lunes, 16 de marzo de 2015

Fortalezcan sus corazones



Para los cristianos, estamos en tiempo de Cuaresma y, por ello, el Papa Francisco –un Papa que me gusta mucho- ha redactado un mensaje titulado “Fortalezcan sus corazones”.  Propone diferentes actos de caridad y de ayuno. Aquí los dejo por si alguien se anima…

1. Sonreír, un cristiano siempre es alegre.
2. Dar las gracias (aunque no "debas" hacerlo).
3. Recordar a los otros cuánto los amas.
4. Saludar con alegría a esas personas que ves a diario.
5. Escuchar la historia del otro, sin prejuicios, con amor.
6. Detenerte para ayudar. Estar atento a quien te necesita.
7. Levantarle los ánimos a alguien.
8. Celebrar las cualidades o éxitos del otro.
9. Seleccionar lo que no usas y regalarlo a quien lo necesita.
10. Ayudar cuando se necesite para que otro descanse.
11. Corregir con amor, no callar por miedo.
12. Tener buenos detalles con los que están cerca de ti.
13. Limpiar lo que uso en casa.
14. Ayudar a los otros a superar obstáculos.
15. Llamar por teléfono a tus padres.

El mejor ayuno

• Ayuna de palabras hirientes y transmite palabras bondadosas
• Ayuna de descontentos y llénate de gratitud
• Ayuna de enojos y llénate de mansedumbre y de paciencia
• Ayuna de pesimismo y llénate de esperanza y optimismo
• Ayuna de preocupaciones y llénate de confianza en Dios
• Ayuna de quejarte y llénate de las cosas sencillas de la vida
• Ayuna de presiones y llénate de oración
• Ayuna de tristezas y amargura y llénate de alegría el corazón
• Ayuna de egoísmo y llénate de compasión por los demás
• Ayuna de falta de perdón y llénate de actitudes de reconciliación
• Ayuna de palabras y llénate de silencio y de escuchar a los otros

Si todos intentamos este ayuno, lo cotidiano se llenará de paz, confianza, alegría y vida.


(Gracias a Anna por compartirlo)

lunes, 9 de marzo de 2015

Decido ser feliz

(Imagen de Patty Maher)


A veces leo frases que me molestan, porque parecen preciosas pero, si las piensas y las analizas un poco, son infumables. La última que he visto de este estilo decía: “Un día alguien te va a abrazar tan fuerte que todas tus partes rotas se juntarán de nuevo”. No sé de dónde sale la cita pero sé que a la gente parece gustarle mucho porque no deja de compartirse.

Y quizás os preguntaréis por qué esta frase no me gusta. Ahí van mis motivos:

En primer lugar, porque hace que te olvides del presente y te condiciona a esperar una supuesta felicidad futura. Pero, en verdad, lo único que tenemos es este presente y la posibilidad de aceptarlo tal como es, de quererlo tal como es, de vivirlo tal como es.

En segundo lugar, porque aparece un “alguien” indeterminado que tiene que solucionar tus problemas y, así, dejas en manos de otra persona la responsabilidad de tu vida. Cuando, en realidad, solo tú puedes sanarte, solo tú puedes hacerte feliz, solo tú decides qué, cómo, dónde y cuándo.

En tercer y último lugar, porque habla de unas “partes rotas” que “se juntarán de nuevo”. Así, de golpe. Imagino que el individuo en cuestión será entonces un mago o un cirujano…. Pero, volviendo a hablar en serio, creo que es importante no olvidar que la sanación de toda herida, sea física o psíquica, requiere un proceso. Y que es un proceso necesario para que integremos la enseñanza que dicha herida traía consigo. Poco a poco. Paso a paso. Una recuperación mal hecha acaba produciendo la atrofia del músculo, hueso o parte implicada. Y, en cambio, si nos hacemos conscientes del proceso y somos capaces de observarlo, aceptarlo y amarlo, es posible incluso que lleguemos a verlo como un regalo y a sentirnos agradecidos por lo que aprendimos en el camino.

Estos son los motivos por los que la frasecita no me gusta. Estoy convencida de que somos los creadores de nuestra realidad y, por eso, deberíamos tener cuidado con las frases que elegimos para identificarnos. Propongo cambiar: “Un día alguien te va a abrazar tan fuerte que todas tus partes rotas se juntarán de nuevo”, por “Aquí y ahora, yo soy responsable de mi vida, de mis decisiones y de mis acciones. Aquí y ahora, yo decido ser feliz.”


lunes, 2 de marzo de 2015

Saquémonos las máscaras


(Imagen de Man Ray)


Esta semana quiero compartir un pequeño relato que me acompaña desde hace muchos años. Forma parte del libro “El loco” de Khalil Gibran y me emociona cada vez que lo releo.

"Me preguntas cómo me volví loco.

Ocurrió así:

Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que habían robado todas mis máscaras, las siete máscaras que había modelado y usado en siete vidas.

Huí sin máscara por las atestadas calles gritando: "¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos Ladrones!". Hombres y mujeres se reían de mí, y algunos corrieron a sus casas temerosos de mí.

Y cuando llegué a la plaza del mercado, un muchacho de pie sobre el techo de una casa, gritó: "Es un loco!". Alcé la vista para mirarlo y por primera vez el sol besó mi rostro desnudo, y mi alma se inflamó de amor por el sol y ya no deseé más mis máscaras. Como en éxtasis grité: "¡Benditos, benditos sean los ladrones que me han robado mis máscaras!".

Así fue cómo me volví loco.

Y he hallado libertad y salvación en mi locura; la libertad de estar solo y a salvo de ser comprendido, porque aquellos que nos comprenden esclavizan algo nuestro."

(Khalil Gibran)

Y con el relato, viene una propuesta: ¡saquémonos las máscaras! … ¿Te atreves?

lunes, 23 de febrero de 2015

Amor. En múltiples formas

Hoy me gustaría compartir tres vídeos que, de una forma u otra, me han emocionado.

Hace unos días, Tana (muchas gracias), me recordó lo importante que es amarse a uno mismo, la necesidad de mirarse con dulzura, de acordarse de todo lo bello que se esconde detrás de nuestra propia mirada, a través de un fragmento de la película Angel-A de Luc Besson.



Mari Ángeles, me hizo reflexionar sobre el karma, sobre la idea de que todo lo que das vuelve de una forma u otra y sobre el hecho de que cualquier acto bondadoso, crea una espiral sin fin que acaba retornando a ti. Muchísimas gracias también por este precioso vídeo.



Y José María (mil gracias) enviaba un vídeo con una frase: “Un día tiene 86.400 segundos, por lo que acertar con nuestras decisiones en cada uno de ellos es imposible, pero no intentarlo, es imperdonable”. Estoy totalmente de acuerdo. En un segundo, puede cambiar tu vida, vale la pena no olvidarlo.



sábado, 21 de febrero de 2015

7 años



Siempre me han gustado las velas. Enciendo una vela cuando estoy a oscuras y necesito que se “haga la luz”, cuando me siento en el cojín para meditar, cuando quiero celebrar algo, cuando organizo una cena romántica… Las velas, para mí, siempre van ligadas a momentos bonitos.

Y hoy es un día especialmente bonito porque El Periódico de las Buenas Noticias cumple 7 años. Y, aunque estoy de viaje, es una fecha importante para mí así que no voy a dejar de celebrarla.

Encenderé 7 velas y celebraré 7 años de buenas noticias. 

Gracias a tod@s los que me acompañáis día a día, semana a semana, mes a mes, año a año.