sábado, 10 de marzo de 2012

Medio pan y un libro




Alocución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931:

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión. "Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada." No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social. "Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?"¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida." Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz".

lunes, 5 de marzo de 2012

De finales y principios



(La imagen es de http://www.picturesofheaven.net/)

Hoy quiero hablar de una palabra que nos asusta: “FIN”. Cuando algo se termina solemos tener una cierta sensación de vértigo. Ya sea porque se acabó algo que nos gustaba, ya sea porque finalizó una cosa que nos amargaba. Es extraño el ser humano. Nos asustan los finales, los cambios. Aunque lo que se acabe sea un trabajo que no nos satisfacía, aunque lo que se termine sea una relación tóxica.

Y llevo varios días pensando en ello porque la otra tarde leí una frase que me encantó por su positivismo: “The end is where we start from” (El final es desde donde empezamos). Es el título de una exposición de la Fundación Joan Miró y está sacada del poema “Little Gidding” de T.S. Eliot, cuya última estrofa dice:

“Lo que llamamos principio es a menudo el final. 

Y llegar al final es empezar.
El fin es de donde partimos.”

Sobre este mismo tema me han hecho reflexionar dos películas que vi la semana pasada, The artist y La invención de Hugo. En ambas, se habla de personas que no aceptan que algo terminó y se quedan “atascadas” en su momento de gloria sin comprender que, dejando atrás todo aquello, les espera algo todavía más grande. El miedo al cambio las paraliza. Hasta que tienen la suerte de encontrarse con alguien que –a través del amor- les ayuda a reinventarse, que les muestra un camino, una oportunidad.

A veces, pensamos que el final es un muro. Pero no lo es, nunca lo es. Es, tal vez, una puerta que se cierra detrás nuestro pero también un camino que se abre delante. Puedes quedarte paralizado mirando la puerta. O puedes armarte de valor y comenzar a caminar. Un cambio es un reto, puede llegar a ser incluso una bendición. La buena noticia es que está en ti decidir cómo te vas a enfrentar a él. ¿Lo convertirás en un agujero infernal en el que sentarte a lamer tus heridas o en un peldaño para ayudarte a alcanzar el cielo que te está esperando?


No puedes empezar el siguiente capítulo de tu vida,
si continúas releyendo el último.

(imagen de: www.facebook.com/positiveoutlooks)

martes, 28 de febrero de 2012

lunes, 27 de febrero de 2012

Abandonarse



(La imagen es de Wind Virtual University)


“Dejarte ir” no significa que dejes de importarme, sino que no puedo hacer las cosas por ti.

“Dejarte en libertad” no es desentenderme de ti, sino darme cuenta de que no puedo controlarte. 

“Dejarte sola” no es autorizarte, sino dejar que aprendas de las consecuencias de tus actos. 

“Dejarte” es reconocer mi impotencia, lo cual significa que el resultado final no está en mis manos. 

“Ceder” es no tratar de cambiar ni culpar al otro; es dar lo mejor de mí. 

“Dejarte libre” es dejar de encargarme de ti y sólo interesarme en ti. 

“Dejarte libre” es no hacer las cosas por ti, sino brindarte mi apoyo. 

“Dejarte en paz” es no juzgarte y dejarte ser humano. 

“Dejarte en libertad” es dejar de estar ahí encargándome de que todo te salga bien; es permitirte forjar tu destino. 

“Dejarte libre” es no protegerte más y permitirte encarar la realidad. 

“Ceder” es no negar, sino aceptar. 

“Dejarte en paz” es no regañarte, discutir ni molestarte constantemente, sino analizar mis propios defectos y corregirlos. 

“Relajarme” es no ajustar todo a mis deseos, sino tomar cada día tal como viene y disfrutarlo. 

“Dejar en paz” es no criticar ni controlar a otros, sino tratar de llegar a ser lo que sueño con ser. 

“Relajarse” es no lamentar el pasado, sino crecer y vivir para el futuro. 

“Abandonarse” es temer menos y amar más.

Ram Dass

martes, 21 de febrero de 2012

¡¡Cuarto cumple-blog!!



Cuatro elementos.
Cuatro puntos cardinales.
Cuatro palos de la baraja.
Cuatro letras del nombre de Dios.
Cuatro vientos.
Cuatro evangelistas.
Cuatro estaciones.
Cuatro ejes de la rueda.
Cuatro pétalos del muladhara chakra.
Cuatro yugas.
Cuatro fases de la luna.
Cuatro humores del cuerpo.
Cuatro nobles verdades.
Cuatro jinetes del Apocalipsis.
Cuatro lados de un cuadrado.
Cuatro pilares del Universo.
Cuatro filas de la tetraktys.
Cuatro ríos del paraíso.
Cuatro letras de la palabra AMOR.

Y cuatro años del Periódico de las Buenas Noticias.

¡¡Muchísimas gracias por acompañarme en este mágico viaje!!

Elena

lunes, 20 de febrero de 2012

Nunca es demasiado tarde...


Utagawa Hiroshige: "Ciruelo rojo y luna"


Hoy quiero compartir unas palabras de “El curioso caso de Benjamin Button” que me parecen no sólo una buena noticia sino también una interesante filosofía de vida.

“Si te sirve de algo, nunca es demasiado tarde -o en mi caso demasiado pronto- para ser quien quieras ser.
No hay límite en el tiempo, empieza cuando quieras.
Puedes cambiar o no hacerlo, no hay normas al respecto.
De todo podemos sacar una lectura positiva o negativa, espero que tú saques la positiva.
Espero que veas cosas que te sorprendan.
Espero que sientas cosas que nunca hayas sentido.
Espero que conozcas a personas con otro punto de vista.
Espero que vivas una vida de la que te sientas orgullosa.
Y, si ves que no es así, espero que tengas la fortaleza para empezar de nuevo”.

Porque nunca es demasiado tarde.
NUNCA…

miércoles, 15 de febrero de 2012

Sigue adelante



Nunca te rindas. 
Cuando tu corazón se canse, 
camina con las piernas solamente. 
Pero sigue adelante.


(La imagen es de http://yogalifejourney.com/)

lunes, 13 de febrero de 2012

Decálogo de la serenidad


(Imagen de google)

(Gracias a mi madre por el decálogo y a Mario por la frase de la semana)


Decía el papa Juan XXIII que si nos planteamos las cosas a largo plazo, son más difíciles de cumplir. En cambio, si cada mañana planificamos nuestros buenos propósitos con la intención de cumplirlos solamente un día, se nos hará mucho más fácil.

Encontré su “Decálogo de la serenidad” colgado en el armario de mi madre y pensé que era una buena noticia para compartir aquí…

Decálogo de la serenidad

1. Sólo por hoy tratare de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi existencia todo de una vez.

2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto, cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie sino a mí mismo.

3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino también en este.

4. Sólo por hoy me adaptare a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten a mis deseos.

5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

6. Sólo por hoy haré una buena acción y no se lo diré a nadie.

7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.

8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactare, y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

9. Sólo por hoy creeré firmemente, aunque las circunstancias demuestren lo contrario, que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie más existiera en el mundo.

10.  Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.


Juan XXIII

miércoles, 8 de febrero de 2012

No eres un árbol


Si no te gusta donde estás,
cámbialo.
No eres un árbol.


(La imagen es de http://www.noshicieroncreer.com.ar/)

lunes, 6 de febrero de 2012

Celebrar la vida


(Imagen de google)

Hace unos días, mi amiga Alhy me envió (mil gracias!!) un mail en el que incluía el vídeo que acompaña este post (Ball Park Music: “It’s nice to be alive”) junto con una pregunta importante: ¿qué harías tú si supieras que en unas pocas horas se acababa el mundo? Y, la verdad, no supe qué responder porque, en ese momento, no tenía ni idea.

Pero hoy, pensando sobre el tema, he llegado a la conclusión de que si el mundo se acabara en unas horas, lo que me gustaría hacer sería celebrar la vida. Y he vuelto a pensar. Y he decidido que justamente eso es lo que me gustaría hacer cada día. Porque no sé si el mundo se está acabando pero sí sé que la vida –mi vida- puede terminar en cualquier momento. Así que me dedicaría –me dedicaré desde ya- a celebrar la vida.

Y, claro, acto seguido viene la gran pregunta: ¿qué entiendes tú por celebrar la vida? “Estoy vivo y el mundo brilla hoy para mí”, cantaba la ELO en los 80. Celebrar la vida es valorarla, es agradecerla y es cantarla. Celebrar la vida es abrir los ojos y darte cuenta de todo lo que te ha sido regalado. Es olvidar, es perdonar, es seguir adelante. Celebrar la vida es despistarse y caer, levantarse y sonreír. Es comprender, es apoyar, es abrazar. Celebrar la vida es caminar, saltar y volar. Celebrar la vida es soñar, es creer, es confiar. Celebrar la vida es amar. Celebrar la vida es tomar la decisión de ser, sean cuales sean las circunstancias, inmensamente feliz. Eso es -para mí- celebrar la vida.


miércoles, 1 de febrero de 2012

Cuando cambias...

(Imagen de google)


"Cuando cambias tu manera de mirar a las cosas,
las cosas a las que miras cambian."

Wayne Dyer

domingo, 29 de enero de 2012

Libérate de la queja


(La imagen es del facebook de Wind Virtual University)

Estamos atrapados en la queja. Tanto que ni siquiera nos damos cuenta. Nos quejamos del trabajo, de la pareja, de los amigos, de la familia, de la vida. Nos quejamos si compramos, nos quejamos si no compramos. Nos quejamos de lo que hacemos y nos quejamos de lo que dejamos de hacer. Vivimos atascados en la queja.

¿Por qué? La queja es una manera de llamar la atención, de buscar comprensión, compasión, cariño. Y… sin embargo, acaba siendo contraproducente porque todo el mundo huye de la persona que siempre se queja. La queja te amarga, te condiciona, te vuelve gris...

Gandhi dijo una frase que me parece muy interesante: “Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad”. Así pues, ¿por qué te quejas? Si algo no te gusta, ¿por qué no lo cambias? Y, si sientes que (todavía) no puedes cambiarlo, ¿por qué no pruebas a cambiar tu manera de pensar sobre ello?

El otro día, mi madre me hizo llegar un mail que me encantó (mil gracias!!). Era un ejemplo claro y evidente de cómo cambiar la manera de pensar sobre las cosas: “El desorden que tengo que limpiar después de una fiesta significa que… estuve rodeada de familiares y amigos. La ropa que me queda apretada significa que… tengo más que suficiente para comer. Si tengo que limpiar la casa significa que… tengo una casa. Si no encuentro aparcamiento significa que… tengo coche. El despertador que me despierta cada mañana significa que… estoy viva.”

La buena noticia es que existe un antídoto contra la queja: la GRATITUD.

Podemos pasar la próxima semana pensando en todo lo que nos sale mal, en toda la gente que nos fastidia, en todo lo que no tenemos, o podemos pasarla agradeciendo que podemos reír, cantar o bailar, agradeciendo que sabemos pensar, relativizar y opinar, que podemos, sabemos y queremos amar.

En julio de 2006, Will Bowen propuso a su comunidad “El reto de los 21 días”, con el propósito de ayudar a eliminar cualquier rastro de queja o lamento y sus nocivas consecuencias para el individuo. Su propuesta fue muy simple: te pones una pulsera morada con la leyenda UN MUNDO SIN QUEJAS y la mantienes durante 21 días sin emitir ningún tipo de queja o crítica. Si durante este periodo emites algún lamento, debes cambiar la pulsera de muñeca y volver a empezar.

¿Cómo lo ves?, ¿te atreves a intentarlo?


miércoles, 25 de enero de 2012

¡¡¡Exprésate!!!


(Mil gracias, Ramón)


¿Por qué complicarse la vida?

¿Echas de menos a alguien? ..... Llama

¿Quieres quedar con alguien? ..... Invítale

¿Quieres ser comprendido? ..... Explícate

¿Tienes preguntas? ..... Hazlas

¿No te gusta algo? ..... Dilo

¿Te gusta algo? ..... Afírmalo

¿Quieres algo? ..... Pídelo

¿Amas a alguien? ..... Díselo

Nadie sabe lo que hay en tu mente.
Es mejor EXPRESAR que esperar...

lunes, 23 de enero de 2012

Vivir por vivir

(Imagen de google)

Esta semana quiero compartir la excelente entrevista de Ima Sanchís, publicada en La Contra de La Vanguardia, al filósofo Antonio Fornés:

Tengo 43 años. Soy barcelonés. Vivo en pareja y tenemos un perro: Happy. Trabajo en la industria farmacéutica. Creo que son los filósofos los que deberían tener más influencia en lo político, los tecnócratas se han olvidado de las ideas básicas del humanismo. Soy católico.

Qué bello es vivir
No tenemos tiempo de ver a los amigos, de reflexionar en voz alta con ellos, ni de estar con nuestros hijos, estar de verdad. Hay que madrugar, no tenemos tiempo de hacer el amor con la persona que hemos elegido: la pasión se marchita. Lunes, martes, miércoles, jueves.... La rutina engulle nuestra vida a cambio de algún capricho, otro jersey negro que luciremos en la oficina, un mes de vacaciones, un coche nuevo para el atasco del domingo. Siento amargarte el desayuno, pero ¿eso es vivir?... ¿Abdicar de la vida para que tus hijos abdiquen el día de mañana de la suya? Mi gato vive mejor. Con la excusa de la publicación de Reiníciate (Diëresis), su autor y yo nos damos un baño de realidad.

¿Sumergidos en el gris?
Así vivimos. La sociedad actual nos convierte en engranajes, máquinas productivas que anhelan continuamente hacer algo, incluso en su tiempo libre.

Lo llamamos aprovechar el tiempo.
Hacer y hacer, lo único que provoca es que el tiempo pase a una velocidad tremenda y que no saboreemos la auténtica densidad de la vida. Ya lo decía Pascal: el mayor problema del hombre es la incapacidad de estar solo consigo mismo.

Un viejo problema.
Mientras seamos máquinas de producir, somos perfectamente sustituibles tanto en el trabajo como en la familia.

Qué duro suena eso.
Sólo cuando reflexionamos ejercemos de seres humanos, y la reflexión es algo personal y necesario para el equilibrio. La sociedad actual nos despieza, nos da remedios para el dolor, para las vacaciones, para ser guapos, contra el aburrimiento...Todo parece estar al alcance, y tenemos la esperanza de que las cosas externas van a resolver nuestros problemas, pero las respuestas no están fuera, sino dentro de nosotros.

Bucear en las miserias da pereza.
A través de Iván Karamázov, Dostoyevski cuenta que Jesús vuelve a la tierra y Torquemada, el gran inquisidor, lo encierra y le dice: tú te crees que los hombres quieren ser libres y buenos, pero es mentira...

Un monstruo ilustrado.
... Lo primero que busca todo hombre es alguien que le esclavice, que le diga lo que tiene que hacer. Quiere milagros, pero no quiere ejercer la libertad, prefiere ser un niño.

Es más cómodo.
Llegar agotados a casa nos sirve de excusa para no tomar nuestras propias decisiones y no escucharnos a nosotros mismos. Ese continuo dejarnos llevar es infantil. Hay que entrar en la edad adulta.

"Levantarse, tranvía, oficina, tranvía, comida, tranvía, oficina, tranvía, cena".
Sí, eso dice Albert Camus en el mito de Sísifo. Pero un día surge el "por qué".

Porque tengo que pagar el alquiler...
Hay que cambiar el acento, volver a dar a las cosas su valor. Estamos sobrevalorando la propiedad y el trabajo, y más en tiempos de crisis. ¿Cuántas personas conoces que viven esclavizadas a una hipoteca por tener un piso 30 m2 más grande, un coche nuevo o unas vacaciones? ¿No es absurdo?

Es el miedo lo que nos esclaviza.
Actualmente trabajamos más horas que un esclavo romano, pero creemos
que vivimos en una sociedad superlibre.

Algo de razón tiene.
Damos demasiado peso a cosas superficiales; podríamos vivir con muchísimo menos, ese dejarnos llevar pesa demasiado. En los ambulatorios hay folletos para recordarnos que en verano hace mucho calor, que vayamos por la sombra y bebamos agua.

Absurdo, sí.
Hay que parar e incluso retroceder, porque el avance continuado es una especie de locura que nos lleva al vacío y la angustia. Hay una anécdota de Henry Ford que demuestra lo manejables que somos. En plena crisis del 29 decidió subir el sueldo a todos sus empleados. Sus asesores lo tomaron por loco, y él les dijo: ¿Qué creéis que harán todos en cuanto les subamos el salario?

Comprarse un coche.
Efectivamente. La angustia está cuando nos volcamos fuera y nos olvidamos de nosotros. Lo hemos frivolizado todo en un esfuerzo por estar entretenidos como niños.

Ahora estamos atrapados: trabajamos más por menos.
El sistema no va a cambiar. Platón decía que el mejor sistema político es aquel que tiene a los mejores ciudadanos. Debemos cambiar nosotros, recuperarnos como seres humanos y vencer el miedo.

Tenemos muchos. ¿A cuál de ellos?
Estamos dispuestos a trabajar más por menos dinero por miedo a perder el puesto de trabajo, es lo que decía Dostoyevski: preferimos ser esclavos y no pensar y no temer, pero eso nos deshumaniza.

Entiendo.
Los subidones que nos provoca el consumo nos acaban convirtiendo en drogadictos. No vale la pena trabajar un minuto más por tener un coche mejor. La sofisticación y el placer están en cosas mucho más importantes y fáciles que nos mejoran como personas; desde una buena conversación hasta implicarnos, no con el mundo, sino con nuestro hermano y nuestro vecino.

Cuando no tienes nada que perder es fácil rebelarte.
¿Qué es más importante que vivir? Lo estamos perdiendo todo cada día, deberíamos arriesgar porque tenemos mucho que ganar: vivir la vida en plenitud, estar orgullosos de haber vivido. ¿Qué nos quedará al final del camino tras haber sido tan buenos trabajadores?...

Igual la empresa te regala un reloj.
No tiene sentido, no podemos apostar nuestra vida en el trabajo, la casa y las obligaciones, eso es nada. Al final sólo nos quedará el haber vivido en la máxima de las dignidades, que es la de ejercer de ser humano.

¿Y qué es aprovechar la vida?
Masticarla. Hoy creemos que estudiar ha de servirnos para algo, ha de ser una herramienta, y no es así; el conocimiento nos enriquece como personas, nos eleva, para eso sirve. Debemos vivir por vivir como el niño juega por jugar. Lo demás es puro engaño.

lunes, 16 de enero de 2012

La fábula del puercoespín


(Gracias a M. por la fábula)

Durante la Edad del Hielo, muchos animales murieron a causa del frío. Los puercoespines, dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esta manera se  abrigarían y protegerían entre sí. Sin embargo, sus espinas herían a los compañeros más cercanos, justo los que ofrecían más calor. Por ese motivo, decidieron alejarse unos de otros y, así, empezaron a morir congelados.
 Al darse cuenta de la situación, tuvieron que hacer una elección: o aceptaban las espinas de sus compañeros o  desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos y, de esa forma, aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación muy cercana con otro podía ocasionar, ya que comprendieron que lo más importante era el calor que ese otro les ofrecía. De esta forma pudieron sobrevivir. 
    

La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en la que cada individuo acepta sus defectos y los de los otros y aprende a vivir con ellos y a admirar sus cualidades.

Y, si los puercoespines de la Edad del Hielo pudieron,
¿qué no podremos hacer nosotros?

viernes, 13 de enero de 2012

Cómicos

"Hay días en los que uno no se levanta con ganas de sonreír y mucho menos de hacer sonreír..."



"Maestro, ¿se puede ver, cada día, el lado bueno de todo, con la que está cayendo?"


Y vosotros, ¿qué pensáis?
¿Podéis ver, cada día, el lado bueno de todo?
¿Os atrevéis a intentarlo?



(Es un anuncio pero es entrañable...)
¡¡¡Mil gracias, Pilaronski!!!

miércoles, 11 de enero de 2012

Lo que podría ir bien


Deja de tener miedo de lo que podría ir mal
y piensa en lo que podría ir bien. 


(La imagen es de http://www.noshicieroncreer.com.ar/)

lunes, 9 de enero de 2012

La capacidad de amar


(Muchas gracias a Julia, Roberto, Joaquín, Inma,
Magda, Adri, Eva, Silvia, Ana y CMQ)

Cuentan que alguien le dijo una vez a la Madre Teresa de Calcuta: “Lo que usted está haciendo, yo no lo haría ni por todo el oro del mundo”, a lo que la religiosa respondió: “Yo tampoco”. 
Y es que hay cosas que sólo se pueden hacer por amor y con amor. Y, como la capacidad de amar del ser humano es siempre la mejor de las noticias, os dejo esta semana algunos ejemplos que han tocado mi corazón:


Me cuenta Julia la historia de Shira, una niña de 12 años -¡¡¡12 AÑOS!!!- que, en su último cumpleaños decidió que, como regalo, quería que le ayudaran a conseguir 500 dólares para salvar a 100 perros callejeros. Se puede colaborar con ella y con su deseo de cumpleaños a través de la página de causes. Click aquí.

En la misma línea, mi amigo Roberto, del estupendo blog Mundo Qualium (no os lo perdáis), subió un post recientemente en el que su amiga Pato contaba la genial experiencia de su último cumpleaños. Pato decidió que iba a hacer una fiesta pero que, en lugar de regalos, pondría una urna para que la gente dejara lo que quisiera y lo recaudado se destinaría a comedores de beneficencia. Su conclusión fue que “la felicidad compartida se multiplica”. Podéis leer su relato aquí.

Joaquín me envía el vídeo “Nada nos detiene, bailamos por los niños” que han hecho en el Hospital infantil Sant Joan de Déu de Barcelona, para recaudar fondos y poder hacer la estancia de los niños más agradable. Cada visita que reciba hasta finales de febrero contribuye al proyecto.


Inma me habla del éxito de la campaña de Hero Baby, “Tarritos de felicidad”, iniciativa solidaria amadrinada por Nuria Fergó para recaudar alimentos para familias sin recursos. Más información aquí.

Magda y Adri me cuentan quién es Fernando Noailles, un "susurrador de caballos" que, a través de la formación asistida con estos animales, ayuda a las personas en conflicto consigo mismas o con la sociedad a entrar en contacto con sus emociones para reconocerlas y poder controlarlas. Para saber más, click aquí.

Eva me envía el contacto de una nueva forma de hacer moda, Dressing For Change, comprometidos con el Medio Ambiente, la Solidaridad y la producción responsable. Esta es su web.


Silvia me habla de Meditación sin Fronteras, que trabajan para acercar la meditación a personas enfermas de cáncer. Recientemente, les entrevistaron en Onda Cero. Aquí tenéis más información.

Mi nueva amiga Ana quiere que comparta la noticia de que, en su país, Honduras, se encuentra el reloj más antiguo del mundo en funcionamiento, que está en Comayagua. Si queréis saber más, click aquí. 

CMQ me manda el vídeo del último anuncio de Intermón Oxfam, “Tú también puedes hacer crecer el mundo”. Una historia optimista y real sobre cómo podemos, entre todos, hacer crecer las cosas buenas.