sábado, 17 de mayo de 2014

Profundamente agradecida



Como sabéis, en este blog muy pocas veces he colgado imágenes en las que aparezca yo, pero hoy quiero hacerlo porque necesito agradecer el día de ayer en el que presentamos “Lo que había tras los velos”.

Agradecer, primero, a Swami Rameshwarananda que fue la inspiración de este librito y a Sara Sas que le dio las alas, unas alas que lo han llevado tan lejos como a Auroville (India). Al editor José de Olañeta por haber confiado en “Lo que había tras los velos”, tanto como para publicarlo en una colección que es muy muy especial para mí. Agradecer también a Raimón Arola por su cariñoso prólogo. A Albert Padrol por la idea del subtítulo. A mis tres hermanos, Juan, Nacho y Gloria y a Pepa por las correcciones y sugerencias. A Mari Ángeles Díaz por la última revisión del texto. A mis padres por el apoyo incondicional. A la librería La Central del Raval por cederme el espacio para el acto de ayer. Al magnífico poeta Jesús Aguado y a la maravillosa periodista Montse Batlle por acompañarme en este día y presentar el libro con tantísimo cariño. A Siscu por estar ahí cámara en mano, sin perder detalle. A las personas que no pudieron asistir al acto pero me enviaron mensajes con su energía y apoyo. Y a todos mis familiares, amigos, conocidos y desconocidos que llenaron ayer de magia la librería y de amor mi corazón.

Me dejasteis sin palabras así que solo un enorme GRACIAS.

Por el apoyo, por el cariño, por la confianza, por estar ahí.

GRACIAS desde lo más profundo de mi ser.





lunes, 12 de mayo de 2014

Lo que había tras los velos




Hoy quiero compartir una buena noticia personal que me hace muy feliz: publico mi segundo libro. Y no solo eso, además lo publico en la Editorial Olañeta, que es una de mis editoriales de referencia por el cuidado y el amor que dedican a todos los libros de su sello. Así que ésta es, para mí, no solo una buena noticia sino también un doble sueño hecho realidad.

Por eso, me gustaría invitaros a la presentación que tendrá lugar el próximo viernes día 16 de mayo, a las 19.00 horas, en la librería La Central del Raval (Elisabets, 6 – Barcelona).

La presentación irá a cargo de la periodista y escritora Montse Batlle y del poeta Jesús Aguado.



“Lo que había tras los velos es la historia de un viaje interior. Un viaje de descubrimiento. Un viaje en el que, paso a paso, se van retirando los velos que dificultan el conocimiento del mundo que, finalmente, resulta no ser otra cosa que el conocimiento de uno mismo. Oscuridad, puertas, laberintos, sueños, sabios, visiones, luces y sombras. Momentos tan íntimos como colectivos. Etapas de un itinerario tan personal como universal.”


viernes, 9 de mayo de 2014

Thich Nhat Hanh en Barcelona



El maestro zen Thich Nhat Hanh (Thay) llegó esta semana a Barcelona y ayer, frente a más de 3.000 personas, en un auditorio del Forum abarrotado, habló de lo que tanto nos cuesta, a veces, hablar. Habló del amor. De la compasión. Del sufrimiento. Y sus palabras fueron tan claras y sencillas que ninguno de los que estábamos allí pudo quedarse indiferente.

Cuando alguien que tiene una mirada tan limpia, habla de la belleza, comprendes que ésta existe. Cuando alguien con un alma tan pura, habla de la compasión, aspiras a que ésta invada también tu corazón.

De forma muy amorosa, Thay propone claves que abren puertas, que dan esperanza. Nos anima a no asustarnos por el sufrimiento, a investigarlo, a descubrir todo lo que tiene para ofrecernos. “Igual que la flor de loto no podría existir sin el barro en el que nace, la felicidad no sería posible sin el sufrimiento”, explica. Entrar en contacto con el propio dolor ayuda a comprender también el de los otros y de esa comprensión surge la compasión. Pero, para ello, es fundamental la plena conciencia (mindfulness).

Llevar la plena conciencia a cualquier acto es establecerse en el aquí y en el ahora. “Sólo entonces es posible el verdadero amor”, señala el maestro, “la plena conciencia es lo mejor que puedes ofrecer a las personas que amas. ¿Cómo puedes amar si no estás presente? Amar es estar ahí para el otro, eso es lo que yo entiendo por amor”.

Cuando alguien que tiene una mente tan lúcida, habla del amor, deseas sacar lo mejor de ti mismo para acercarte a ese ideal.

Y no tienes más que observar las miradas de los 70 monjes y monjas que le acompañan o escuchar sus voces cuando cantan unidas –ayer entonaron el mantra de Avalokiteshvara, el bodhisattva de la compasión- para saber que realmente existe un camino hacia el amor y que, afortunadamente, hay muchas personas transitando por él.

lunes, 5 de mayo de 2014

De sueños, ilusiones y esperanzas


(Esta magnífica pintura es de mi amigo Jesús Meneses.
Os invito a visitar su web aquí.)



Últimamente he hecho un descubrimiento: puedo soportar que las cosas no salgan como yo quiero, me costará más o menos gestionarlas, se me podrá hacer más fácil o más difícil, pero siempre he sabido que la vida es más sabia que yo y que, al final, las cosas son como deben ser. En cambio, lo que no puedo soportar es vivir sin ilusión o esperanza.

Y quiero hablar de esto porque soy consciente de que estamos en un momento complicado, en el que la gente tiene tendencia a apartar los sueños y a tacharlos de “irreales”. En los últimos meses me han sucedido varias cosas que no voy a entrar a detallar. Pero sí diré que algunas me han puesto triste y otras alegre. No obstante, ni unas ni otras han hecho mella en mi capacidad de soñar y de creer que dichos sueños pueden hacerse realidad.
Sin embargo, me he dado cuenta de que algunas de las personas que me rodean me miran con una mezcla de tristeza y compasión, pensando algo así como “pobrecilla, tiene puestas sus esperanzas en algo irreal y se va a pegar un gran tortazo”. Con toda su buena intención, algunas llegan incluso a decírmelo –supongo que creen que eso me ahorrará disgustos-. Pero he tomado la firme decisión de no escuchar palabras negativas. No porque quiera vivir en un mundo irreal sino porque nadie puede saber lo que sucederá y, puestos a elegir entre todas las posibilidades de futuro, siempre preferiré darle alas a la positiva. Si, después, las cosas no salen como a mí me gustaría, ya me ocuparé entonces de recomponer mis sueños o incluso de crear nuevos. Pero insisto –creo que ya lo he dicho varias veces en este blog- me niego a pensar que hay cosas imposibles, que los sueños no se hacen, a veces, realidad, o que el amor no triunfa por encima de los miedos y las tristezas.

"Si lo puedes imaginar, lo puedes lograr"
(Albert Einstein)

En relación con todo esto, encontré una pequeña historia en el blog El consejo de Buda, que me gustaría compartir:

“En una tarde nublada y fría, dos niños patinaban sin preocupación sobre una laguna congelada. De repente el hielo se rompió, y uno de ellos cayó al agua. El otro agarro una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas, hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amigo. 
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaron: “¿Cómo lo hizo? El hielo está muy grueso, es imposible que haya podido quebrarlo con esa piedra y sus manos tan pequeñas...” 
En ese instante apareció un abuelo y, con una sonrisa, dijo: 
—Yo sé cómo lo hizo. 
— ¿Cómo? —le preguntaron. 
No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.” 


miércoles, 30 de abril de 2014

lunes, 28 de abril de 2014

Con el tiempo...



(Imagen de Peter Polter)


Con el tiempo...
aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

Con el tiempo...
te das cuenta que casarse solo porque ya me urge es una clara advertencia de que tu matrimonio será un fracaso.

Con el tiempo...
comprendes que solo quien es capaz de amarte con tus defectos, sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

Con el tiempo...
te das cuenta que si estas al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, irremediablemente acabarás deseando no volver a verla.

Con el tiempo...
te das cuenta que los amigos verdaderos valen mucho más que cualquier cantidad de dinero.

Con el tiempo...
entiendes que los verdaderos amigos son contados, y que el que no lucha por ellos, tarde o temprano se verá rodeado solo de amistades falsas.

Con el tiempo...
aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste, durante toda la vida.

Con el tiempo...
aprendes que disculpar, cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de almas grandes.

Con el tiempo...
comprendes que si has herido a un amigo duramente, muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

Con el tiempo...
te das cuenta que aunque seas feliz con tus amigos, algún día lloraras por aquellos que dejaste ir.

Con el tiempo...
te das cuenta que cada experiencia vivida con cada persona, es irrepetible.

Con el tiempo...
te das cuenta que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados.

Con el tiempo...
aprendes a construir todos tus caminos en el hoy, porque el terreno del mañana es demasiado incierto para hacer planes.

Con el tiempo...
comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen, ocasionará que al final no sean como esperabas.

Con el tiempo...
te das cuenta que en realidad lo mejor no era el futuro, sino el momento que estabas viviendo justo en ese instante.

Con el tiempo...
verás que aunque seas feliz con los que están a tu lado, añorarás terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

Con el tiempo...
aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo... ante una tumba... ya no tiene ningún sentido.

Pero desafortunadamente... sólo con el tiempo...

(Jorge Luis Borges)