viernes, 5 de junio de 2015

La felicidad




“La felicidad es como una mariposa. Cuanto más la persigas, más te eludirá. Pero si vuelves tu atención hacia otras cosas, vendrá y suavemente se posará en tu hombro. La felicidad no es una posada en el camino, sino una forma de caminar por la vida.”

(Viktor Frankl)

lunes, 1 de junio de 2015

Reflejar la luz



(Imagen de Joan Martín, de su magnífico blog “El món d’un lapidari”)


Hace unos meses me matriculé en la Escuela de Gemología y estoy aprendiendo a tallar piedras. Me está encantando el curso, no sólo por lo que aprendo (por la gran profesora y los magníficos compañeros que tengo) sino también por las reflexiones que dicha enseñanza me está aportando.

He aprendido que para que una piedra brille, para que refleje la luz, necesita pasar por un interesante proceso. El primer paso es el corte del mineral: se estudia la piedra para ver en qué dirección es mejor cortarla, buscando siempre las proporciones idóneas para aprovechar la luz y los efectos ópticos o para resaltar la belleza de la gema.
Un segundo paso es el desbastado, en el que se va –como dice la RAE- “quitando las partes más bastas” y dejando la piedra en las proporciones que, aproximadamente, se desean.
El siguiente paso es la talla, que puede ser de dos tipos: cabujón (con superficies curvas, usada habitualmente en piedras opacas, traslúcidas o para resaltar efectos ópticos especiales) o facetado (con facetas planas en la mayoría de los casos, generalmente utilizadas para piedras transparentes). El proceso de facetado es más complejo, pues se debe ir tallando con muchísimo cuidado, eligiendo los ángulos adecuados para que la luz pueda pasar y reflejarse perfectamente.
Por último, es necesario pulir la piedra ya facetada para que la superficie quede lisa y brillante.

Cortar, desbastar, facetar y pulir, buscando reflejar la luz… No sé, me ha recordado mucho al proceso que estoy intentando hacer conmigo misma…



La obtención de ángulos adecuados de facetas de culata tiene suma importancia para el aspecto final de la piedra. Las gemas talladas correctamente (en el centro) devuelven toda la luz que entra por la tabla.



jueves, 28 de mayo de 2015

¿Qué piensas hacer tú?



Dime, ¿qué piensas hacer tú
con tu vida única,
salvaje y preciosa?

(Mary Oliver)


lunes, 25 de mayo de 2015

¿Oyes el latido de tu corazón?





- ¿Tú eres el nuevo estudiante? Acércate.

- No puede ver.

- Piensas que no puedo ver.

- Debe ser horrible vivir en la oscuridad.

- La única oscuridad es el miedo. Coge tu escoba y golpéame con ella.
Haz lo que te digo, golpéame.
Otra vez.
Ten, cógela.
Nunca des por hecho que porque un hombre no tenga ojos, no puede ver.
Cierra los ojos, ¿qué es lo que oyes?

- Oigo el agua, los pájaros.

- ¿Oyes el latido de tu corazón?

- No.

- ¿Oyes al pequeño saltamontes que tienes a tus pies?

- Maestro, ¿cómo puede oír todas esas cosas?

- Jovencito, ¿cómo puede ser que tú no las oigas?

jueves, 21 de mayo de 2015

Una sonrisa


(Las imágenes son de la fantástica página


Una sonrisa

“Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho,
Enriquece a quienes la reciben
sin empobrecer a quienes la dan.
No dura más que un instante,
pero su recuerdo es a veces eterno.
Nadie es demasiado rico para prescindir de ella,
nadie es demasiado pobre para no merecerla.
Da felicidad en el hogar, apoyo en el trabajo,
es el símbolo de la amistad.
Una sonrisa da reposo al cansado,
ánimo a los más deprimidos.
No puede ni comprarse, ni prestarse, ni robarse,
pues es una cosa que no tiene valor
hasta el momento en que se da.
Y si alguna vez te tropiezas con alguien
que no sabe dar una sonrisa,
sé generoso y dale la tuya.
Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa
como el que no puede dársela a los demás.”

(Gandhi)


(Muchas gracias a mi tía y tocaya Elena)




lunes, 18 de mayo de 2015

¿Y si empezaras a caminar?




¿Y si la naturaleza te estuviera sonriendo?
¿Y si la vida te estuviera cuidando?
¿Y si no tuvieras miedo?
¿Y si se abrieran ante ti todas las posibilidades?
¿Y si empezaras a quererte? (Si, de verdad, empezaras a quererte).

¿Y si cada persona que te cruzaras fuera un maestro?
¿Y si tras las nubes saliera el sol?
¿Y si aquella sonrisa fuera sincera?
¿Y si te dejaras guiar por tu corazón?
¿Y si empezaras a creer en ti? (Si, de verdad, empezaras a creer en ti).

¿Y si no hiciera falta luchar tanto?
¿Y si tendieras la mano?
¿Y si no hubiera enemigos?
¿Y si te quedaras sin excusas?
¿Y si empezaras a caminar? (Si, de verdad, empezaras a caminar).

Elena Almirall Arnal

(Imagen de La Mo)