2012

De finales y principios



(La imagen es de http://www.picturesofheaven.net/)

Hoy quiero hablar de una palabra que nos asusta: “FIN”. Cuando algo se termina solemos tener una cierta sensación de vértigo. Ya sea porque se acabó algo que nos gustaba, ya sea porque finalizó una cosa que nos amargaba. Es extraño el ser humano. Nos asustan los finales, los cambios. Aunque lo que se acabe sea un trabajo que no nos satisfacía, aunque lo que se termine sea una relación tóxica.

Y llevo varios días pensando en ello porque la otra tarde leí una frase que me encantó por su positivismo: “The end is where we start from” (El final es desde donde empezamos). Es el título de una exposición de la Fundación Joan Miró y está sacada del poema “Little Gidding” de T.S. Eliot, cuya última estrofa dice:

“Lo que llamamos principio es a menudo el final. 

Y llegar al final es empezar.
El fin es de donde partimos.”

Sobre este mismo tema me han hecho reflexionar dos películas que vi la semana pasada, The artist y La invención de Hugo. En ambas, se habla de personas que no aceptan que algo terminó y se quedan “atascadas” en su momento de gloria sin comprender que, dejando atrás todo aquello, les espera algo todavía más grande. El miedo al cambio las paraliza. Hasta que tienen la suerte de encontrarse con alguien que –a través del amor- les ayuda a reinventarse, que les muestra un camino, una oportunidad.

A veces, pensamos que el final es un muro. Pero no lo es, nunca lo es. Es, tal vez, una puerta que se cierra detrás nuestro pero también un camino que se abre delante. Puedes quedarte paralizado mirando la puerta. O puedes armarte de valor y comenzar a caminar. Un cambio es un reto, puede llegar a ser incluso una bendición. La buena noticia es que está en ti decidir cómo te vas a enfrentar a él. ¿Lo convertirás en un agujero infernal en el que sentarte a lamer tus heridas o en un peldaño para ayudarte a alcanzar el cielo que te está esperando?


No puedes empezar el siguiente capítulo de tu vida,
si continúas releyendo el último.

(imagen de: www.facebook.com/positiveoutlooks)

martes, 28 de febrero de 2012

lunes, 27 de febrero de 2012

Abandonarse



(La imagen es de Wind Virtual University)


“Dejarte ir” no significa que dejes de importarme, sino que no puedo hacer las cosas por ti.

“Dejarte en libertad” no es desentenderme de ti, sino darme cuenta de que no puedo controlarte. 

“Dejarte sola” no es autorizarte, sino dejar que aprendas de las consecuencias de tus actos. 

“Dejarte” es reconocer mi impotencia, lo cual significa que el resultado final no está en mis manos. 

“Ceder” es no tratar de cambiar ni culpar al otro; es dar lo mejor de mí. 

“Dejarte libre” es dejar de encargarme de ti y sólo interesarme en ti. 

“Dejarte libre” es no hacer las cosas por ti, sino brindarte mi apoyo. 

“Dejarte en paz” es no juzgarte y dejarte ser humano. 

“Dejarte en libertad” es dejar de estar ahí encargándome de que todo te salga bien; es permitirte forjar tu destino. 

“Dejarte libre” es no protegerte más y permitirte encarar la realidad. 

“Ceder” es no negar, sino aceptar. 

“Dejarte en paz” es no regañarte, discutir ni molestarte constantemente, sino analizar mis propios defectos y corregirlos. 

“Relajarme” es no ajustar todo a mis deseos, sino tomar cada día tal como viene y disfrutarlo. 

“Dejar en paz” es no criticar ni controlar a otros, sino tratar de llegar a ser lo que sueño con ser. 

“Relajarse” es no lamentar el pasado, sino crecer y vivir para el futuro. 

“Abandonarse” es temer menos y amar más.

Ram Dass

martes, 21 de febrero de 2012

¡¡Cuarto cumple-blog!!



Cuatro elementos.
Cuatro puntos cardinales.
Cuatro palos de la baraja.
Cuatro letras del nombre de Dios.
Cuatro vientos.
Cuatro evangelistas.
Cuatro estaciones.
Cuatro ejes de la rueda.
Cuatro pétalos del muladhara chakra.
Cuatro yugas.
Cuatro fases de la luna.
Cuatro humores del cuerpo.
Cuatro nobles verdades.
Cuatro jinetes del Apocalipsis.
Cuatro lados de un cuadrado.
Cuatro pilares del Universo.
Cuatro filas de la tetraktys.
Cuatro ríos del paraíso.
Cuatro letras de la palabra AMOR.

Y cuatro años del Periódico de las Buenas Noticias.

¡¡Muchísimas gracias por acompañarme en este mágico viaje!!

Elena

lunes, 20 de febrero de 2012

Nunca es demasiado tarde...


Utagawa Hiroshige: "Ciruelo rojo y luna"


Hoy quiero compartir unas palabras de “El curioso caso de Benjamin Button” que me parecen no sólo una buena noticia sino también una interesante filosofía de vida.

“Si te sirve de algo, nunca es demasiado tarde -o en mi caso demasiado pronto- para ser quien quieras ser.
No hay límite en el tiempo, empieza cuando quieras.
Puedes cambiar o no hacerlo, no hay normas al respecto.
De todo podemos sacar una lectura positiva o negativa, espero que tú saques la positiva.
Espero que veas cosas que te sorprendan.
Espero que sientas cosas que nunca hayas sentido.
Espero que conozcas a personas con otro punto de vista.
Espero que vivas una vida de la que te sientas orgullosa.
Y, si ves que no es así, espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo”.

Porque nunca es demasiado tarde.
NUNCA…

miércoles, 15 de febrero de 2012

Sigue adelante



Nunca te rindas. 
Cuando tu corazón se canse, 
camina con las piernas solamente. 
Pero sigue adelante.


(La imagen es de http://yogalifejourney.com/)

lunes, 13 de febrero de 2012

Decálogo de la serenidad


(Imagen de google)

(Gracias a mi madre por el decálogo y a Mario por la frase de la semana)


Decía el papa Juan XXIII que si nos planteamos las cosas a largo plazo, son más difíciles de cumplir. En cambio, si cada mañana planificamos nuestros buenos propósitos con la intención de cumplirlos solamente un día, se nos hará mucho más fácil.

Encontré su “Decálogo de la serenidad” colgado en el armario de mi madre y pensé que era una buena noticia para compartir aquí…

Decálogo de la serenidad

1. Sólo por hoy tratare de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi existencia todo de una vez.

2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto, cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie sino a mí mismo.

3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino también en este.

4. Sólo por hoy me adaptare a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten a mis deseos.

5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

6. Sólo por hoy haré una buena acción y no se lo diré a nadie.

7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.

8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactare, y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

9. Sólo por hoy creeré firmemente, aunque las circunstancias demuestren lo contrario, que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie más existiera en el mundo.

10.  Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.


Juan XXIII

miércoles, 8 de febrero de 2012

No eres un árbol


Si no te gusta donde estás,
cámbialo.
No eres un árbol.


(La imagen es de http://www.noshicieroncreer.com.ar/)

lunes, 6 de febrero de 2012

Celebrar la vida


(Imagen de google)

Hace unos días, mi amiga Alhy me envió (mil gracias!!) un mail en el que incluía el vídeo que acompaña este post (Ball Park Music: “It’s nice to be alive”) junto con una pregunta importante: ¿qué harías tú si supieras que en unas pocas horas se acababa el mundo? Y, la verdad, no supe qué responder porque, en ese momento, no tenía ni idea.

Pero hoy, pensando sobre el tema, he llegado a la conclusión de que si el mundo se acabara en unas horas, lo que me gustaría hacer sería celebrar la vida. Y he vuelto a pensar. Y he decidido que justamente eso es lo que me gustaría hacer cada día. Porque no sé si el mundo se está acabando pero sí sé que la vida –mi vida- puede terminar en cualquier momento. Así que me dedicaría –me dedicaré desde ya- a celebrar la vida.

Y, claro, acto seguido viene la gran pregunta: ¿qué entiendes tú por celebrar la vida? “Estoy vivo y el mundo brilla hoy para mí”, cantaba la ELO en los 80. Celebrar la vida es valorarla, es agradecerla y es cantarla. Celebrar la vida es abrir los ojos y darte cuenta de todo lo que te ha sido regalado. Es olvidar, es perdonar, es seguir adelante. Celebrar la vida es despistarse y caer, levantarse y sonreír. Es comprender, es apoyar, es abrazar. Celebrar la vida es caminar, saltar y volar. Celebrar la vida es soñar, es creer, es confiar. Celebrar la vida es amar. Celebrar la vida es tomar la decisión de ser, sean cuales sean las circunstancias, inmensamente feliz. Eso es -para mí- celebrar la vida.


miércoles, 1 de febrero de 2012

Cuando cambias...

(Imagen de google)


"Cuando cambias tu manera de mirar a las cosas,
las cosas a las que miras cambian."

Wayne Dyer