sábado, 15 de diciembre de 2012

Una delicia...


... que espero disfrutéis tanto como yo.



(Mil gracias, Claudina)


Buscando información sobre este vídeo, he encontrado que fue una danza creada por el coreógrafo chino Zhang Jigang y realizada por 63 bailarinas sordomudas del China's Disabled People's Performing Art Troupe. Como no podían oír la música, había 6 directores vestidos de blanco que las ayudaban a sincronizarse con la música. Maravilloso.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Superación y pensamiento positivo




Me cuentan que, el pasado mes de noviembre, la Fundación Mutua Madrileña organizó un ciclo de conferencias titulado “Superación y Pensamiento Positivo” en el que se mostraban casos personales de afán de superación y actitud positiva ante la vida en situaciones difíciles.

El ciclo fue inaugurado por Irene Villa, que contó su experiencia como víctima de un atentado terrorista y la fortaleza que demostró para rehacer su vida, volver a caminar e incluso ser parte del equipo paralímpico español de esquí. Otra de las historias fue la de la deportista paralímpica con más medallas de la historia, Teresa Perales, que explicó cómo encaró la vida con optimismo después de que una enfermedad le provocase una parálisis de las piernas. Ella está convencida de que “cada persona debe crear su propia espiral de optimismo y felicidad” y de que, con la actitud necesaria y con ganas, se puede superar cualquier situación. Finalmente, el encargado de cerrar el ciclo fue el alpinista Carlos Soria que, desde que cumplió 60 años, ha escalado nueve montañas de más de 8.000 m. Para él, "el éxito personal está en hacer aquello con lo que uno disfruta y en poner todos los medios necesarios para cumplirlo". Una de sus claves es que “la edad no es un impedimento para llevar a cabo aquello que nos gusta”.

Ejemplos de personas valientes y decididas que, en momentos complicados, descubrieron que la adversidad e incluso la crisis pueden ser motores de renovación y mejora personal. La conclusión es clara: el pensamiento positivo no hace más fácil nuestro camino pero sí nos hace más fuertes, más felices, más capaces.

Aquí tenéis algunos de los vídeos:


miércoles, 12 de diciembre de 2012

12.12.12


12 del 12 del 12 
un buen día para sembrar 


(imagen de google)

lunes, 10 de diciembre de 2012

Imagina



(Imagen: Wat Pah Nanachat)

Imagina que eres una mujer. Imagina que, por ello, estás obligada a estar siempre estupenda, con el pelo precioso, la piel tersa y el cuerpo perfecto. Imagina que existen productos para conseguir dichos objetivos, productos para eliminar las arrugas, productos para tener la piel suave, para que tu pelo tenga el volumen necesario, para adelgazar allí donde lo precises.

Imagina que eres un hombre. Y que eso te obliga a tener un trabajo exitoso, que te proporcione mucho dinero. Imagina que debes tener unos buenos músculos, debes ser fuerte y poderoso, debes conquistar a todas las mujeres que se cruzan en tu camino. E imagina que existe un coche con el que das esa imagen, una colonia que todas recuerdan, una pastilla que elimina el cansancio, otra que aumenta tu musculatura.

Imagina que eres rebelde. Que no caes en tópicos –o, al menos, eso te crees-. Y que existe una ropa para mostrar que eres diferente. Una actitud que te hace distinto. Unos conocimientos, unos andares, una melancolía que te separa del resto, que nadie comprende, que te hace único.

Imagina que tienes una vida. Y la posibilidad de vivirla como tú quieras. Pero imagina que, desde que naces, recibes tantos mensajes externos que dejas de escuchar tu propia voz. Imagina que no sabes ya lo que realmente quieres sino sólo lo que se supone que debes querer. Imagina que estás confundido, aturdido, inseguro –aunque por fuera parezcas firme, sereno, confiado, valiente-.

Imagina que existe un espacio donde nada de todo eso es real. Imagina que, en ese espacio, sólo hay silencio. Imagina que te sientas. Y que te permites ser uno, ser otro, ser todos, hasta reconocer que ninguno de esos personajes es verdaderamente real. Imagina que estás en paz. Y que ves los pensamientos que se crean en la mente, que descubres su solidez pero también su levedad. Y te das cuenta de que llegan y se van. De que, si tú no los retienes, llegan y se van. Imagina que llegan después las diferentes emociones. Y las observas. Y las dejas marchar también. Imagina que sigues sentado. Y que sigues en paz.

Imagina que te levantas, que te das una ducha y sientes como el agua y el jabón limpian tu piel. Imagina que te vistes y vas descubriendo la calidez de la ropa que te cubre. Imagina que te diriges hacia el trabajo y te das cuenta de que el sol ilumina la mañana. Imagina que te sientas en el despacho y te gusta lo que haces, te gusta tanto que te concentras profundamente en ello. Imagina que te cruzas con un compañero y os intercambiáis una sonrisa. Imagina que vas a comer y los alimentos se convierten en la energía que mantiene vivo tu cuerpo. Imagina que tienes un desencuentro con un amigo y analizas cuál es tu parte de responsabilidad en el asunto. Imagina que no te castigas por ello. Imagina que no interfieres, que no juzgas, que no manipulas. Imagina que, al final del día, regresas a casa cansado y te tumbas en el sofá. Que coges un libro y disfrutas de la lectura. Imagina que se hace de noche y aparecen, brillantes, la luna y las estrellas. Imagina que te vas a dormir feliz porque has tenido un gran día. Imagina que agradeces todas las bendiciones que te han sido concedidas. Imagina que sonríes. Imagina que el día ha transcurrido y tú… tú sigues estando en paz.

¿Te imaginas?


miércoles, 5 de diciembre de 2012

Sita



Mujer a las puertas de un templo (Katmandú)


Mi amigo Toni Aguilar vive desde hace muchos años en Katmandú. Ya he hablado de su proyecto alguna vez en este blog, se llama TheDirect Help Foundation y va dirigido a ayudar a mujeres sin recursos, así como a niños y niñas huérfanos. Una iniciativa que lleva en funcionamiento desde 2001. Es un trabajo realmente estupendo, solo hay que visitar su casa, Kumari House, para darse cuenta de que todos los que allí viven están aprendiendo a ser felices. Comparten lo que tienen, viven en comunidad, se ayudan y se apoyan.

Pero Toni siempre está pensando nuevas ideas, nuevas formas de generosidad. Así, últimamente tuvo una idea genial que no sólo sirve para dar a conocer historias particulares de su gente de allí sino que también tiende un puente con su gente de aquí y, de alguna forma, nos ayuda a abrir los ojos, a reflexionar, a preguntarnos y a descubrir cuáles son nuestros valores o si los tenemos.

Esta idea lleva por nombre “La escalera de Garib” y consiste en entrevistas a personas que reciben ayuda de la Fundación para que cuenten cómo es su vida, por qué toman las decisiones que toman, qué piensan, qué sienten, cómo viven. Como explica Toni: “escalera” porque son historias independientes pero conectadas como los peldaños de una escalera y “garib” por que es como en Nepal se llama a los pobres.

Todos los relatos son impresionantes pero uno de los últimos que ha enviado me ha impactado. Para mí ha sido no sólo un ejemplo sino también una enseñanza. Es la historia de Sita. Intentaré resumirla…

Sita tiene 37 años. Nunca conoció a sus padres y a los 11 años empezó a trabajar en un taller de confección donde conoció a su esposo, Dilip, que tenía un año más. Se hicieron muy amigos y a los 14 años se casaron. Ella cuenta que era muy feliz y que todo su amor era para él. Se trasladaron a la capital, empezaron a trabajar en una fábrica, tuvieron dos hijas y vivían con sencillez pero sin que les faltara nada. Un día, de pronto, les avisaron de que la fábrica cerraba puesto que no podía competir con los precios de la ropa que venía de China. Su marido encontró otro trabajo y allí ocurrió algo que a Sita le rompió el corazón: Dilip se enamoró de otra mujer y se marchó. Supo que había tenido otro hijo con ella. Estaba tristísima pero sabía que tenía que seguir adelante por sus dos hijas. Entró en contacto con la Fundación donde aprendió a leer y a escribir, le ayudaron a pagar la escuela de sus hijas y le proporcionaron alimentos.
Dos años después, Dilip fue a verla para decirle que las cosas con la otra mujer no le iban bien y que quería volver con ellas. Sita cuenta que fueron días muy difíciles pero que, finalmente, decidió perdonarle y darle una nueva oportunidad. Al principio, Dilip gastaba mucho dinero jugando y bebiendo con sus amigos pero, poco a poco, fue comprendiendo que le habían dado una segunda oportunidad y que no podía derrocharla. Así, empezó a cambiar, dejó de jugar y beber para intentar tener una vida mejor. La entrevista de Sita termina diciendo: ”Tiempo después nació nuestro hijo Yanesh. Y estamos muy agradecidos a Dios, porque nos ha enseñado una manera de vivir que nos permite ser felices con lo que tenemos.

Me encantó la historia de Sita. No sólo por la valentía y el gran corazón de esta mujer nepalí sino también por que me recordó que el perdón y el amor son los caminos que llevan al cambio. Cuando te sientes perdonado, aceptado y amado, eres capaz de mover montañas o, incluso, de hacer algo aún más complicado: CAMBIAR…

lunes, 3 de diciembre de 2012

¿Te atreves a soñar?


Hoy quiero compartir un magnífico vídeo que me ha hecho reflexionar…


¿Te atreves a soñar?




(Mil gracias a José María)