jueves, 12 de diciembre de 2013

lunes, 9 de diciembre de 2013

Cosas... ¿de niños?

(Imagen de Gede Lila Kantiana)

Los que seguís este blog ya sabéis que mis sobrinos son, para mí, dos grandes maestros. Inés tiene ocho años, Joan tiene seis. Ellos han sido protagonistas de algunas de mis entradas favoritas. Con ellos organicé un día una fiesta imaginaria, a ellos les hablé del duende burbujero...

Ahora sucede algo que me resulta curioso. Me he dado cuenta de que nos observamos mutuamente. Yo los observo porque no quiero dejar de aprender, porque quiero mantener viva esa inocencia de la infancia. Ellos me observan justamente por lo contrario, porque quieren crecer muy rápido, dejar atrás sus cosas de niños y ser tratados como adultos. Uno de los grandes dilemas que tenemos es la discusión sobre si existen o no las cosas imposibles. Yo les digo que no hay nada imposible pero ellos, sobre todo Inés, no deja de ponerme ejemplos de cosas que -ella lo tiene claro- son imposibilísimas. La brecha es grande. Ellos quieren dejar de creer -supongo que sienten que eso les hace adultos- y yo, en cambio, quiero volver a hacerlo -o no quiero dejar de hacerlo-.

La otra tarde alguien me "riñó" por estar escuchando "canciones de niños" y me quedé pensando en este tema. En cómo, en un momento de nuestra vida, para sentirnos adultos nos alejamos de la inocencia, perdemos la fe y la ilusión, empezamos a creer que hay cosas imposibles, comenzamos a juzgar y, poco a poco, sin apenas darnos cuenta, nos alejamos de nuestro propio corazón. Lo envolvemos en una coraza impenetrable y no dejamos que se cuele ni una emoción.

Y sin embargo –y aquí viene la buena noticia- este no es un proceso irreversible. La ilusión que un día tuviste sigue dentro de tu corazón, envuelta en una coraza tal vez, pero aguardando a que derribes tus murallas para volver a brillar. Eso sí, nadie lo puede hacer por ti… ¿A qué estás esperando?

(Imagen de Petr Šerlovský)

viernes, 6 de diciembre de 2013

Invictus



Mandela ha sido, es y será una buena noticia…


Invictus

En la noche que me envuelve,
negra, como un pozo insondable,
doy gracias al Dios que fuere
por mi alma inconquistable.

En las garras de las circunstancias
no he gemido, ni llorado.

Ante las puñaladas del azar,
si bien he sangrado, jamás me he postrado.

Más allá de este lugar de ira y llantos
acecha la oscuridad con su horror.

No obstante, la amenaza de los años me halla,
y me hallará, sin temor.

Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda:

Soy el amo de mi destino, soy el capitán de mi alma.

(William Ernest Henley)


domingo, 1 de diciembre de 2013

500 entradas




Esta es la entrada número 500 de El Periódico de las Buenas Noticias. Y eso significa, entre otras cosas, que tengo 500 motivos para estar agradecida, para ser más que feliz.

500 entradas que me han enseñado que la vida puede ser muy luminosa, que todos tenemos un lado positivo y que –consciente o inconscientemente- todos queremos enfocarnos en él. 

500 entradas en las que he aprendido cuánta gente anónima se deja la piel por ayudar, por compartir, por hacer de la vida –la propia y la ajena- algo mágico y bonito. 

500 entradas que me hacen comprender que no hay nada perdido si ofrecemos el corazón, si actuamos con amor, desde el amor, para el amor.

Sin duda voy a celebrarlo, pero antes quiero agradecer, de todo corazón, a los que me acompañáis en este camino. 

¡Muchísimas muchísimas gracias!

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jueves, 28 de noviembre de 2013

Los seis consejos de Tilopa


(Imagen de google)


Tilopa, el gran Maestro tibetano, enseño a su discípulo Naropa, y estos fueron sus seis principales consejos; quien los entiende y los pone en practica, estará muy cerca de la paz interior.

1 No recuerdes. Deja ir lo que ya pasó.
2 No imagines. Deja venir lo que pueda venir.
3 No pienses. Deja que suceda lo que sucede ahora.
4 No examines. No trates de interpretar nada.
5 No controles. No trates de hacer que algo pase.
6 Descansa. Relájate, ahora, y descansa.