Hace un par de meses decidí abrir una
cuenta de twitter para El Periódico de las Buenas Noticias. En ella, voy subiendo todas las entradas
del blog pero también, diariamente, añado noticias que encuentro en los
periódicos. Es curioso porque normalmente tengo que buscar mucho pero siempre
acabo encontrando, aunque sea en un rincón escondido de una página recóndita,
una noticia positiva. Y eso ha hecho que me de cuenta de que, aunque prioricen
la negatividad, hasta los periódicos más oscuros necesitan añadir un rayo de
luz.
Los que leéis este blog ya sabéis que, un día, hace ya algún
tiempo, decidí ponerme en positivo e intentar enfocar la vida de forma optimista. Sin
embargo -aunque nadie me las ha pedido- me gustaría hacer unas
puntualizaciones:
Estar en positivo no significa autoengañarse. Estar en
positivo significa saber que el vaso no está ni medio lleno ni medio vacío sino
que está completo. Una mitad es agua, la otra mitad es aire.
Estar en positivo no es olvidar que existen personas que sufren
sino recordar que hay gente que se pone “manos a la obra” para ayudarlas.
Estar en positivo no supone sonreír a todas horas y caminar
entre las nubes sino saber que tanto las risas como las lágrimas tienen su
mensaje y son una oportunidad para comprender, para aprender, para cambiar.
Estar en positivo es no dejarse caer en la queja, en el
juicio o en la crítica fácil. Y si se cae en ella, salir de ahí lo más
rápidamente posible.
Estar en positivo es tan fácil o tan difícil como estar en
negativo. Estar en positivo es no dejarse llevar sino elegir, libre y
voluntariamente, la felicidad. Sabiendo que, a pesar de ello, habrá momentos mejores
y los habrá peores.
Estar en positivo es, en definitiva, decidir agradecer y amar.
Porque sabes que estás donde debes estar y que las cosas son como deben ser.