lunes, 16 de noviembre de 2015

¿Con qué energía te conectas?


(Símbolo de la Paz - Meraki Dreams)



Hoy tenía pensado subir una entrada diferente. De hecho, mi intención era celebrar varias cosas personales y compartirlas en el blog, pero después de lo que pasó el viernes en París, he decidido olvidarme de celebraciones e intentar reflexionar. He leído muchos artículos y he observado muchas reacciones pero una de las más lúcidas ha sido la de mi amiga Soleika Llop y, con su permiso, voy a hacerme eco de algunas de sus palabras. En su blog, Soleika nos recuerda que “a nuestros pensamientos y emociones no se los lleva el viento, están compuestos de partículas electromagnéticas que crean realidades. Forman depósitos energéticos, egregores. Para que un agresor de cualquier índole cometa una fechoría, necesita carburante de bajo octanaje, del inframundo. Y ese depósito se alimenta de todos los odios, tristezas, insatisfacciones, críticas, rabias y frustraciones emitidas por los humanos.”

Su propuesta es “alimentar el egrégor opuesto, el que está formado por todos los pensamientos y emociones de amor compasión, empatía, solidaridad, armonía y paz que emanan de nosotros. Que cada cual elija en conciencia en qué banco cuántico prefiere depositar sus “ahorros”. Pero tengamos en cuenta que en ambos casos, devengan intereses. Es decir, si sentimos odio y desprecio por el colectivo al que pertenecen los agresores, esa negrura acabará manifestándose de una forma u otra en nuestro día a día.”

Sucesos como el del viernes pasado, a menudo, nos conectan con las energías más bajas: el miedo, la rabia, el odio… Y, quizás, lo más útil y efectivo sería, como dice Soleika, alimentar las energías opuestas: el amor, la compasión, la solidaridad… En la misma línea, Lama Tsultrim Allione proponía realizar la práctica budista de tonglen: al inspirar, visualizar que inhalas el sufrimiento de todas las personas afectadas por el dolor, la guerra, la tristeza, al espirar, enviarles amor, paz y compasión.

Y, por último, creo que es importante recordar que no debemos caer en la tentación de pensar que la violencia y la agresividad es algo que hacen “los otros”. Cada vez que en el más mínimo acto, pensamiento o sentimiento somos agresivos, violentos, extremistas o intolerantes nos estamos conectando con la misma energía que alimenta todo aquello que después condenamos. Seamos sinceros con nosotros mismos, revisemos nuestro interior, ajustemos nuestro propósito, sintonicemos nuestra conciencia con aquello que realmente deseamos sostener. Hoy, más que nunca, necesitamos elevar la vibración del amor. Hoy, más que nunca, necesitamos amar.



El canto de Metta
Metta es una palabra pali que significa amor benevolente. 
El canto de Metta es la radiación dicho amor hacia todos los seres, para que todos sean felices y estén en paz. 
Es un canto de sanación para el mundo, le envía olas de amor.
Que todos los seres sean felices.
Que puedan vivir siempre en paz y armonía.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Las preguntas correctas



Con los años, he llegado a la conclusión de que, en muchas ocasiones, es más importante hacerse las preguntas correctas que tener todas las respuestas, pues creo que, dentro de las preguntas correctas, están prácticamente implícitas todas las respuestas que puedo necesitar.

Las preguntas me llevan hacia dentro. Las respuestas me devuelven hacia fuera. Y, así, entre dentro y fuera, voy aprendiendo, voy ajustando y voy caminando de la mejor forma que sé.

Hoy quiero compartir algunas de mis preguntas*, por si pudieran serte de utilidad:

¿Qué creencias alimentan tu miedo?
¿Qué miedos te paralizan?
¿Qué historias te has inventado y creído sobre ti mismo?
¿Dónde estás, aquí y ahora?
¿Qué pensamientos te han llevado a sentirte cómo te sientes?
¿Tienes un problema?, ¿qué pensamiento estás sosteniendo?
¿Cómo ves el mundo y qué relación tiene eso con tu mente?
¿Dónde buscas el amor?
¿Cómo y cuánto te quieres?
¿Qué has hecho hoy para recordarte quién eres realmente?
¿Te das cuenta de que tienes todo lo que necesitas?

Me siento en silencio, trato de responder con sinceridad y comprendo que aquí y ahora todo está bien. Mi corazón descansa en la paz y conecto con algo mucho más grande que yo. Algo de lo que, sin embargo, formo parte. Lo sé, estoy en casa.



(* Muchas de estas preguntas provienen del magnífico trabajo de Byron Katie y de su libro “Amar lo que es”. Altamente recomendable.)



jueves, 5 de noviembre de 2015

lunes, 2 de noviembre de 2015

Las hojas no caen, se sueltan


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Las hojas no caen, se sueltan

Las hojas no caen, se sueltan....
Siempre me ha parecido espectacular la caída de una hoja.
Ahora, sin embargo, me doy cuenta que ninguna hoja “se cae”
sino que llegado el escenario del otoño inicia la
danza maravillosa del soltarse.
Cada hoja que se suelta es una invitación a nuestra predisposición
al desprendimiento.
Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad
y profundo de sabiduría:
la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire
sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento
y en actitud de renovación.
La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío
dejado por ella
es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.
La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose
a la sinfonía del viento
traza un indecible canto de libertad y supone una interpelación
constante y contundente
para todos y cada uno de los árboles humanos que somos nosotros.
Cada hoja al aire que me está susurrando al oído del alma
¡suéltate!, ¡entrégate!, ¡abandónate! y ¡confía!.
Cada hoja que se desata queda unida invisible y sutilmente
a la brisa de su propia entrega y libertad.
Con este gesto la hoja realiza su más impresionante movimiento
de creatividad
ya que con él está gestando el irrumpir de una próxima primavera.
Reconozco y confieso públicamente,
ante este público de hojas moviéndose al compás del aire de la mañana,
que soy un árbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas.
Tengo miedo ante la incertidumbre del nuevo brote.
Me siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles,
con estos hábitos perennes,
con estas conductas fijadas, con estos pensamientos arraigados,
con este entorno ya conocido…
Quiero, en este tiempo, sumarme a esa sabiduría,
generosidad y belleza de las hojas que “se dejan caer”.
Quiero lanzarme a este abismo otoñal que me sumerge
en un auténtico espacio de fe,
confianza, esplendidez y donación.
Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia
consciencia y libertad,
el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso.
Sólo las hojas que se resisten, que niegan lo obvio,
tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más
agresivo e impetuoso
y caerán al suelo por el peso de su propio dolor.

(Texto original de José María Toro,
extraído del libro "La Sabiduría de Vivir")


(Muchas gracias a Alfredo y a Mercè por hacerme llegar este precioso texto)

lunes, 26 de octubre de 2015

Vive


(Imagen de Kylie Woon)


Vive

Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué?
Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele.
Los problemas no son eternos, siempre tienen solución,
lo único que no se resuelve es la muerte.
Disfruta la vida porque es muy corta,
sé feliz y siempre sonríe,
sólo vive intensamente y recuerda:

antes de discutir, respira;
antes de hablar, escucha;
antes de criticar, examínate;
antes de escribir, piensa;
antes de herir, siente;
antes de odiar, ama;
antes de rendirte, inténtalo;
antes de morir, VIVE.

(Anónimo) 
(Falsamente atribuido a William Shakespeare)



(Muchas gracias a Susana)