"Defender la alegría como un principio... defender la alegría como una bandera... defender la alegría como un destino... defender la alegría como una certeza... defender la alegría como un derecho" (Mario Benedetti)
jueves, 19 de noviembre de 2015
lunes, 16 de noviembre de 2015
¿Con qué energía te conectas?
(Símbolo de la Paz - Meraki Dreams)
Hoy tenía pensado subir una entrada diferente. De hecho, mi
intención era celebrar varias cosas personales y compartirlas en el blog, pero
después de lo que pasó el viernes en París, he decidido olvidarme de
celebraciones e intentar reflexionar. He leído muchos artículos y he observado
muchas reacciones pero una de las más lúcidas ha sido la de mi amiga Soleika Llop y, con su permiso, voy a hacerme eco de algunas de sus palabras. En su blog, Soleika
nos recuerda que “a nuestros pensamientos
y emociones no se los lleva el viento, están compuestos de partículas
electromagnéticas que crean realidades. Forman depósitos energéticos,
egregores. Para que un agresor de cualquier índole cometa una fechoría,
necesita carburante de bajo octanaje, del inframundo. Y ese depósito se
alimenta de todos los odios, tristezas, insatisfacciones, críticas, rabias y
frustraciones emitidas por los humanos.”
Su propuesta es “alimentar
el egrégor opuesto, el que está formado por todos los pensamientos y emociones
de amor compasión, empatía, solidaridad, armonía y paz que emanan de nosotros.
Que cada cual elija en conciencia en qué banco cuántico prefiere depositar sus
“ahorros”. Pero tengamos en cuenta que en ambos casos, devengan intereses. Es
decir, si sentimos odio y desprecio por el colectivo al que pertenecen los
agresores, esa negrura acabará manifestándose de una forma u otra en nuestro
día a día.”
Sucesos como el del viernes pasado, a menudo, nos conectan
con las energías más bajas: el miedo, la rabia, el odio… Y, quizás, lo más útil
y efectivo sería, como dice Soleika, alimentar las energías opuestas: el amor,
la compasión, la solidaridad… En la misma línea, Lama Tsultrim Allione proponía
realizar la práctica budista de tonglen:
al inspirar, visualizar que inhalas el sufrimiento de todas las personas
afectadas por el dolor, la guerra, la tristeza, al espirar, enviarles amor, paz
y compasión.
Y, por último, creo que es importante recordar que no debemos
caer en la tentación de pensar que la violencia y la agresividad es algo que
hacen “los otros”. Cada vez que en el más mínimo acto, pensamiento o
sentimiento somos agresivos, violentos, extremistas o intolerantes nos estamos
conectando con la misma energía que alimenta todo aquello que después
condenamos. Seamos sinceros con nosotros mismos, revisemos nuestro interior,
ajustemos nuestro propósito, sintonicemos nuestra conciencia con aquello que
realmente deseamos sostener. Hoy, más que nunca, necesitamos elevar la
vibración del amor. Hoy, más que nunca, necesitamos amar.
El
canto de Metta
Metta es una
palabra pali que significa amor benevolente.
El canto de Metta es la radiación dicho
amor hacia todos los seres, para que todos sean felices y estén en paz.
Es un
canto de sanación para el mundo, le envía olas de amor.
Que todos
los seres sean felices.
Que
puedan vivir siempre en paz y armonía.
lunes, 9 de noviembre de 2015
Las preguntas correctas
Con los años, he llegado a la conclusión de que, en muchas
ocasiones, es más importante hacerse las preguntas correctas que tener todas
las respuestas, pues creo que, dentro de las preguntas correctas, están
prácticamente implícitas todas las respuestas que puedo necesitar.
Las preguntas me llevan hacia dentro. Las respuestas me
devuelven hacia fuera. Y, así, entre dentro y fuera, voy aprendiendo, voy
ajustando y voy caminando de la mejor forma que sé.
Hoy quiero compartir algunas de mis preguntas*, por si pudieran
serte de utilidad:
¿Qué creencias alimentan tu miedo?
¿Qué miedos te paralizan?
¿Qué historias te has inventado y creído sobre ti mismo?
¿Dónde estás, aquí y ahora?
¿Qué pensamientos te han llevado a sentirte cómo te sientes?
¿Tienes un problema?, ¿qué pensamiento estás sosteniendo?
¿Cómo ves el mundo y qué relación tiene eso con tu mente?
¿Dónde buscas el amor?
¿Cómo y cuánto te quieres?
¿Qué has hecho hoy para recordarte quién eres realmente?
¿Te das cuenta de que tienes todo lo que necesitas?
Me siento en silencio, trato de responder con sinceridad y
comprendo que aquí y ahora todo está bien. Mi corazón descansa en la paz y
conecto con algo mucho más grande que yo. Algo de lo que, sin embargo, formo
parte. Lo sé, estoy en casa.
(* Muchas de estas preguntas provienen del magnífico trabajo de
Byron Katie y de su libro “Amar lo que es”. Altamente recomendable.)
jueves, 5 de noviembre de 2015
lunes, 2 de noviembre de 2015
Las hojas no caen, se sueltan
Las hojas no caen, se sueltan
Las
hojas no caen, se sueltan....
Siempre
me ha parecido espectacular la caída de una hoja.
Ahora,
sin embargo, me doy cuenta que ninguna hoja “se cae”
sino
que llegado el escenario del otoño inicia la
danza
maravillosa del soltarse.
Cada
hoja que se suelta es una invitación a nuestra predisposición
al
desprendimiento.
Las
hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad
y
profundo de sabiduría:
la
hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire
sabe
del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento
y en
actitud de renovación.
La
hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío
dejado
por ella
es
la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.
La
coreografía de las hojas soltándose y abandonándose
a la
sinfonía del viento
traza
un indecible canto de libertad y supone una interpelación
constante
y contundente
para
todos y cada uno de los árboles humanos que somos nosotros.
Cada
hoja al aire que me está susurrando al oído del alma
¡suéltate!,
¡entrégate!, ¡abandónate! y ¡confía!.
Cada
hoja que se desata queda unida invisible y sutilmente
a la
brisa de su propia entrega y libertad.
Con
este gesto la hoja realiza su más impresionante movimiento
de
creatividad
ya
que con él está gestando el irrumpir de una próxima primavera.
Reconozco
y confieso públicamente,
ante
este público de hojas moviéndose al compás del aire de la mañana,
que
soy un árbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas.
Tengo
miedo ante la incertidumbre del nuevo brote.
Me
siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles,
con
estos hábitos perennes,
con
estas conductas fijadas, con estos pensamientos arraigados,
con
este entorno ya conocido…
Quiero,
en este tiempo, sumarme a esa sabiduría,
generosidad
y belleza de las hojas que “se dejan caer”.
Quiero
lanzarme a este abismo otoñal que me sumerge
en
un auténtico espacio de fe,
confianza,
esplendidez y donación.
Sé
que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia
consciencia
y libertad,
el
desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso.
Sólo
las hojas que se resisten, que niegan lo obvio,
tendrán
que ser arrancadas por un viento mucho más
agresivo
e impetuoso
y
caerán al suelo por el peso de su propio dolor.
(Texto
original de José María Toro,
extraído
del libro "La Sabiduría de Vivir")
(Muchas
gracias a Alfredo y a Mercè por hacerme llegar este precioso texto)
jueves, 29 de octubre de 2015
lunes, 26 de octubre de 2015
Vive
(Imagen
de Kylie Woon)
Vive
Siempre me siento feliz, ¿sabes por
qué?
Porque no espero nada de nadie;
esperar siempre duele.
Los problemas no son eternos, siempre
tienen solución,
lo único que no se resuelve es la
muerte.
Disfruta la vida porque es muy corta,
sé feliz y siempre sonríe,
sólo vive intensamente y recuerda:
antes de discutir, respira;
antes de hablar, escucha;
antes de criticar, examínate;
antes de escribir, piensa;
antes de herir, siente;
antes de odiar, ama;
antes de rendirte, inténtalo;
antes de morir, VIVE.
(Anónimo)
(Falsamente atribuido a William Shakespeare)
(Muchas
gracias a Susana)
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