domingo, 27 de junio de 2010

Deseos


Últimamente estoy pensando sobre los deseos. Mi hermano se ha ido de viaje a Israel y, antes de partir, me dijo que le diera un papelito con mis deseos para que lo pusiera en el Muro de las Lamentaciones. Por lo visto, los deseos que se dejas allí, se cumplen. Mi primera reacción fue -¡qué guay!- irme corriendo a casa para escribir uno (o varios) papelitos con mis deseos. Deseo que… deseo que… deseo que… Pero me pasó una cosa curiosa: cada vez que escribía un deseo, al leerlo después en voz alta me parecía una solemne chorrada y me sentía ridícula y egoísta por pedir, pedir y pedir. Y, en un arranque de humildad, pensé: “¿Estás segura, Elena, de que esto es lo que deseas que te suceda?, ¿crees, de verdad, que es lo mejor para ti?”

Entonces me puse trascendente, voy a desear -para mí y para el mundo- Sabiduría, Amor, Paz… Pero, de nuevo, me entraron las dudas. ¿Cómo sé yo que lo que estoy viviendo no es, realmente, lo mejor para mí?, ¿que lo que sucede en el mundo no servirá de enseñanza para alguien? ¿Cómo puedo tener el orgullo de pensar que la vida no es perfecta tal cual es? Y, ¿cómo estar segura de que los procesos que yo estoy viviendo y los caminos que estoy recorriendo no son los que necesito para aprender, para crecer, para llegar a ser la mejor Elena que puedo llegar a ser?

La Sabiduría, ¿cómo me va a venir de golpe?, ¿no es mejor que crezca, día a día, enraizando de forma sólida y profunda en mi corazón? Y lo mismo el Amor o la Paz. Me di cuenta, así, de que el ser humano –al menos yo- necesita convivir con la oscuridad para ser capaz de encontrar la luz. Si todo me fuera dado sin ningún esfuerzo por mi parte, ¿sería realmente capaz de valorarlo?

Vaya que, al final, las luchas entre mi orgullo y mi humildad hicieron que Juan se fuera a Tierra Santa sin mis papelitos. Pero a mí me sobrevino una absoluta y enorme paz. Sabiendo –por fin- que lo que estoy viviendo en este momento es lo que tengo que vivir, que lo que me sucede es lo que mi alma necesita experimentar. Siempre he dicho que la vida es más sabia que yo pero, ahora, además me lo creo…

La buena noticia es justamente esa, que lo que te está pasando, por duro, doloroso o feliz que te pueda parecer, es lo que necesitas vivir para ser la gran persona que un día, tal vez, llegarás a ser.

Hace muchos años, alguien me contó al oído esta historia:

Érase una vez, un poblado que tenía entre sus habitantes a un anciano muy sabio. Los habitantes confiaban en este hombre para que diera respuestas a sus dudas y preocupaciones.
Un día, un hombre fue a ver al sabio y le dijo con tono de agitación: “Anciano ha pasado algo terrible, mi buey ha muerto y no puedo arar la tierra de mi campo, esto es lo peor que podía pasarme".
El sabio le respondió: “Puede que sí, puede que no”.
El hombre se apresuró a informar a la aldea que el sabio se había vuelto loco porque sin duda esto era lo peor que le podría haber sucedido. ¿Por qué el sabio no lo veía así?

Al día siguiente, un caballo fuerte y joven fue visto en las cercanías del campo del hombre. Debido a que el hombre no tenía buey para arar su campo, se decidió a capturar el caballo para reemplazar al buey muerto. ¡Y así lo hizo! Qué contento estaba el hombre, nunca fue tan fácil arar su campo. Volvió a visitar al anciano para pedirle disculpas: “Anciano, tenías razón que la muerte del buey no era lo peor. Fue una bendición. ¿Piensas que esto es lo mejor que podía pasarme?”
El anciano le contestó: “Puede que sí, puede que no”.
Otra vez no, pensó el granjero. Ahora sí que el anciano se ha vuelto loco.

Pocos días más tarde, el hijo del granjero, salió a montar el caballo. Este lo arrojó al suelo y el chico se rompió una pierna. No podría ayudar en la cosecha. “¡Oh no! pensó el granjero, ahora moriremos de hambre”.
Una vez más, acudió al sabio y le preguntó: “¿Cómo sabías que la captura de mi caballo no era algo bueno? Has tenido la razón otra vez. Ahora estoy seguro que esto es realmente lo peor que me puede haber pasado”.
Pero el anciano lo volvió a mirar y, con tono paciente, le dijo: “Puede que sí, puede que no”.
Enfurecido a causa de lo que creía ignorancia del anciano, el hombre volvió al pueblo muy enojado.

Al día siguiente, llegaron soldados para llevarse a todos los hombres jóvenes físicamente capaces, a la guerra que acababa de estallar. El hijo del granjero fue el único joven que no tuvo que marcharse. Todos murieron en combate…

domingo, 20 de junio de 2010

Deja que la vida te despeine


Hay un texto que corre por internet y que mi amiga Marta y mi hermana Gloria han coincidido en enviarme porque sabían (¿será que me conocen?) que me iba a gustar. Evidentemente, me ha encantado. Mil gracias a ambas.

Vivir despeinada

Hoy he aprendido que hay que dejar que la vida te despeine, por eso he decidido disfrutar la vida con mayor intensidad… El mundo está loco.. Definitivamente loco… Lo rico, engorda. Lo lindo sale caro. El sol que ilumina tu rostro arruga. Y lo realmente bueno de esta vida, despeina…
- Hacer el amor, despeina.
- Reírte a carcajadas, despeina.
- Viajar, volar, correr, meterte en el mar, despeina.
- Quitarte la ropa, despeina.
- Besar a la persona que amas, despeina.
- Jugar, despeina.
- Cantar hasta que te quedes sin aire, despeina.
- Bailar hasta que dudes si fue buena idea ponerte tacones altos esa noche, te deja el pelo irreconocible…

Así que como siempre cada vez que nos veamos yo voy a estar con el cabello despeinado…

Sin embargo, no tengas duda de que estaré pasando por el momento más feliz de mi vida. Es ley de vida: siempre va a estar más despeinada la mujer que elija ir en el primer carrito de la montaña rusa, que la que elija no subirse.

Puede ser que me sienta tentada a ser una mujer impecable, peinada y planchadita por dentro y por fuera. El aviso clasificado de este mundo exige buena presencia: Péinate, ponte, sácate, cómprate, corre, adelgaza, come sano, camina derechita, ponte seria…

Y quizá debería seguir las instrucciones pero ¿cuando me van a dar la orden de ser feliz? Acaso no se dan cuenta que para lucir linda, me debo de sentir linda… ¡La persona más linda que puedo ser!

Lo único que realmente importa es que al mirarme al espejo, vea a la mujer que quiero ser. Por eso mi recomendación a todas las mujeres y, ¿por qué no?, hombres...:

Entrégate, Come rico, Besa, Abraza, Haz el amor, Baila, Enamórate, Relájate, Viaja, Salta, Acuéstate tarde, Levántate temprano, Corre, Vuela, Canta, Ponte linda, Ponte cómoda, Admira el paisaje, Disfruta,

y sobre todo, deja que la vida te despeine!!!!

Lo peor que puede pasarte es que, sonriendo frente al espejo, te tengas que volver a peinar.

lunes, 14 de junio de 2010

Los cuatro acuerdos


1) Sé impecable con tus palabras.

2) No te tomes nada personalmente.

3) No hagas suposiciones.

4) Haz siempre lo máximo que puedas.


(Miguel Ruiz: Los cuatro acuerdos)

¿Lo intentamos?

domingo, 6 de junio de 2010

El mismo mundo

La fotografía es de Cristina Senserrich

Esta semana he estado dando vueltas a un pensamiento: ¿cómo es posible que personas que tienen vidas tan diferentes vivan en un mismo mundo? Hablamos de primer y tercer mundo, decimos que no sé quién vive en otro mundo, pero no es verdad, TODOS VIVIMOS EN EL MISMO MUNDO y, tanto si lo sabemos como si lo ignoramos -o queremos ignorarlo-, lo que uno hace aquí, tiene consecuencias para el que está allí.
Esta semana me crucé con el amigo del amigo de un amigo, que estaba subiéndose en su moto gigantesca, último modelo. En la misma tarde, me presentaron al amigo del amigo de otro amigo, que, hace unos años, llegó desde África en una patera. ¿Cómo es posible que personas que tienen vidas tan diferentes vivan en un mismo mundo? Pero, todavía más importante, ¿cómo es posible que vivamos de espaldas a esas diferencias?

Quizás ya va siendo hora que dejemos de dar la espalda y empecemos a dar la cara. Y, para ello, lo primero es informarse a partir de fuentes fiables. La ong Mans Unides ha creado un interesante juego para poner a prueba nuestros conocimientos sobre la situación mundial, vale la pena probarse (y descubrirse…). Además, por si piensas que no puedes hacer nada para cambiar las cosas, ofrecen una serie de sugerencias para que todos podamos poner nuestro granito de arena.

Mónica me manda (mil gracias!!) la información de una página web, Kopernik que se dedican a poner en contacto –a través de donaciones individuales- a pequeñas empresas que tienen tecnologías innovadoras con organizaciones locales que necesitan dichas tecnologías. Vale la pena echar un vistazo a su página, es muy interesante.

Por otro lado, Chony me ha enviado (mil gracias, también!!) una crónica de su estancia en Cochabamba, en la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el cambio climático y los derechos de la Madre Tierra. Podéis encontrar más información aquí.

En esta línea, Joaquín comparte (muchísimas gracias!!) una interesante entrevista de Iñaki Gabilondo a Carlos Martínez, presidente de ATTAC España, movimiento que plantea que otro mundo no sólo es necesario sino también posible. La entrevista aquí.

Hace poco he conocido a Sergi Agustí, fotógrafo y documentalista cuyo último trabajo, “One Goal”, me ha impactado. Un equipo de fútbol formado por antiguos niños-soldados de Sierra Leona que, con sus piernas amputadas, juegan para hablar de la paz y la esperanza.



Si un boxeador puede convertirse en monje budista (Buddha’s Lost Children) y dedicar su vida a educar y ayudar a niños huérfanos, nosotros deberíamos saber -¿recordar?- que el ser humano no tiene límites cuando de amar se trata.

¿Qué vas a hacer tú con todo tu amor?



lunes, 31 de mayo de 2010

De forma poética


Creo que existen dos maneras de hacer las cosas: de forma poética o de forma ordinaria.

En estas últimas semanas, dos personas me han hecho pensar sobre la poesía. Por un lado, María me enviaba (mil gracias) un artículo de El mundo que hablaba de una iniciativa, surgida en facebook, para crear un poema colectivo en homenaje a Mario Benedetti, en el aniversario de su muerte. La idea es que, de todos los rincones del mundo, se envíen mensajes que se irán colocando en el mausoleo del poeta. Me parece una iniciativa genial. La noticia está aquí.

Por otro lado, Laura me hizo llegar (mil gracias, también) un breve texto de Luis Antonio de Villena, titulado Poesía en todo. El autor, recordando un poema de Juan Bonilla –Encuentras poesía en todas partes-, habla de la necesidad de recordar que la poesía está a nuestro alrededor y se pregunta por qué, a veces, no sabemos encontrarla.

¿Tendremos que volver a aprender a mirar?

"Las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo", decía el fantástico profesor Keating de El club de los poetas muertos, "prosigue el poderoso drama y tú puedes contribuir con un verso". Pero, ¿cuáles son las palabras, las ideas, los versos que realmente cambian el mundo?, ¿cuáles son los actos que hacen de tu vida algo poético?

“Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse”, escribía Gabriel Celaya.


¿Haces de tu vida un acto poético?
En tus palabras, en tus ideas, en tus actos diarios,
¿cuántas veces te manchas?




martes, 25 de mayo de 2010

lunes, 17 de mayo de 2010

La gente que me gusta


La gente que me gusta - Mario Benedetti

"Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y lo hace.
Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen animo, dando lo mejor de si, agradecido de estar vivo y de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar sin esperar nada a cambio.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia. A estos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica, la gente que mediante bromas, nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía contagia. Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos. La gente que lucha contra adversidades. Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes, no por un estereotipo social ni como lucen. La gente que no juzga, ni deja que juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad.
Me gusta la gente que es capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza, aquello que no sale del corazón.
La sensibilidad , el coraje, la solidaridad , la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, las alegrías, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, los sueños, la humildad, el arrepentimiento, el amor propio y para los demás, son cosas fundamentales para llamarse GENTE. Con gente como esa me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mi, me doy por bien retribuido."

lunes, 3 de mayo de 2010

El elefante en la oscuridad


El elefante en la oscuridad es un relato del poeta sufí Rumi. Cuenta que, una vez, llevaron al pueblo un elefante. En aquella zona, jamás habían visto un animal semejante y tenían tantas ganas de conocerlo que, aunque era de noche y estaba a oscuras, entraron en el establo para poder, al menos, percibir cómo era, a partir del tacto. Sin embargo, cada uno de ellos palpó una parte distinta y, al salir, lo iban describiendo a los demás: el que tocó la trompa, decía que un elefante era como una manguera; el que tocó una oreja, lo comparaba con un abanico; uno de ellos, que había tocado el lomo, los contradecía diciendo que era como un trono; el cuarto, que palpó una pata, decía que todos mentían puesto que el animal era como una columna; el que tocó la cola, lo describía como una cuerda con un plumero; y, por último, el que palpó un colmillo lo comparaba con una lanza. Empezaron una discusión. Todos afirmaban estar en posesión de la verdad y se acusaban mutuamente de locos o mentirosos. Terminaba, Rumi, diciendo que simplemente encendiendo una vela, hubieran podido darse cuenta de que cada uno de ellos veía, solamente, una parte de la realidad.

La vela, en este cuento, simboliza una conciencia iluminada.

Y tengo dos buenas noticias: la primera es que los otros ni están locos ni mienten, sencillamente ven una parte diferente de la realidad (uno de los problemas de vivir a oscuras). La segunda es que, aunque ahora vivas a oscuras, tú también tienes una vela. Y -cuando quieras- puedes encenderla. No lo olvides…

lunes, 26 de abril de 2010

Hacer montones


No sé si a vosotros también os pasa pero yo, a veces, hago montones. Sin darme cuenta, claro. Y según el color que tengan mis montones, me pongo contenta o me pongo triste. También sin darme cuenta, claro. Pero, últimamente, algo ha cambiado en mi vida. Algunos sabéis por qué... Y, aunque sigo haciendo montones, ahora lo hago –o intento hacerlo- a conciencia. Para poder, así, elegir los colores. Y elegirlos tan brillantes como me sea posible.

Así que hoy quiero regalaros uno de mis montones alegres. Aunque, en realidad, no es verdaderamente mío, yo sólo lo he recopilado. En realidad, está hecho de pedacitos de buenas noticias que me habéis ido enviando:

Natalia me habla de Earth United, una iniciativa que quiere ser un punto de encuentro entre la necesidad y la generosidad e intenta poner en contacto a las personas para compartir pequeños proyectos personales. Su lema es: “Se puede construir felicidad con muy poco”. Ésta es su dirección: http://www.earthunited.info/

Sarvavita, en su blog anterior, compartía la historia de un médico indio, el Dr. Chandra Sankurathri, que tras perder a su mujer y a sus dos hijos en un accidente, decidió convertir su dolor personal en una oportunidad para ayudar a los menos afortunados. Desde entonces, dedicó todos sus ahorros a crear un instituto de oftalmología, que lleva el nombre de su hijo, en el que el tratamiento es gratuito y que, hoy en día, ha devuelto la vista a 137.000 personas, y una escuela, también gratuita, que lleva el nombre de su hija. Ésta es su página web: http://msmf.ca/

Joaquim me envía la dirección de un nuevo buscador de internet que salva 2m² de selva tropical en cada búsqueda que hace: http://www.ecosia.org/

Irene me cuenta una pequeña escena –entrañable y solidaria- que vivió en el metro un sábado de carnaval. Me regala su sonrisa.

Los hermanos Juan Manuel y Alejandro me escriben desde Costa Rica para contarme que, un día, decidieron dejar sus trabajos y cumplir su sueño que consiste en intentar despertar a la gente para que se escapen de la masa y se atrevan a brillar con luz propia. Este es su blog: http://despertardelosnormales.blogspot.com/

Luciérnaga de Luz me habla de la asociación QCN (Quédate con nosotros) que hacen, anualmente, un festival benéfico para conseguir aceite para una casa de acogida en Aranjuez. Su labor es preciosa. Aquí podéis encontrar más información: http://asociacionqcn.com/pageID_7868186.html

Devi me habla de Irena Sendler, una enfermera alemana que salvó a 2.500 niños del Ghetto de Varsovia.

Joan comparte un fragmento de la poesía de Maragall, "Elogi del viure":
Estima el teu ofici, la teva vocació, la teva estrella, allò per el qual serveixes,
allò en el qual realment ets un entre els homes.
Esforça't en la teva tasca com si de cada detall que penses, de cada mot que dius,
de cada peça que hi poses, de cada cop del teu martell, en depengués la salvació de la humanitat. Car en depèn, creu-me.
Si oblidat de tu mateix fas tot el que pots en el teu treball,
fas més que un emperador que regís automàticament els seus estats,
fas més que qui inventa teories universals nomes per satisfer la seva vanitat,
fas més que el polític , que l'agitador, que el qui governa.
Pots negligir tot això i l'adobament del món.
El món s'arreglaria bé tot sol, només que tothom fes el seu deure amb amor a casa seva.

Y Luis - I love you - me manda una bella mariposa para que ilumine el periódico, tanto como le iluminó a él. Y aquí está, llena de luz…



Espero que mi montón, alegre vuestra semana...

domingo, 11 de abril de 2010

La impecabilidad


Llevo unos días pensando sobre la impecabilidad, un concepto del que -lo reconozco- no me había preocupado demasiado hasta ahora. Para intentar explicar -explicarme- lo que es exactamente la impecabilidad, he buscado en google alguna definición que me resultara convincente y me he encontrado, cómo no, con el gran Castaneda. Para él, una de las características del guerrero es la búsqueda de la impecabilidad en cada una de sus acciones, tanto en las más grandes como en las más pequeñas. Y la entiende, justamente, como el hecho de dar lo mejor de uno mismo en cada cosa que se hace.

“Yo le narré el modo en que don Juan logró hacerme entender en qué consistía la impecabilidad. Atravesábamos un día un barranco de paredes muy escarpadas; un enorme peñasco se desprendió de su sostén rocoso y cayó con fuerza formidable al fondo del cañón, a veinte o treinta metros de nosotros. El tamaño de la piedra hizo que su caída resultara impresionante. Dijo que la fuerza que rige nuestros destinos está fuera de nosotros y nada tiene que ver con nuestros actos ni con nuestra voluntad. En ocasiones, esa fuerza nos lleva a detenernos en el camino para inclinarnos a atar los cordones sueltos de los zapatos, como yo acababa de hacer, y ganar así un momento precioso. De seguir adelante, era indudable que el inmenso trozo de roca nos hubiese aplastado. No obstante, otro día, en otro desfiladero, era probable que la misma decisiva fuerza exterior nos obligara a anudarnos los cordones en el preciso lugar sobre el cual descendiera un canto rodado de iguales dimensiones. En ese caso, nos hubiese hecho perder un momento precioso, de continuar caminando, nos habríamos salvado. Don Juan concluyó que, dada mi total falta de control sobre las fuerzas que decidían mi destino, el único acto de libertad posible consistía en atarme los cordones impecablemente” (Carlos Castaneda, El segundo anillo de poder)

El otro día, el sembrador de estrellas me llevó a pensar en la importancia de la acción por la acción misma. Hoy, Castaneda me lleva a recordar la importancia de la impecabilidad por la impecabilidad misma, de nuevo, con independencia del resultado.

En realidad, supongo que la impecabilidad estaría relacionada con el hecho de vivir en el presente y de actuar poniendo toda la atención –y la energía- en la acción, en el instante mismo en que la estamos realizando. En cualquier momento. En cualquier lugar. Sea cual sea la acción. La buena noticia es que existen dos formas de hacer las cosas: con indolencia y apatía o con impecabilidad, dando lo mejor de uno mismo. ¿El resultado? Como siempre, es lo de menos…

¿Cómo haces, tú, las cosas que haces?

lunes, 5 de abril de 2010

H.H. Swami Vijayananda

"A yogi who has reached the supreme state is not scared of death anymore, not being identified with his body and knowing when he will die. He is also free of the most subtle fears, like fear of failing to accomplish fully his own religious duty, or of doing something wrong spiritually. He is fully identified with the Divine, and when the time comes his body will just fall, like a leave falls from the tree: the tree (the divine Conscience) is not affected by it.
Before you reach that state, remember what Ma used to say: death is like going from a room to another, or like changing your clothes. In reality, we are usually more afraid of suffering than of dying. Usually we imagine how death might be according to what we saw or heard about other people's death. So we often think that it might be terrible, although it is often just like falling asleep! Anyway, death is just the end of your "envelope", the body; the Being that is the real you is Eternal, and can never be damaged in any way."

Buen viaje, queridísimo Swamiji.
Om Anandamayi Namah

May your LOVE beat in my heart.

lunes, 29 de marzo de 2010

No dejes de sembrar estrellas...

Marina me envía (mil gracias!!!) una imagen que me ha enamorado: el sembrador de estrellas. El texto que la acompaña dice: “El sembrador de estrellas es una estatua que está en Kaunas (Lituania). Durante el día puede pasar desapercibida, como muestra la foto. Un bronce más, herencia de la época soviética. Pero cuando llega la noche, la estatua justifica su título y su nombre pasa a tener sentido…

Dice el texto que debemos aprender a ver en las sombras tanto como en la luz. Y su recomendación final es: “No dejes de sembrar estrellas, aunque a simple vista no se vean”.

La sabiduría popular nos recuerda que “quien siembra vientos, recoge tempestades” y nos aconseja plantar buenas semillas para recoger cosechas hermosas. Pero lo que me llama la atención es que siempre exista una contrapartida. Me explico, parece que si no fuera porque luego recogeremos una buena cosecha, no valdría la pena sembrar dichas semillas. Y me pregunto, ¿es qué el ser humano siempre necesita una “recompensa” para que le “salga a cuenta” actuar desde el corazón?

Por eso me ha encantado este sembrador de estrellas. Porque parece que, en un acto de generosidad suprema, se siente feliz sencillamente por sembrar estrellas, por crear un camino luminoso en la noche oscura, por brindar claridad a los corazones en tinieblas. Y no se plantea qué será lo que recibirá a cambio o si valdrá la pena hacerlo. Es más, siembra también durante el día, a pesar de que nadie lo vea, aunque pueda parecer un loco. Sencillamente… siembra estrellas.

Me ha gustado. Porque, a veces, se me olvida lo hermosa que es la generosidad por la generosidad. El valor de la acción, con un total y absoluto desapego por los frutos de la misma.

Starwalker



lunes, 22 de marzo de 2010

Puertas abiertas para el diálogo

En el umbral de una nueva era, distintas religiones y filosofías, pensando más en lo que las une que en lo que las separa, deciden abrir su puertas ofreciendo, 24 horas al día durante todo un año, un espacio permanente de oración y meditación en silencio”.

Es este año. Y es en Valencia. Bajo el título de “Espacio de Encuentro Interreligioso”, durante 12 meses, 12 templos y 12 religiones abrirán sus puertas a todo el que quiera entrar. Un espacio para el diálogo, para la comunión, para encontrar aquello que es universal a los diferentes credos.

En un momento en el que parece que los seres humanos nos empeñemos en poner fronteras, en remarcar diferencias, en desconfiar unos de los otros, me parece una muy buena noticia que representantes de las distintas religiones se reúnan para realizar el camino contrario e ir en busca de lo que nos une, y para recordarnos que “la fuente de bondad fundamental del ser humano está al alcance de todos, basta con parar un momento y buscar en el interior”.

Porque, como dice el Rev. Swami Rameshwarananda Giri Maharaj, “hay una sola religión, el amor. Hay una sola raza, la humanidad. Hay un solo lenguaje, el del corazón. Hay un solo Dios y está en todas partes.”

Si quieres saber más:

lunes, 15 de marzo de 2010

Gafas para VER


“Recibe servicio” es la historia de un hombre que vive en la pura queja, todo le parece mal, todo le enerva, los otros le resultan idiotas, pesados, cargantes o molestos. Hasta que, un día, un desconocido le regala unas gafas. Al principio se asusta porque, desde el momento en que se las pone, las gafas le muestran los problemas, el dolor o las aflicciones de las personas con las que se va cruzando. Pero, luego, comprende…


Es capaz de comprender porque, por primera vez, se apea de su ego que le hace vivirlo todo como un ataque o una afrenta personal, para ver lo que está pasando en las vidas ajenas. Y no es que aquella mujer ni siquiera le mire –a él-, sino que está de duelo y no consigue ver más allá de su dolor; y no es que aquel hombre le grite –a él-, sino que está frustrado porque se siente solo y necesita un abrazo. Y no es que… sino que…

Evidentemente, el vídeo presenta un caso exagerado pero me ha hecho reflexionar. ¿Cuántas veces, al mirar a los otros y al relacionarnos con ellos, lo hacemos desde nuestro ego, desde lo que nos hacen sentir –A NOSOTROS-, olvidándonos por completo de lo que les pueda estar pasando a ellos? Los miramos, sí, pero somos incapaces de verlos. Las barreras del ego nos lo impiden. Vemos el dolor y las molestias que ellos nos causan pero no vemos la tristeza de sus ojos, las necesidades de su corazón, los miedos de su alma. Si pudiéramos verlos –VERLOS-, ¿cambiaría nuestro acercamiento o nuestro pensamiento sobre las personas que se cruzan en nuestro camino?

“No se ve sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”, decía El Principito. Y es cierto. La buena noticia es que tenemos unas gafas mejores que los ojos, las gafas del corazón. Sólo que, a veces, olvidamos utilizarlas.

¿Y tú?, ¿qué gafas utilizas?

sábado, 13 de marzo de 2010

Buen viaje, maestro Delibes


"El hombre puede cambiarlo todo -me decía-, transformarse hasta físicamente, enmendar su vida, sus instintos, sus costumbres, pero jamás podrá modificar la luz que porta dentro de sí y a cuya claridad examina la mesmedad de su paso..." (La sombra del ciprés es alargada)

“Las cosas podían haber sucedido de cualquier otra manera y, sin embargo, sucedieron así. Daniel, el Mochuelo, desde el fondo de sus once años, lamentaba el curso de los acontecimientos, aunque lo acatara como una realidad inevitable y fatal. Después de todo, que su padre aspirara a hacer de él algo más que un quesero era un hecho que honraba a su padre. Pero por lo que a él afectaba…” (El camino)

"Es lo mismo que tú, Mario que me hiciste reír, palabra, la seriedad con que dijiste en la entrevista aquella que hoy en España no se lee, que te crees que porque no te lean a ti a los demás les va a suceder lo mismo, que estoy cansada de decirte que tú, escribir, sabes escribir, que escribes con soltura y eso, pero, hijo mío, de unas cosas tan aburridas y de unos tipos tan poco apetecibles que tus libros se caen de las manos, la verdad." (Cinco horas con Mario)

"Sus ideas sobre lo bello y lo feo eran categóricas. Había en ella una predisposición contra lo preparado, lo obvio, lo pretencioso... Amaba los espacios libres, los muebles desnudos, el brillo espartano de una mesa de nogal. Y aborrecía, en cambio, las vitrinas, la exhibición, los bibelots, los libros en piel, los cuadros demasiado altos. En la naturaleza no era el orden natural sino el desorden lo que admiraba: el caos profundo de una noche estrellada o la frondosidad impenetrable del bosque... Le conmovía la belleza de un macizo de flores iguales en el rincón más humilde e imprevisto de un jardín, y, detestaba, por contra, las glorietas de recibo, los arriates ostentosos, la miscelánea de los parterres. Esta faramalla le producía la misma ingrata impresión que una flor en una maceta o un pájaro enjaulado. Para ella las flores eran la imagen de lo espontáneo, de lo libre, lo más opuesto a la organización. Y todo lo que supusiera constreñir su libertad, hacer geometría con ellas, constituía un contrasentido." (Señora de rojo sobre fondo gris)

“Por la noche, en la posada, Cipriano padeció angustias de muerte, no consiguió dormir. Sentía su espíritu turbado, afligido. Ya en el tollo había experimentado un tirón violento, como una amputación. Ahora advertía que su mundo se había visto alterado de raíz con las palabras de Cazalla. Y, entre el cúmulo de ideas que se mezclaban en su cabeza, solamente una veía clara: la necesidad de modificar su pensamiento, poner todo patas arriba para luego ordenar serenamente las bases de su creencia.” (El hereje)

"Cuando sonó la campana del camposanto, el viejo Eloy levantó la cabeza y dio dos vueltas sobre sí mismo antes de incorporarse a la realidad. Saltando de tumba en tumba, de recuerdo en recuerdo, le había sorprendido la puesta del sol." (La hoja roja)

Buen viaje, maestro Delibes.
Gracias por las horas y horas de felicidad
que me han proporcionado sus novelas.

lunes, 8 de marzo de 2010

A la velocidad de las mariposas


La semana pasada asistí a una actividad muy interesante: la presentación de “Biciclown, el documental. A la velocidad de las mariposas” (Filmina), que cuenta la historia de Álvaro Neil. Álvaro es un asturiano que se cansó de trabajar en una notaría y decidió marcharse a cumplir su sueño: recorrer el mundo en bicicleta, con su proyecto M.O.S.A.W. (Miles Of Smiles Around the World), un espectáculo de clown, que va ofreciendo a las poblaciones más humildes de los países por los que pasa. Su historia es increíble, os recomiendo que le echéis un vistazo: http://www.biciclowneldocumental.com/

Viajar en bicicleta para recaudar dinero, con el objetivo de construir una escuela en Costa de Marfil, es la meta de mi amigo Juan Díaz. Su proyecto se llama “Más allá del Dakar” y, a partir de noviembre, recorrerá -también a la velocidad de las mariposas- los 7.000 kilómetros que separan Tánger de la pequeña aldea de Bodouakro, en Costa de Marfil. La idea es que cada kilómetro esté patrocinado por alguien, y el precio son 5 euros. Conozco a Juan desde hace muchos años y es un fenómeno, estoy segura de que conseguirá su objetivo. Si queréis colaborar o saber más, podéis encontrar información en la página http://www.masalladeldakar.org/

Ya sabéis que me encanta la gente que se atreve a vivir sus sueños y, claro, me han fascinado estos dos proyectos. Me gustan estas dos personas que viajan pedaleando, que se mueven con suavidad, que caminan por la vida… a la velocidad de las mariposas.

viernes, 5 de marzo de 2010

Recomponer las alas

Millones de gracias, de corazón,
a Roberto, Joaquín, Marta e Irene.

Hace unos días recibí un mail firmado por un desconocido, llamado Roberto, que me enviaba una buena noticia, muy buena. Sin embargo, llevo una semana tan a tope que no pude subirla. Días después tenía otro mail. Esta vez de mi amigo Joaquín, que me enviaba la misma noticia. Ayer la recibí también de parte de Marta y esta noche, he abierto mi correo y otra persona desconocida, en este caso, Irene, volvía a enviarme la noticia. Incluso mi amiga Ina habló del tema en su blog. Cuestión: que tengo que hablar sobre ello. No sólo porque he paseado por su web y me ha parecido muy interesante, sino también porque el proyecto viene acompañado de tanta ilusión y entusiasmo que creo que es necesario difundirlo.

Se trata de una campaña, estosololoarreglamosentretodos.org, que incluso está saliendo por televisión. No sé muy bien quién está detrás del tema pero lo que es evidente es que está consiguiendo reunir a muchas, muchísimas personas que tienen ganas de dejar ya de hablar del tema de la crisis y focalizarse en las posibles soluciones, en los pequeños detalles que cada uno de nosotros puede hacer para empezar a pensar en positivo, cambiar su visión de las cosas y, a partir de ahí, comenzar a arreglarlas. Poco a poco. Pero entre todos. Alguna vez lo he comentado en el blog: yo creo que uno solo puede hacer mucho, pero si nos unimos, podemos ser invencibles.

Una web inspiradora, llena de pequeñas historias sobre personas -conocidas y desconocidas- que decidieron cambiar el rumbo de sus vidas. Vale la pena echarle un vistazo. Que todos estamos deseando recuperar el optimismo lo demuestra el hecho de que más de 50.000 personas se han sumado ya a un manifiesto que habla de valores, de creer en las personas, de soñar que todo es posible, de volver -en definitiva- a volar tan alto como sólo nosotros podemos hacerlo.

La crisis trató de cortarnos las alas.
La ilusión y el entusiasmo volverán a recomponerlas.

domingo, 21 de febrero de 2010

Segundo cumpleaños feliz


Acabo de encender dos velas. Ahora voy a pedir un deseo, escribiré un post y, cuando termine, soplaré las velas. Porque hoy -justo hoy- hace dos años que empecé a escribir este blog.

Y, una vez hecho esto, me voy a poner a celebrar. Y celebraré que encontré una llave y que descubrí una puerta. Celebraré que se abrió un camino y que empecé a recorrerlo. Celebraré que aprendí, que fui, que viví, que amé. Y celebraré que sigo haciéndolo. Celebraré que me caí y que alguien me tendió su mano, que dejé que me levantara y que fue, entonces, cuando comprendí la amistad. Celebraré que el orgullo, el miedo, los celos, la ira, la angustia y la tristeza se cruzaron en mi camino. Y que me enseñaron la humildad, el valor, la confianza, la paciencia, la serenidad y la alegría. Celebraré que me perdonaron y que, gracias a ello, mi corazón aprendió a olvidar. Celebraré que, en algunos momentos, perdí la fe pero encontré la esperanza. Celebraré que me creí débil hasta que descubrí mi fuerza – ¡cuánta fuerza tenía dentro!-. Celebraré que existe un espacio para mí. Y que sólo tengo que ocuparlo. Suavemente. Celebraré que, en la oscuridad de mis batallas, se encendió la luz de la paz. Que el amor, que un día creí perdido, palpita firmemente en mi interior. Y, por último, celebraré que la vida es movimiento, que todo cambia y que si dejo abiertos mi corazón, mi mente y mis manos podré sonreír -y agradecer- tanto a lo que viene como a lo que se va.

Gracias a los que estáis a mi lado.
Y gracias a los que estuvisteis.
Sois parte de lo que sé y de lo que soy.
GRACIAS.

Elena

miércoles, 17 de febrero de 2010

Tu propio reflejo


Vengo pensando, últimamente, en cómo nuestra actitud configura, de alguna manera, lo que recibimos de las personas con las que nos vamos cruzando. En relación a esta idea, recientemente, me contaron una pequeña pero interesante historia que me gustaría compartir:

"El maestro entra en una habitación con espejos. Se sienta en silencio. Mira a su alrededor y se ve reflejado en todas partes. Se siente en paz.
El perro entra en la misma habitación. Mira a su alrededor y ve miles de perros. Se pone nervioso y les enseña los dientes. Observa que los otros perros también están enseñándole los dientes. Se siente agredido y decide atacar".

Lo curioso de esta historia es que, tanto uno como otro, todo lo que ven es su propio reflejo.

¿Qué ves tú, cuando miras alrededor?

domingo, 14 de febrero de 2010

Stoneheart


Guardo

-en mis manos-

un corazón de piedra...

(Starwalker)

martes, 9 de febrero de 2010

Los colores olvidados


El libro empieza con una cita de "El Principito": Y yo puedo llegar a ser como las personas mayores, que sólo se interesan por las cifras. Para evitar esto he comprado una caja de lápices de colores. "Los colores olvidados y otros relatos ilustrados", así se llama el libro que la agencia de comunicación Play Creatividad acaba de publicar. Un 10% de los beneficios de su venta se destinarán a la ong Educación Sin Fronteras.

Y es que Play Creatividad es una agencia diferente que ha creado una filosofía propia: la "frescología" o hacer de tu trabajo algo original y fresco pero también comprometido con la sociedad y el mundo actual. En este sentido, otro de sus proyectos se llama "Camisetas con causa" y consiste en una colección de camisetas, fabricadas con respeto al medio ambiente y bajo valores de comercio justo, de cuyas ventas se benefician también diferentes ongs como Sonrisas de Bombay, Veterinarios Sin Fronteras o la Fundación Vicente Ferrer, entre otras.

Los encontré por casualidad, saltando de blog en blog y navegando por la web, pero me flipó tanto su propuesta que hoy mismo he ido a comprar un par de ejemplares de su libro. Lo primero: me ha encantado descubrir que el marketing y la comunicación no están reñidos con la solidaridad y el compromiso con un mundo más justo. Lo segundo: me ha chiflado conocer a Carmesina, la niña que vive en un mundo gris y que, gracias al gato negro, consigue recuperar todos los colores. Porque, al final, no estaban tan lejos. Sólo tenía que mirar en su interior, dentro de su alma. Maravilloso. Os lo recomiendo.

jueves, 4 de febrero de 2010

Deja que llueva


La noticia de hoy la encontré en el blog de mi querida CMQ, es una de esas historias que me enamoran y me ha gustado tanto que quiero poner mi granito de arena para que vuele. Y ojalá que vuele muy muy alto.

El protagonista se llama Carlos, vive en Huelva, tiene 32 años y acaba de superar un cáncer. Sin embargo, en este último año, mientras luchaba contra su enfermedad, se le ocurrió una idea: iba a montar una fundación para enfermos y familiares de cáncer. Un lugar para compartir, para luchar, para reír y para llorar unidos pero, sobre todo, sobre todo, para ayudar. Ayudar a comprender, a enfrentar el miedo, a saltar obstáculos. Ayudar a luchar.

Es así, hay gente que hasta en los momentos más duros de su vida, es capaz de pensar en los demás.

La fundación ya está en marcha y se llama "Deja que llueva". Precioso nombre. Que llueva. Para que la lluvia limpie, para que se lleve la contaminación, para que, cuando vuelva a salir el sol, nos encuentre a todos empapados de esperanza.

Felicidades a Carlos por el proyecto
y muchísima suerte para el camino.

viernes, 29 de enero de 2010

Yo quiero a Pepe


Hace un tiempo escribí un post sobre una historia que me encantó. Se titulaba "¿Dónde está Pepe?" y me pareció super romántica. Un padre y un hijo habían encontrado en la calle una alianza que llevaba grabado un nombre (Pepe) y una fecha (la supuesta fecha de matrimonio de Pepe). Decidieron mover cielo y tierra para encontrar a la mujer de Pepe que, supuestamente, habría perdido el anillo y, para ello, contactaron con diferentes medios y abrieron un blog llamado "Quién quiere a Pepe".

Ahora, un año después y tras una búsqueda infructuosa, han decidido que ya no encontrarán a la dueña del anillo pero, para que no quede todo en una bonita anécdota, han pensado en una historia alternativa: la mujer de Pepe perdió su anillo y no recuerda dónde podría estar porque tiene Alzheimer. Así, el anillo adquiere ahora un nuevo reto: se destinará a recaudar fondos para la Fundación Alzheimer Catalunya. La campaña terminará el día 11 de febrero con una fiesta en la que se subastará el anillo (en el casinet d'Hostafranchs de 19.00 a 21.00 horas). Se puede ayudar de varias maneras: haciendo un donativo a una cuenta corriente, aportando joyas (relojes, pulseras, anillos...) que hayáis encontrado o que ya no utilicéis, o pasando la voz para que la campaña vaya creciendo. Toda la información, en su blog: http://quienquiereapepe.blogspot.com/

No puedo ni imaginar lo que debe ser que tus recuerdos se evaporen, que día a día una nube de olvido se vaya tragando tu vida, vaciándote de todo aquello que fuiste o que conociste; lo desorientada que se debe sentir una persona que, de pronto, ya ni siquiera recuerda que, tiempo atrás, en su dedo anular llevaba -feliz- un anillo con el nombre de Pepe.

He querido volver a hablar de esta historia porque me emociona ver que hay personas a las que no les asustan los grandes objetivos/retos, pero me emociona aún más ver que no se rinden si no consiguen alcanzar dichos objetivos, y que, en lugar de tirar la toalla, buscan soluciones alternativas, igual o más generosas. Además, porque me gusta reafirmarme en la certeza de que hay gente que sueña, que cree en sus sueños y que se atreve a luchar por ellos. Y, por último, porque me recuerda que el ser humano siempre -SIEMPRE- me acaba conmoviendo por su grandeza.

Gracias, muchísimas gracias,
a los buscadores de Pepe...

lunes, 25 de enero de 2010

Enamórate


En todo momento.
De todo. De todos.
Del sol. De la luna. De la risa y del llanto.
Del lunes. Del martes y del miércoles.
De las flores. De todas las flores.
De lo que está por venir y de lo que pasó.
De hoy. Enamórate de hoy.
De lo que tienes que hacer.
Y de lo que quieres hacer.
De tus sueños. Sí, sobre todo, de tus sueños.
Del que te dice lo que quieres oír
y de quien escuchas justo lo contrario.
De quien te quiere y de quien no lo hace.
De la mañana. De la tarde. De la noche.
De los abrazos. De los besos.
De esa sonrisa tan grande.

Es lunes: ENAMÓRATE

domingo, 17 de enero de 2010

Personas que cambian el mundo. Y una colcha mágica...


Buscando nuevas ideas para el blog, encontré una página que se llama “Personas que cambian el mundo”, escrita por una periodista de origen mexicano llamada Laura Müller. La web me ha encantado, sobre todo porque no habla de personajes famosos sino de gente cercana que pone un granito de arena, en la medida de sus posibilidades, para hacer del mundo un lugar más habitable, más justo, más solidario y más –mucho más- brillante. Así, habla de Manuel Terrazas Guerrero, activista por la paz a sus 86 años; de Ryan que, a la edad de seis, empezó a buscar la forma de conseguir dinero para construir un pozo en África; o de Jennifer que, con 28 años, ha creado Takingitglobal.org, una página de internet que mantiene viva una comunidad de más de 200 mil jóvenes activistas de 261 países.

Y es así. Sólo tienes que indagar un poco para descubrir que la mayoría de las personas que te rodean hacen -a veces, incluso, sin darse cuenta- muchas cosas (grandes y pequeñas cosas), que vuelven al mundo más luminoso. El ser humano siempre me fascina…

A mi alrededor, entre otros ejemplos (hay muchísimos más...), tengo a X que envía, cada viernes, un mail a sus amigos para recordarnos que “la vita é bella” y que, además, tiene una red social tan grande como su corazón y siempre que alguien busca algo, vende algo o compra algo, la pone en movimiento para intentar echar un cable.
También está G, que organiza, cada año, una gran fiesta, con subasta incluida, para recaudar dinero con fines benéficos. Y se deja la piel.
P, que va cada lunes a Cotolengo para ayudar a las monjas que atienden a personas con síndrome de down.
ML, que cuida a su marido enfermo y me cuenta qué todavía lo quiere tanto como cuando eran jóvenes y se besaban a escondidas en el umbral de su puerta.
Y, claro, G, que, con más de 90 años, casi no puede caminar, pero ha acogido en su casa a su hija y a su yerno. Y cada noche les prepara la cena.

Ellas están, día a día, cambiando mi mundo y el de todas (TODAS) las personas que las rodean. ¿No es una super buena noticia? Para mí, lo es. Y se lo agradezco de corazón.

***************

Y sobre la colcha… (1) + (2)
Hace días que debo, a las personas que me van enviando retales para la colcha, una entrada con fotos incluidas. Pero como ya he subido dos posts sobre el tema, y no quiero repetirme, añadiré aquí solamente unas líneas.

He recibido ya el retal número 53, lo que significa que, en unos seis meses, llevo la mitad de la colcha. Lo más destacado de estos meses es que estoy aprendiendo a fluir con la costura. Sin expectativas. Me he dado cuenta de que, como tantas otras cosas en la vida, el resultado final no depende sólo de mí. Así que yo hago mi parte lo mejor que puedo y espero, con toda la paciencia de la que soy capaz, poder -algún día- terminar la colcha.
También he aprendido (o me he reafirmado en la creencia de) que todo llega en el momento justo. Si el primer mes me hubieran llegado 100 retales, el agobio hubiera sido tal que aún estaría pensando por dónde empezar a coser. Y, en cambio -mira por dónde- tengo ya 50 retales cosidos (eso sí, los que me rodean aún están flipando).

Con cada retal que llega, mi corazón se expande y me siento absolutamente feliz. Así que, gracias –MIL GRACIAS- a todos los que estáis participando, por hacer posible que este pequeño proyecto siga adelante. Y por recordarme que yo sola puedo hacer muchas cosas pero acompañada soy invencible.

Elena
(Flying and Dreaming)

lunes, 11 de enero de 2010

Con sentido del humor


Siempre he pensado que el sentido del humor es un signo de inteligencia. Y ser capaz de hablar de cosas serias y profundas con sentido del humor es todo un reto. Los seres humanos hemos creado, dentro de una misma lengua, lenguajes específicos y alternativos que, a menudo, sólo son captados por un grupo selecto. Uno de los ejemplos más claros es el lenguaje médico, ¿quién entiende lo que dicen hasta que no lo traducen a un lenguaje normal?

Cuando éramos pequeños, alguien nos enseñó a hablar con la "p". Y los que conocíamos ese lenguaje, nos sentíamos privilegiados y especiales. Cuando no querías que te entendieran, hablabas con la "p". Pero, eso sí, cuando querías -o necesitabas- que te entendieran volvías a hablar normal. Una "snobada", claro. De niños, claro.

Muchas veces he comentado la necesidad que tiene el ser humano de sentirse diferente y especial. Y todos los trucos que crea para hacerlo. El lenguaje es uno de ellos.

Por eso, me parece doblemente valioso, un poeta que utiliza palabras comprensibles, un médico al que se le entiende sin traductor o un filósofo que habla de temas profundos con gran sentido del humor. Para que llegue a todos. Para no excluir sino incluir.

El otro día llegó a mi correo del blog un mail curioso. Me invitaban a ver un espectáculo llamado "Optimismo Global". Y fui. Claro. Y me encantó. Por varias cosas: primero, porque me di cuenta de la necesidad de hablar del optimismo con sentido del humor (te entiende -llegas a- muchísima más gente); segundo, porque me hizo reflexionar sobre algunos conceptos (¿por qué es más fácil ser pesimista que optimista?, ¿por qué sólo son noticia las malas noticias?...); y, tercero, porque salí de él mucho más optimista. ¿Se puede pedir más?

Así pues, os recomiendo que, si podéis, vayáis a ver el espectáculo que propone Eduard Biosca, todos los domingos por la tarde en el Teatreneu, seguro que os aportará algo nuevo y, si no, saldréis un poco más optimistas y cantando la genial canción de "La vida de Brian"...


¡¡Moltes gràcies, Eduard!!

martes, 5 de enero de 2010

¿Más? o ¿menos "válidos"?

Gracias a Natalia y Ricard por los vídeos,
y a Lucía por la información

Ya he comentado, en otras ocasiones, que hay palabras que no me gustan. Palabras que utilizamos a menudo y sin pensar realmente su significado profundo. Una de estas palabras es "minusválido". ¿Minus-válido? ¿Qué se supone que significa eso?

La semana pasada, Lucía me recomendaba el documental "Capacitados", del Programa Por Talento, en el que tres prestigiosos directivos se enfrentan durante un día a sus tareas profesionales habituales como si tuvieran una discapacidad. Vale la pena verlo. Y vale la pena pensarlo. ¿Cómo vivirías tú el hecho de no poder caminar, no poder escuchar, no poder ver? Yo reconozco que no tengo ni idea de cómo me enfrentaría a ello.

Sin embargo, en mi camino se han cruzado algunas personas que han significado verdaderos ejemplos de fuerza, coraje y corazón. Si alguna vez me encuentro en su situación, me gustaría parecerme a ellos porque sé que, para muchas cosas, son más válidos que yo. Mucho más válidos.

Conocí a S. en Katmandú. Era su viaje número tropecientos a India y Nepal. Iba en silla de ruedas pero viajaba sola. Siempre siempre llevaba una sonrisa en el rostro y me contaba que, en todas partes, encontraba gente dispuesta a ayudarla.
Con F. coincidí en clase de yoga. Tenía esclerosis múltiple pero eso no le impedía realizar su práctica. La movilidad limitada de su cuerpo contrastaba con la movilidad ilimitada de su alma.
S. es uno de mis alumnos de este año. Un accidente cuando era pequeño le dejó sin dedos. Es el primero en levantar la mano cuando pregunto algo en clase. Y nunca he visto a nadie con más ganas de aprender y de crecer.
Y también quiero hablar de P., que camina con muletas pero sabe que no existen límites para sus sueños.

Es curioso, todos ellos brillan...

Son personas que he tenido la suerte de conocer y que me han ayudado a comprender que lo importante no son las piernas, los ojos o la cara. Lo único verdaderamente importante es el corazón. La buena noticia es que todos somos válidos para algunas cosas e inválidos para otras. Pero nada importa mientras nuestra "invalidez" no resida en el corazón.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Pon las manos...

(La imagen es de: http://www.losporque.com)

Diálogo
Están cayendo las estrellas...
- ¿Qué estás diciendo, hermano?
Son estrellas fugaces.
-¡Están cayendo estrellas!...
- Qué pensamiento extraño...
-¡Cómo del cielo claro
se desprenden estrellas!...
Pon tus manos abiertas
para que en ellas caigan...
-¿Qué estás diciendo, hermano?
Son estrellas fugaces,
ni caen ni se recogen.
- No importa. Pon las manos...

(Dulce María Loynaz)


¡¡¡ FELIZ 2010 !!!


lunes, 21 de diciembre de 2009

Querida M, no estás deprimida, estás distraída

La imagen me la envió Marina y viene de esta web


Mi amiga M no está pasando un buen momento. Para ella y para todas las personas que están "de bajón", quiero subir hoy una reflexión de Facundo Cabral que quizás -sólo quizás- os ayude a ver las cosas de otro color. Aunque sea por un pequeño instante...

No estás deprimido, estás distraído

No estás deprimido, estás distraído, distraído de la vida que te puebla. Distraído de la vida que te rodea: delfines, bosques, mares, montañas, ríos. No caigas en lo que cayó tu hermano, que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay 6,000 millones. Además no es tan malo vivir solo. Yo la paso bien, decidiendo a cada instante lo que quiero hacer, y gracias a la soledad me conozco, algo fundamental para vivir. No caigas en lo que cayó tu padre, que se siente viejo porque tiene 70 años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los 80 y Rubinstein interpretaba como nadie Chopin a los 90 -sólo por citar dos casos conocidos-.

No estás deprimido, estás distraído, por eso crees que perdiste algo, lo que es imposible, porque todo te fue dado. No hiciste ni un solo pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes ser dueño de nada. Además, la vida no te quita cosas, la vida te libera de cosas. Te aliviana para que vueles más alto, para que alcances la plenitud. De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones. No perdiste a nadie, el que murió simplemente, se nos adelantó, porque para allá vamos todos. Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón. ¿Quién podría decir que Jesús está muerto? No hay muerte: hay mudanza. Y del otro lado te espera gente maravillosa: Gandhi, Miguel Ángel, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa, tu abuela y mi madre, que creía que la pobreza está más cerca del amor, porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas, y nos aleja por que nos hace desconfiados.

Haz sólo lo que amas y serás feliz. El que hace lo que ama, está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar, porque lo que debe ser será, y llegará naturalmente. No hagas nada por obligación ni por compromiso, sino por amor. Entonces habrá plenitud, y en esa plenitud todo es posible. Y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija; la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 ó 4 meses de vida.

Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú mismo. A ti debes hacerte libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera con los demás. Recuerda a Jesús: Amarás al prójimo como a ti mismo. Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios; y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición.
Además, la felicidad no es un derecho sino un deber, porque si no eres feliz, estás amargando a todo el barrio. Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir, mandó a matar seis millones de hermanos judíos.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto, que sufrir es una pérdida de tiempo. Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileños, Las Mil y Una Noches, la Divina Comedia, el Quijote, el Pedro Páramo, los boleros de Manzanero y las poesías de Whitman, la música de Mahler, Mozart, Chopin, Beethoven, las pinturas de Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Picasso y Tamayo, entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas; si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto: tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas.... Y si le ganas, serás humilde y más agradecido, por lo tanto fácilmente feliz. Libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad, y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente. Como debe ser.

No estás deprimido, estás desocupado. Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo. El servicio es una felicidad segura, como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá. Da sin medida y te darán sin medida. Ama hasta convertirte en lo amado, más aún hasta convertirte en el mismísimo amor. Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que la destruye hay millones de caricias que alimentan a la vida. Vale la pena, ¿verdad?

Cuando la vida te presente mil razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones por la cuales sonreír. No, no estás deprimido, estás distraído.