"Defender la alegría como un principio... defender la alegría como una bandera... defender la alegría como un destino... defender la alegría como una certeza... defender la alegría como un derecho" (Mario Benedetti)
viernes, 6 de marzo de 2015
lunes, 2 de marzo de 2015
Saquémonos las máscaras
(Imagen de Man Ray)
Esta semana quiero compartir un pequeño relato que me
acompaña desde hace muchos años. Forma parte del libro “El loco” de Khalil Gibran
y me emociona cada vez que lo releo.
"Me preguntas cómo me volví loco.
Ocurrió así:
Un día, mucho antes de que nacieran los dioses, desperté de
un profundo sueño y descubrí que habían robado todas mis máscaras, las siete
máscaras que había modelado y usado en siete vidas.
Huí sin máscara por las atestadas calles gritando:
"¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos Ladrones!". Hombres y mujeres se
reían de mí, y algunos corrieron a sus casas temerosos de mí.
Y cuando llegué a la plaza del mercado, un muchacho de pie
sobre el techo de una casa, gritó: "Es un loco!". Alcé la vista para
mirarlo y por primera vez el sol besó mi rostro desnudo, y mi alma se inflamó
de amor por el sol y ya no deseé más mis máscaras. Como en éxtasis grité:
"¡Benditos, benditos sean los ladrones que me han robado mis máscaras!".
Así fue cómo me volví loco.
Y he hallado libertad y salvación en mi locura; la libertad
de estar solo y a salvo de ser comprendido, porque aquellos que nos comprenden
esclavizan algo nuestro."
(Khalil Gibran)
Y con el relato, viene una propuesta: ¡saquémonos las máscaras! … ¿Te atreves?
sábado, 28 de febrero de 2015
miércoles, 25 de febrero de 2015
lunes, 23 de febrero de 2015
Amor. En múltiples formas
Hoy me gustaría compartir tres vídeos que, de una forma u
otra, me han emocionado.
Hace unos días, Tana (muchas gracias), me recordó lo
importante que es amarse a uno mismo, la necesidad de mirarse con dulzura, de
acordarse de todo lo bello que se esconde detrás de nuestra propia mirada, a
través de un fragmento de la película Angel-A
de Luc Besson.
Mari Ángeles, me hizo reflexionar sobre el karma, sobre la
idea de que todo lo que das vuelve de una forma u otra y sobre el hecho de que cualquier
acto bondadoso, crea una espiral sin fin que acaba retornando a ti. Muchísimas
gracias también por este precioso vídeo.
Y José María (mil gracias) enviaba un vídeo con una frase:
“Un día tiene 86.400 segundos, por lo que acertar con nuestras decisiones
en cada uno de ellos es imposible, pero no intentarlo, es imperdonable”. Estoy
totalmente de acuerdo. En un segundo, puede cambiar tu vida, vale la pena no
olvidarlo.
sábado, 21 de febrero de 2015
7 años
Siempre me han gustado las velas. Enciendo una vela cuando
estoy a oscuras y necesito que se “haga la luz”, cuando me siento en el cojín
para meditar, cuando quiero celebrar algo, cuando organizo una cena romántica…
Las velas, para mí, siempre van ligadas a momentos bonitos.
Y hoy es un día especialmente bonito porque El Periódico de
las Buenas Noticias cumple 7 años. Y, aunque estoy de viaje, es una fecha
importante para mí así que no voy a dejar de celebrarla.
Encenderé 7 velas y celebraré 7 años de buenas noticias.
Gracias a tod@s los que me acompañáis día a día, semana a semana, mes a mes, año a año.
lunes, 16 de febrero de 2015
Aquí y ahora
(Imagen de Adrian McDonald)
El pasado fin de semana asistí a un retiro de Jeff Foster.
Hace tiempo que sigo a este maestro advaita, sus libros, su página de Facebook,
etc. y, finalmente, he podido verle y escucharle en directo. La verdad es que
me encantó.
Como todos los maestros de la no-dualidad, Foster habla de la importancia de vivir en el presente y dejar de agobiarnos por el pasado o de
preocuparnos por el futuro. Insiste en estar en el aquí y en el ahora, la
prioridad siempre es estar presente. Para ello, es importante reconocer lo que
nos sucede y vivirlo momento a momento, tanto si es dolor como si se trata de
alegría. Acogerlo todo con amor. “Se trata de sentir tu emoción y no echar las
culpas a los otros por lo que te está sucediendo”.
Cuando se trata de alegría es quizás más sencillo pero, respirar y encontrarte cara a cara con una sensación incómoda
no es fácil, nunca nos han enseñado a hacerlo sino más bien al revés, nos han
dado soluciones o vías de escape. Por eso, la propuesta de Foster es valiente:
no huir sino vivir lo que la vida nos pide que vivamos, reconocer lo que está
pidiendo ser reconocido. “Todo está bien en el momento presente. No hay nada
que arreglar, hay algo que sentir”.
Pero, entonces, se inmiscuye la mente que no nos deja
descansar y empieza a juzgar, a rebobinar, a avanzar. Jeff propone que ralenticemos
el ritmo, que volvamos a la respiración, que meditemos. Cuando juzgamos,
rechazamos o nos resistimos a lo que nos está sucediendo solo conseguimos
aumentar el sufrimiento. Se pregunta: “¿Qué es más cansado y doloroso: los sentimientos que tenemos o el hecho de rechazarlos?”
La mente se avanza y nos convence de que estaremos mejor cuando hayamos
conseguido esto o lo otro, cuando tengamos salud, cuando seamos así o asá y nos
introduce en una película que nos aleja de lo que nos está sucediendo en el
presente. Y, al final, todo lo que tenemos es justamente este presente. “Life is what happens to you when you’re busy
doing something else” (La vida es lo que te sucede mientras estás ocupado
haciendo alguna otra cosa) decía John Lennon. Y así es. No quiero que se me
pase la vida mientras estoy preocupada por lo que haré, seré o tendré mañana
así que voy a sentarme, a respirar, a incluir, a aceptar, a agradecer y a amar
todo lo que soy y todo lo que tengo. Aquí y ahora.
viernes, 13 de febrero de 2015
Deja de pensar y empieza a disfrutar
(Imagen de Hacer es hacerse)
Gloria me envió, hace un tiempo (¡¡muchas gracias!!), una preciosa historia que
quiero compartir:
“Según Platón, en cierta ocasión, un ignoto ciudadano
ateniense se vio sentado a la mesa de un banquete al que estaban invitados los
grandes pensadores y poetas griegos para debatir el tema del Amor. El hombre,
rodeado de tanta gente ilustre, se sentía incómodo, pensaba que él no merecía
estar allí y sentía que todos le miraban con desconfianza. En su mutismo debatía
sobre si quedarse o irse.
De repente, notó que el hombre que está sentado junto a él
cambiaba su primera mirada adusta y crítica por una sonrisa amplia y reconfortante.
El protagonista decidió confesarle al desconocido, cuya cara le resulta
extrañamente familiar, que él no debería estar allí y que ni siquiera sabía
cómo había llegado a rodearse de tanta gente valiosa. El otro escuchaba
pacientemente y luego le dijo que si estaba allí era porque de alguna manera se
lo merecía, aunque él mismo no lo supiera. A medida que avanzaba la cena, el
desconocido se ocupaba de hacerle sentir más y más cómodo: le servía vino, le decía
que le gusta haberle encontrado allí y hasta debatía con él las palabras de los
sabios de Atenas. Cuando la reunión hubo finalizado, el hombre totalmente
relajado y consciente de haber pasado una velada tan agradable como nutritiva,
se dirigió al desconocido para despedirse de él. Justo en ese momento se dio
cuenta de que el hombre que había estado sentado a su lado, que había cuidado
de él durante la cena, que había alejado de su mente la sensación
de ser un intruso, tenía su mismo rostro. El protagonista de la historia
abandonó el lugar con una sonrisa al comprender que se había permitido sentirse
valorado y reconocido por sí mismo y que, gracias a eso, había podido disfrutar
de la noche.”
¿Cuántas veces nuestra neurosis o nuestro miedo se convierte
en una sensación de no encajar, de no pertenecer o de estar de más? No permitas
que tus pensamientos te convenzan de que no eres suficiente, de que no mereces
lo mejor. Deja de pensar y empieza a disfrutar.
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