"Defender la alegría como un principio... defender la alegría como una bandera... defender la alegría como un destino... defender la alegría como una certeza... defender la alegría como un derecho" (Mario Benedetti)
jueves, 16 de noviembre de 2017
lunes, 13 de noviembre de 2017
Inteligencia, sentido del humor y sabiduría
Me envía Sara (mil gracias) este vídeo fantástico del gran discurso
que hizo el músico y comediante Tim Minchin, al recibir un doctorado honorario
en la Universidad Western Australia.
La combinación de inteligencia, sentido del humor y sabiduría
siempre me ha parecido de lo más atractiva.
Y, evidentemente, creo que además
es una buenísima noticia…
lunes, 6 de noviembre de 2017
Todas las cosas nos hacen guiños
(Imagen de Elizabeth Gadd)
Todas
las cosas nos hacen guiños
Todas
las cosas nos hacen guiños para que las sintamos.
En
cada gesto nos dicen: ¡No te olvides!
Y un
día por el que hemos pasado como extraños
se
acaba convirtiendo, cuando el tiempo pasa, en un regalo.
¿Quién
puede calcular nuestra ganancia?
¿Quién
nos aleja de los años antiguos, ya pasados?
¿Qué
hemos aprendido desde que nacimos,
sino
que uno se reconoce en eso que ha vivido?
¿Quién
pone calor en todo lo que era indiferente?
Oh
casa, oh pradera en declive, oh luz de tarde,
de
repente apareces ante la mirada
y
estás ante nosotros, abrazando, abrazada.
A
todo ser lo abarca un solo espacio: el espacio
interior
del mundo. Silenciosas, las aves vuelan
a
través de nosotros. Oh, quiero crecer,
miro
hacia fuera y está en mí creciendo el árbol.
Me
preocupo, y está la casa en mí.
Quisiera
protegerme, y el cobijo está en mí.
Yo
que fui amado: en mí reposa
la
imagen de la creación y se deshace en llanto.
(Rainer
María Rilke)
(A
través del Blog de Grego)
lunes, 30 de octubre de 2017
Nuestro sufrimiento no depende del afuera
Una vez más, comparto un gran artículo de Ima Sanchís para La Contra de La Vanguardia. En este caso, entrevista al Lama Jampa Monlam, que vivió en silencio meditativo durante treinta
años.
Tengo 90 años. Nací en Tíbet,
en una familia de nómadas, y vivo en Katmandú (Nepal). El propósito de los
políticos es, como el de todos, ser feliz. Hay que buscar las raíces de la
felicidad para cultivarla, y las del sufrimiento para abandonarlo. Hay mucho
desarrollo material, pero hace falta desarrollo interno.
¿Treinta años en silencio meditativo?
Dirigía un monasterio, pero decidí abandonar para hacer ese
largo retiro: comencé a los 49 años y acabé a los 79.
¿Por qué?
Los médicos tibetanos son también astrólogos y entienden el
cuerpo humano como un todo conectado con el universo. Mi médico astrólogo me
dijo que mi vida terminaba a los 49 años.
Y usted quería vivir más...
Sí, porque no había tenido tiempo de cultivar la paz y la
felicidad en mi interior.
¿Qué ha aprendido en esos años?
Al principio fue muy difícil porque mi mente todavía no
estaba domada, pero fui apaciguándola y entendiendo poco a poco cómo actúa y
por qué sufrimos.
Pero si usted entró en un monasterio a los seis años, ya
meditaba, ya comprendía...
Meditaba y practicaba para desarrollar una mente de amor y
gentileza hacia los otros, pero lo hacía a base de voluntad y comprensión
intelectual, pero yo no era una mente en paz.
¿Cuál es la diferencia?
Ahora cada célula de mi cuerpo conoce la causa de nuestro sufrimiento
y he podido desarrollar esa mente de amor hacia los otros sin expectativas, sin
esfuerzo ni condescendencia, sin necesidad de planteármelo. Soy simplemente
feliz.
Entiendo.
Ahora cuando la gente me habla de su sufrimiento tengo la
certeza de que ese sufrimiento está en su interior, que no depende del afuera,
y puedo guiarles hacia una mente clara.
¿Cómo se hace?
Desenmascarando los engaños mentales, esas emociones
aflictivas como el orgullo, el apego, el enfado y otras mentes dañinas que son adventicias,
que no forman parte intrínseca de nuestra mente y, por lo tanto, se pueden eliminar.
¿Por qué están tan arraigados?
Porque nos enseñan a hacer, a ser, pero no quiénes somos.
¿Cómo desarrollar esa mente sabia en nuestras ajetreadas
vidas?
El mundo se ha hecho tan pequeño, influimos tanto los uno en
los otros, que es necesario que trabajemos juntos. Científicos, psicólogos,
representantes de diferentes religiones, humanistas, filósofos..., juntos
debemos cambiar el enfoque de fuera a dentro por lo contrario.
De dentro a fuera.
Exacto, porque, si no, nada tiene sentido. Nos casamos,
tenemos hijos, amigos, trabajos…, y hacemos todo eso para ser felices, sin
éxito.
Ya.
...Esas cosas buenas de la vida en las que ponemos todas
nuestras esperanzas están irremediablemente unidas al sufrimiento si no somos
capaces de observar la propia mente e identificar las emociones dañinas.
Estamos llenos de voces aflictivas (apego, enfado, orgullo, avaricia, rabia,
ego, miedo… ) y creemos que esas voces somos nosotros.
Es difícil corregir lo que no identificas.
Por eso necesitamos que la ciencia, la sociología y la
religión investiguen juntas y nos ayuden a comprender. Juntos..., estemos
juntos.
Es una propuesta interesante.
De la misma manera que hacemos yoga para tener nuestro cuerpo
sano, debemos practicar para tener la mente sana.
¿De qué manera?
Ejercicios cotidianos de escucha a uno mismo, de conexión.
Eso nos lleva a una mente positiva, que es la única capaz de bondad. Comprender
que el sufrimiento surge de ti mismo es algo radicalmente transformador que
cambia tu mirada hacia el mundo y, por tanto, cambia el mundo. Es poderosísimo.
¡Ha invertido usted 30 años!
Toda la vida, porque la desconexión de uno mismo es
enfermedad, es confusión, es locura.
Está claro.
Mi gran responsabilidad es mantener mi mente pura. Así he
encontrado la felicidad dentro de mí y puedo transmitir, irradiar felicidad a
los otros, contagiarlos, cuando están a mi lado.
Dicen que entró usted en el retiro con el pelo blanco y
salió con el pelo negro.
Yo le cortaba el pelo a un lama anciano que vivía cerca de mi
monasterio y que siempre bromeaba: “Tienes el pelo completamente blanco, je je,
pareces tú más anciano que yo, algo haces mal”.
¿Qué hacía mal?
Me esforzaba. Comprendí que para ser feliz tenía que soltar,
estaba aferrado a mi sufrimiento. La felicidad es salud. Fue así como mi pelo
se volvió negro, y entonces comprendí.
¿Por qué decidió abandonar el retiro?
Apenas comía. Una doctora italiana, que me visitaba desde
hacía muchos años, me propuso que fuera a su país: “Así yo puedo nutrir tu
cuerpo y tú ver un poco de mundo”. Me animé, conocí a más personas que me
pidieron que les diera algunas enseñanzas, y no supe negarme.
¿Qué le ha sorprendido del mundo?
La rueda del sufrimiento humano.
Quien sufre inflige sufrimiento. ¿Cómo cultivar la
felicidad genuina sin ser monje?
Hay que estar alerta a nuestro enemigo, la mente aflictiva
cuyo producto es la rabia. Y cuando te sientes ofendido por un comentario o una
actitud ajena, hay que recurrir al amor, la paciencia, la tolerancia y la
amabilidad.
Pero...
...Sin cuestionarlo, se ha de convertir en un acto reflejo:
acudir a la esencia.
jueves, 26 de octubre de 2017
lunes, 23 de octubre de 2017
Es lindo
(Imagen
de Ymefreak)
Es lindo pintarse los labios, pero más lindo es usarlos para
comunicar, besar, hablar con el corazón.
Es lindo tener las piernas torneadas, pero más lindo es
usarlas para avanzar y caminar libremente y con seguridad, firme y sólidamente,
enraizadas.
Es lindo tener los ojos delicadamente maquillados, pero más
lindo es usarlos para ver profundamente, abrirlos con sorpresa y maravillarnos
por la creación.
Es lindo tener el abdomen plano, pero más lindo es tener la
pancita llena con comida casera preparada con amor, de esa que llena el alma.
Es lindo tener un buen escote, pero más lindo es tener un
corazón allí dentro que palpita y que siente hondamente, late y se regocija.
Es lindo tener los glúteos levantados, pero más lindo es
tener la autoestima elevada.
Es lindo tener los dientes blancos, pero más lindo es cuando
estallás en carcajadas y se ve una sonrisa radiante, contagiosa y llena de amor
por la vida.
jueves, 19 de octubre de 2017
lunes, 16 de octubre de 2017
Instrucciones a mis hijos
(Imagen
de Dorothea Lange)
Instrucciones a mis hijos
Jamás
un conato de daros la vuelta
Jamás
una huida, por muchos que sean
Jamás
ningún miedo, y si acaso os diera,
Jamás
os lo noten, que no se den cuenta
Jamás
un “me rindo”, si no tenéis fuerzas
Aunque
fuese a gatas, llegad a la meta
Que
nadie os acuse… ¡miradme a la cara!
Que
nadie os acuse de dejar a medias un sueño imposible…
(Si
es que los hubiera)
Yo
no los conozco,
Y
mira que llevo yo sueños a cuestas
Jamás,
y os lo digo como una sentencia, ¡miradme a la cara!
Jamás
en la vida paséis por el lado de cualquier persona sin una sonrisa
No
hay nadie en el mundo que no la merezca
Hacedle
la vida más fácil, ¡miradme!
A
cada ser vivo que habite la tierra
Jamás
se os olvide que en el mundo hay guerra
Por
pasar de largo sin gloria ni pena delante de un hombre
Y no
preguntarnos qué sueño le inquieta
Qué
historia le empuja,
Qué
pena lo envuelve,
Qué
miedo le para,
Qué
madre lo tuvo,
Qué
abrazo le falta,
Qué
rabia le ronda,
Qué
envidia lo apresa…
Jamás,
y os lo digo faltándome fuerzas,
Si
el mundo se para,
Os
quedéis sentados viendo la manera de que otro lo empuje
Remangaos
el alma,
Sed
palanca y rueda,
Tirad
de la vida vuestra y de quien sea,
Que
os falte camino,
Perded
la pelea contra los enanos
No
sed los primeros,
Que
os ganen los hombres que no tienen piernas
No
sabedlo todo,
Dejad
que contesten los que menos sepan
Las
manos bien grandes,
Las
puertas abiertas,
Anchos
los abrazos, fuera las fronteras
Hablad
un idioma claro, que se entienda
Si
estrecháis la mano, hacedlo con fuerza
Mirando
a los ojos,
Dejando
una huella
Prestad
vuestra vida,
Regaladla
entera
Que
a nadie le falte ni una gota de ella
¡Cantad!
Que
cantando la vida es más bella
Y
jamás, os hablo desde donde nazca
El
último soplo de vida que tenga,
Jamás
una huida,
Por
muchos que sean…
(Magdalena
S. Blesa)
(Muchas
gracias a Lucía)
martes, 10 de octubre de 2017
Otro camino
Otro
camino
En
estos días, a veces, caigo en la tentación de mirar afuera.
En
estos días, a veces, recuerdo que el mejor indagar es hacia dentro.
Me
asusta lo que veo fuera.
Porque
me asusta lo que llevo dentro.
La
ira, el dolor, el miedo. Los míos.
Las
contradicciones, la angustia, la frustración. Las mías.
Cada
juicio, cada palabra airada, cada incomprensión y cada falta de escucha.
Me
separa. Me limita. Me encarcela.
En
estos días, a veces, pienso que hay otro camino. Que tiene que haberlo.
Pero
no pasa –nunca lo hace – por exigirle al otro.
No
pasa por gritarle, por burlarme de él o tratar de convencerlo.
No
pasa por llamarle cobarde, mentiroso o traidor.
En
estos días, a veces, pienso que hay otro camino. Debe haberlo.
A
veces lo veo claro, a veces sólo lo intuyo.
Otro
camino. De comprensión. De escucha. De respeto.
Un
camino hecho de avances y también –por qué no- de retrocesos.
Un
camino hecho de aciertos y – claro que sí- también de errores.
De
aceptación y de perdón. De lo propio y de lo ajeno.
Otro
camino.
De
aprendizaje. De paz. De amor.
Es
necesario. Creo que es muy necesario volver a recorrerlo.
En
situaciones de tensión, el ser humano saca sus monstruos a pasear.
Es
hora de mirarlos.
Es
hora de reconocerlos.
Es
hora de integrarlos.
Porque
ya es hora –empieza a ser hora - de guardarlos.
Cuando
los amigos se pelean con sus amigos.
Cuando
los hermanos se enfadan con sus hermanos.
Cuando
comienzas a ver al otro como enemigo.
Es
cuando debes desenmascararte.
Es
cuando debes reconocer que dicho enemigo está en tu propio espejo.
Porque,
cuando llegue la sangre al río, si es que llega la sangre al río,
será
cuando todos –TODOS- habremos ya perdido.
(Elena
Almirall Arnal)
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